Pasaron varios años desde que lo dijiste, pero los dos sabemos que no me caracterizo como alguien que hace muchas cosas, hacerlas rápido, hacerlas cuando vale la pena que sean hechas o…. Bueno, eso. Como sea. Pasaron varios años y mi memoria no es algo de lo que pueda quejarme, por eso sé que lo dijiste. Recuerdo tal y cómo fue, la situación en la que estábamos, el momento exacto, lo recuerdo todo —iba a interponer un “casi” antes de ese todo, pero sería falso—, porque, en cierta forma, ese es mi castigo. Tengo una memoria tan buena que es imposible de engañar.
Recién regresabas de uno de tus viajes, siempre estabas yéndote o volviendo de viaje en esa época, y el grupo de amigos se reunió en la casa de alguien más para que contaras tus experiencias. Hablaste de los lugares que visitaste, lo que viste, lo que conociste, y compartiste esas fotografías en papel tan a la moda que mostraban detalles de un mundo que posiblemente ninguno de nosotros llegaría a conocer nunca —y así fue, porque después vino “el colapso” y poco quedó en pie—, pero vos sí, fuiste, viste y volviste. En una de esas reuniones hablaste de un museo, de la cantidad sin igual de obras que allí se guardaban, y de las que más llamaron tu atención. Tenías más de cien fotografías solamente de ese museo, algo que nos sorprendió y resultó, también, un poco demasiado. Fue en esa misma reunión, en un momento de la noche en la que nos cruzamos estando un tanto alejados de los demás, cuando yo no deseaba otra cosa que tu boca, tu abrazo, tu calor, el aroma de tu cabello, que lo mencionaste.
Dijiste que en ese kilométrico museo una pintura, una única pintura de las miles que allí se guardaban, te había recordado a mí. Sonreí con mi mejor cara de tonto, mi única cara, y te di las gracias antes de que alguien más te reclamara en la otra habitación y volvieras a alejarte.
Y pasaron todos esos años desde que lo dijiste, la vida, esa maldita traicionera se encargó de separarnos cada vez más, con nuevas amistades, nuevos amores, nuevos viajes, hasta llegar a esa frontera que solo se cruza una única vez, en una única dirección posible, y nunca cuando así se lo quiere, sino cuando menos se lo espera. Pasaron años, es cierto, nunca te olvidé, ni nunca olvidé tu comentario.
Junté el dinero necesario para el viaje más de una vez, porque siempre aparecía algo más urgente en lo que gastarlo y, siendo que no era una verdadera prioridad, el viaje se posponía. Hasta hoy, este año, este momento, luego de que recibiera el diagnóstico y saber que ya nada queda por lo que valga la pena esperar. Viajé, por fin, a ver la obra, la pintura, en ese museo; claro que antes de venir me aseguré de que fuera una de las sobrevivientes del bombardeo. Y aquí estoy, hace varios minutos, demasiados, de seguro estará pensando el guardia de seguridad que no deja de mirarme con lo que debe ser suspicacia. Miro el cuadro y te recuerdo, me recuerdo, cómo era, cómo éramos entonces, hace tantos años, sin poder evitar preguntarme qué habrá sido, qué habré dicho o hecho alguna vez para que vos, al ver este… esta… cosa, pensaras en mí.


21 comentarios:
No sé a ustedes, pero a mí me pasa de no entender ese tipo de referencias...
Saludos,
J.
¿Un cuadro que consiste en un marco vacío?
Podría pasarme no captar algunas referencias.
Y también el entender algunas que no todos captan.
Saludos.
La imagen es meramente ilustrativa.
No sabemos qué vio ella, ni qué vio él.
Saludos,
J.
Con la ayuda de la memoria portentosa del protagonista este se podía haber evitado el viaje. Pero mirado desde otro punto de vista tal vez buscaba refrendar sus recuerdos ante un cuadro que le pedía entrar de nuevo en él. Buscamos prolongar pasados inexistentes. ¿A dónde nos puede llegar semejante osadía?
Me gustó la idea y su exposición.
Creo que uno de los problemas de gente que hace reclamos y guarda rencores es cuando ademas tienen buena memoria para recordar tantos detalles incluso como vestia y con que colores estaba ataviado el ofensor en aquellos dias. Mas aun si el recordante es ademas el ex- del que recibe los reclamos. Y creo es logico, un rencor sin tener buena memoria no seria legitimo.... o si?
Ahora que él no puede tenerla, piensa que no puede vivir sin ella.
Algunas personas somos patéticas, buscamos donde ya no hay nada. Saludos.
El vacío que tuvieron juntos. Claro, muy bien representado.
Un abrazo.
Creo que mas de dos errores puede cometer el hombre, muchos mas.
Dios mío,si solo fue eso, un vacío, lo único que le hiciera acordarse de él...
Un abrazo
Visto el cuadro, meramente ilustrativo: nada , o sea, cero, cero patatero, cero de nada. Y toda la vida pensando en eso...
Pregunta al oncólogo si te da tiempo de buscarla y cargartela. Y no podras morirte , al menos hasta el juicio.
Pd. Hablando de ceros...Vi el otro dia en un podcast sobre literatura argentino, que tu querida Samanta Swchlebin, ha ganado un premio por su ultimo libro de cuentos ( el buen mal) un premio de 1.000.000 € ( un millón de euros) ( te lo pongo en palabras por si pensabas que me había equivocado contando ceros) Asi que no sé si seguiremos viendo publicaciones suyas
Bastó una mirada cómplice para echarme a arder; una mirada donde decías espérame no se hasta cuando y tampoco donde...Pasaban los días contados segundo a segundo y tu nombre se me enredaba en el pensamiento como una fuente donde lo mejor que mi afloraba; como si una voz me guiara en mi espera, como si la nada de tu ausencia fuera solo una larga espera...
De esa manera mi cabeza de volvió cana y mi sentir mas maduro. Alguien me tomaría por imbécil o por loco pero el caso es que te esperé hasta el día de hoy. Con el corazón sensible mis pasos son los pasos encontrados de los enamorados. Es rara la naturaleza humana cuando el amor incendia la razón y uno camina con su día a día como el que espera parado a ese bus que nunca llega. En un principio el corazón se inflaba de sentimientos como el aire de un globo y poco a poco, las palabras quedaban impresas buscando un alivio y un no se qué.
Pasan los años y me acostumbré a mi soledad. Todo pasa y todo desfila ante mis ojos y yo sigo en el mismo sitio, en la misma hora de aquel día. No hubo mas mujeres con el roce de su piel y hoy te vi con mas años; casi esquelética y ausente. Pasabas a mi lado y yo no sentí nada, tan solo la indiferencia de los años pasados.
Vuelvo a tu mirada de juventud; a aquella promesa de esperarte para conocerte, para compartir y para crecer pero, una imagen no es una espera y tampoco una ausencia es, un principio para conocerte en una indiferencia que es natural que la sienta sin ser culpables a pesar de los años...
Uno siempre piensa en lo que no puede tener. Te mando un beso
No me gustan las personas que juegan a las adivinanzas, que te lanza un cebo y esperan que lo persigas en medio de la oscuridad y las corrientes... Es culpa mía, claro, soy incapaz de entender las sutilezas, las medias palabras... me desespera encontrarme un rompecabezas de frases e insinuaciones y tener que componer algo con ellas...
Lo difícil es entender lo que el otro desea y tratar de llevarlo a cabo sin problema.
Complicado tema. Un saludo J.A
Puri
A veces hay preguntas que no quieren respuestas. Silencios incómodos. Rencores o simplemente que no hay entendimiento. Muy bien planteado , en mi opinión obliga a reflexionar y pensar sobre ello.
Un abrazo
Recuerda siempre que la memoria nos reversiona a su antojo. Mejor siempre pensarlo todo de nuevo. Igual nunca nada es del todo cierto.
Abrazos!!
«Háblame claro y dejemos de jugar a las adivinanzas. Comunícate; te escucho, y coge ese marco que me has traído y que no enmarca nada, y te lo metes por el culo». Eso es lo que yo le diría. En mi casa no hay un solo cuadro.
He sentido pena por él. No solo por ver el cuadro vacío, sino por el vacío que le hacía cuando estaba con él. El deseaba su compañía, su abrazo, ella solo de ofrecía frialdad y lejanía. Mucha pena me ha dado. Todo el vacío que le hacía. Pero el amor debe ser ciego, y para que lo vea más claro: la obra del museo.
Excelente relato, me ha encantado, José A.
Un abrazo.
Si no se tiene alma barroca, es peligroso instalarse en el horror vacui.
¿Qué habrá visto?
Algunos hablan de la magia de la radio por aquello de no "ver" y solo "escuchar". Habría que proponer apagar la radio para imaginar aún mejor.
O quizás el cuadro se borró como la foto de Marty McFly y su familia.
Abrazos, herr J.
Sucede que a veces basta con saber que hemos sido pensados, el resto es añadidura
Paz
Isaac
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