Lo admito. Sí, quería ganar. Por lo menos una vez. Una única vez en la vida. No creo que sea mucho pedir, ¿o sí lo es?
Bueno, en realidad no tengo idea, porque nunca gané nada, jamás, ni siquiera por error. Nunca fui considerado alguien que mereciera ganar, por lo que cada uno de mis esfuerzos quedaba a medio camino del logro, se terminaban a un paso de la meta, llegaban a destiempo o se perdían en la nada. Siempre fui parte del pelotón de corredores sudorosos que se mueven como una masa de carne indiferenciada detrás de los pocos que se destacan por su velocidad y constancia; si al principio abandonaba a los pocos kilómetros de iniciada la carrera, me acostumbré tanto al esfuerzo que puedo llegar a la meta, pero cuando los demás ya la han atravesado. Por eso, mi esfuerzo, aunque “destacable”, nunca resulta suficiente. Porque nunca fui suficiente.
Es terrible crecer sabiendo que por más que se lo intente, no se es suficiente; saber que siempre faltará algo, y ese algo que falta no podemos tenerlo porque no solo no nos pertenece, sino que nunca fue pensado para que nosotros pudiéramos conseguirlo. Y esto se debe a que quienes piensan en estas cosas no nos tuvieron en cuenta, porque solo tienen en cuenta a los que se destacan en ese campo o actividad en particular —o son los herederos de…—. El resto somos los comparsas necesarios para que ese otro pueda destacarse, ya sea que aceptemos nuestro papel o intentemos negarlo, lo mismo da, nada cambiará, y cualquier atisbo de rebelión será aplastada con el peso de la indiferencia.
Llevo tanto tiempo, tantos años, toda la vida, siendo quien nunca gana nada, el que se queda en el camino, cuando directamente no soy el que pierde sin participar, que me parece que merezco un poco de esa suerte que todos disfrutan alguna vez, aunque más no sea ocasionalmente, ¿o es mucho pedir?
Repito la pregunta que todavía nadie me ha respondido: ¿es mucho pedir un único triunfo en medio de una vida de fracasos? ¿En serio es mucho? Solo quiero sentir esa sensación, y sí, porque las sensaciones se sienten. Digamos entonces vivir ese momento, porque sí, los momentos se viven. Disfrutar, entonces, disfrutar el placer de un triunfo, mínimo, minúsculo, en medio de la continuidad de fracasos y frustraciones. Estoy seguro que no, no debe ser mucho pedir, que es suficiente con arreglar ciertos detalles y disponerme a esperar. Aún así, se me niega, como se le niega un vaso de agua al sediento, una última cena al condenado a muerte, el saludo a un amigo. Se me niega. Se me niega, me niega, me niego, conmigo.
La frustración y la desesperación resultan insuficiente para describirme en esos momentos. Es algo más, no sé aún qué es, pero lo recubre todo como una pátina que hace que cuanto intento pierda su valor, su interés, para terminar siendo eso sin utilidad que luego será lo mismo que la nada. Si al final del camino no habrá un triunfo, si mi nombre no quedará en memoria alguna, si mi esfuerzo se desvanecerá en el olvido, solo queda esa nada.
La peor parte es que tengo tan asumido mi papel de perdedor que ni siquiera es el capítulo más oscuro de mi autobiografía no autorizada, ese que todavía hoy no me atrevo a poner por escrito. Dudo de si lograrlo no será, tal vez, mi único triunfo en la vida.

27 comentarios:
¿Qué se sentirá ser el ganador (de algo, lo que sea)?
Saludos,
J.
Nunca he ganado nada, pero siempre me he preguntado porqué nadie compra la camiseta del árbitro.
Saludos
PD: Muy bueno eso de La Linea.
No sabría decirte, nunca he ganado nada, nunca me eligieron delegado de clase y nunca he tenido una fiesta sorpresa de cumpleaños... Digamos que me he ido retirando de la competición en el glorioso mundo de los vivos. Hay opciones intermedias, elegir alguien peor que tú en algo, y decidir que ese es tu rival. Si siempre compites contra los mejores nunca serás nada...
Tot: Me pareció que podría interesarte ese libro. Gracias
Beauséant: Siempre elijo ser mi propio rival en las competiciones, pero eso no quita también allí acabe perdiendo.
Saludos,
J.
A veces es mejor competir con uno mismo. Resulta placentero derrotar al conformismo. Un abrazo.
la fortuna es caprichosa, y quienes la persiguen suelen tener muchos tropiezos
Buena jornada 💐
El fracaso te curte más, te alimenta y el día menos pensado ganarás, ya verás.
Y cuando vamos a lo grande, siguiendo EL GRAN TABLERO MUNDIAL de Brzezinski, ya se te ponen los pelos de punta... Nada que ganar, poco que perder, es un buen pensamiento para no frustrarse tanto, aunque personalmente no me ayuda 😁
Para eso está el dicho de que lo importante está en participar.
Se puede ser una comparsa sabiendo o ilusionado en dejar de serlo algún día.
¡Igual el triunfo está en otra actividad?
Un abrazo.
Bukowski dijo que él era el rey de su propia mierda. Eso también es ganar.
Lo dijo el filósofo Brad Pitt: “Solo cuando perdemos todo, somos libres de hacer lo que queramos.” Y lo hizo. Nuestro Pacho Maturana, en su momento dijo que "Perder es ganar". Y para no citar a otros digo: Perder, es aprender. Tal cual. Salud-os.
Es duro perder y tambien lo es gnar porque la gente te trata diferente. Buena semana. Te mando un beso.
Que juegue al solitario, de vez en cuando se gana.
Ya en serio, creo que la mayoría entramos en el perfil que con tino describes, pues aunque alguna vez creamos ganar algo, el cómputo general es el de los perdedores
Ay, tal vez no gana nada por estar tan pendiente de hacerlo... pierde fuerza desde la impotencia.
Es un relato que dice mucho más de lo que está escrito. Los no dichos resuenan.
Saludos!
Esta vida está llena de caídas. Una y otra vez tropezamos ante las circunstancias y nos volvemos a levantar. Pongo aquí un inciso a la fuerza de voluntad que es tan importante...Quejarnos, nos desahoga, vivir para quejarse, nos esclaviza para convertirse en un consuelo que termina en no hacer bien para nadie.
Hay quien se pasa la vida detrás de la barra de un bar: Su anís por la mañana, su cerveza al medio día con su vino y su cubalibre para la tarde y noche para rematar con su borrachera. Pero esta gente sabe mucho de leyes y de la vida de sus vecinos; tienen el poder de la lengua y de la crítica cuando su vida está fracasada en la barra de un bar.
Hay gente que nunca tira la toalla y puede ser que no consigan ( en apariencia) cosas importantes pero, son unos luchadores que nunca se dan por vencido con una voluntad sobrenatural: Ese es mi hermano Miguel Ángel.
Hay momentos donde nos sentimos perdidos en un laberinto que parece no tener fin. Quizá esa Odisea dure años buscando una luz pero quien busca, encuentra.
Sentirse un perdedor es algo grave. La educación emocional, encontrar una seguridad; una confianza con uno mismo y una seguridad, es algo arduo de conseguir según para quién.
Yo vengo de la nada absoluta.
La vida nos lleva por muchos caminos y nos enseña cosas importantes. Buscamos algo en concreto pero en esa búsqueda hallamos otras verdades pero la voluntad no la podemos olvidar ni esperar una milagro o que alguien te saque de un mal paso. Soluciones instantáneas las hay pero la mayor parte de las veces necesitan un tiempo. Nadie en este mundo es menos que nadie y el cementerio está lleno de gente que decían: Yo creía, yo pensaba...
Bertolt Brecht decía:
“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.
He corregido algo. Perdona hombre. Aquí está mejor escrito.
Esta vida está llena de caídas. Una y otra vez tropezamos ante las circunstancias y nos volvemos a levantar. Pongo aquí un inciso a la fuerza de voluntad que es tan importante...Quejarnos, nos desahoga, vivir para quejarse, nos esclaviza para convertirse en un consuelo que termina en no hacer bien para nadie.
Hay quien se pasa la vida detrás de la barra de un bar: Su anís por la mañana, su cerveza al medio día con su vino y su cubalibre para la tarde y noche para rematar con su borrachera. Pero esta gente sabe mucho de leyes y de la vida de sus vecinos; tienen el poder de la lengua y de la crítica cuando su vida está fracasada en la barra de un bar.
Hay gente que nunca tira la toalla y puede ser que no consigan ( en apariencia) cosas importantes pero, son unos luchadores que nunca se dan por vencido con una voluntad sobrenatural: Ese es mi hermano Miguel Ángel.
Hay momentos donde nos sentimos perdidos en un laberinto que parece no tener fin. Quizá esa Odisea dure años buscando una luz pero quien busca, encuentra.
Sentirse un perdedor es algo grave. La educación emocional, encontrar una seguridad; una confianza con uno mismo, es algo arduo de conseguir según para quién.
Yo vengo de la nada absoluta.
La vida nos lleva por muchos caminos y nos enseña cosas importantes. Buscamos algo en concreto pero en esa búsqueda, hallamos otras verdades. La voluntad no la podemos olvidar ni esperar un milagro o que alguien te saque de un mal paso. Soluciones instantáneas las hay pero la mayor parte de las veces necesitan un tiempo. Nadie en este mundo es menos que nadie y el cementerio está lleno de gente que decían: Yo creía, yo pensaba...
Bertolt Brecht decía:
“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.
Es un desafío que no es casual, vive en nuestro interior, ya que sin darnos cuenta lo alimentamos desde adentro.
Abrazo
Esa es una buena pregunta, colega demiurgo.
Como también las son las que se hace el protagonista.
Saludos.
Luchar contra uno mismo puede ser tan agotador como la sensación de vacío del perdedor.
Profundo e intenso texto.
Un abrazo
Oiga pues, ya se ganó de hecho, "la persona más perdedora" será un título malo y que nadie quiere PERO ya se ganó.
Interpeló a tu protagonista:
¿Dejar qué? ¿Por qué hay que dejar un legado, una huella, algo detrás?
¿Hay algo que dejar qué pueda desafiar al tiempo?
¿Triunfar es dejar algo, fracasar es no intentarlo o no valorarlo?
Saludos
¿Quienes son los que ganan?
Nunca conocí en mis amistades a uno que haya ganado algo y yo menos. La alegría que me sentí ganadora fue cuando Platense salió campeón, tardo un poco pero llegó, eso lo sentí como triunfo.
Saludos.
Se puede decir que el protagonista SI fue excelente en algo: "se especializo en no ganar", es decir fue el mejor de los no ganadores, es decir en cierta forma no habia quien pudiera ganarle en ese sentido.
Qué más dá ser ganador o no. Lo que importa es participar en lo que queramos, sin sentirnos coaccionados. No disfrutamos estando pendientes de querer llegar a la meta. Se disfruta más desinteresadamente.
Vivamos, que es de lo que se trata. Y no anhelemos lo que no tenemos. Bastante es ser ganador cada día de despertarnos una mañana más y darle gracias por todo lo que tenemos y somos.
Me encantan tus textos, me haces reflexionar, te lo agradezco un montón.
Un placer volver a tu casita después de mi larga ausencia.
Un abrazo.
Voy ganando el prode del mundial entre ocho participantes de la oficina laboral. Fui siempre corriendo de atrás y recién ahora paso al frente. Desde este momento jugaré conservador, ya veremos si me sale bien y me llevo el exiguo premio.
Mi hermano siempre tuvo mucho tarro para los sorteos. En la fábrica de pastas del barrio cada domingo sorteaban ravioles, fideos y otros manjares. Los tres ganadores del domingo pasaban a participar por una TV en la quiniela nacional a fin de mes, en la inteligencia de que nadie podía acertar dos veces y en 1 entre 100. Sí, en esa tele mirábamos dibujitos animados antes de que nos mandaran a comprar pastas.
Ah, también llamó Tinelli a mi ex casa, eligiéndonos en la guía ¿no te conté nunca esa?
Abrazos, herr J.
Para que sea un triunfo, deberá leerlo alguien, y eso no depende de él y mucho menos de merecerlo.
Lo normal es perder. ¿Quiere ser anormal? Solo gana uno y acostumbran a repetir.
Nadie aprecia la suerte del perdedor: relajarse tras el primer combate perdido, no tener que aparentar, no tener que responder s la fama. Hay que tener cuidado con lo que se desea.
Ya eres otro de los que no me sale en la lista de lectura.
Abrazooo
No me había puesto a pensar en lo que sienten los ganadores, quizá un pellizco momentáneo, luego, una cosquillas, y nada más, Pronto, quieren ganar otra cosa, otra vez..Y así que quién te dice lo que es ganar. La mayoría morimos en el intento.
Saludos, José A.
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