domingo, 19 de julio de 2026

Promesa

Me lo prometiste. Sí que lo hiciste, porque lo recuerdo muy bien. Es posible que haya olvidado otros detalles, otras fechas, otras cuestiones; y que haya preferido dejar de lado muchas más cosas para evitar mayores frustraciones, pero lo que me prometiste no lo olvidé, no lo borré, no lo ignoré. Lo tengo bien presente, posiblemente porque sabía que, aunque no lo quería así, no lo cumplirías. Sabía que lo olvidarías, que eran solo palabras que decías porque le temías al silencio. Nada peor para ti que hacer silencio junto a mí, o junto a cualquiera, nada peor que eso. Podrás negarlo, pero sé que es así. Las cosas que se niegan son las más ciertas, y como esto ya pasó, como no puedes recordarlo para nada, sé que lo olvidaste por completo, como si nunca te hubiera importado nada de lo que pudiera llegar a suceder después, como si ignoraras el peso que las palabras tienen para mí, que trabajo constantemente con ellas, para ellas, por ellas.
    Me lo prometiste y no cumpliste. Y duele. Sí que lo hace, con un dolor que me gustaría decir que no puede expresarse, pero sí, se lo puede expresar, aunque no quiero hacerlo o esté haciéndolo ahora mismo. Un dolor que no me abandona, que me sigue y persigue, que se comporta como un cazador acechando a su presa, una incapaz de defenderse, si es que estuviera dispuesta a ello.
    Una promesa no es un contrato, lo sé, no es una obligación, no obliga a nada de forma legal, carece de cualquier posibilidad de reclamo y, a la inversa, una promesa es un contrato, lo es, es una obligación, porque obliga de forma personal y es posible todo tipo de reclamo. Dirás que no, yo diré que sí, no habrá acuerdo posible porque entre el olvido y el dolor la distancia es tanta que esfuerzo ni negación alguna es suficiente para acortarla, nada es suficiente, nada sirve para cambiar el hecho de que me lo prometiste y no hubo el menor interés por cumplir con tu palabra.
    Que ahora esté parado junto a tu tumba no le resta valor a que prometieras que estarías siempre para mí, solo le suma un poco más dolor, más bronca a esto de sentirse abandonado.

18 comentarios:

José A. García dijo...

Nunca prometan lo que no están dispuestos a cumplir.

Saludos,
J.

Tot Barcelona dijo...

Hombre¡¡¡, hay ocasiones en que uno/a no puede cumplir su palabra ¡¡¡¡

J.P. Alexander dijo...

Hay promesas que no se pueden cumplir. Te mando un beso y buena semana.

Luiz Gomes dijo...

Boa noite meu querido amigo José. Todos nós somos falhos e imperfeitos. Aproveito para desejar uma excelente noite de domingo, bom início de semana e um grande abraço do seu amigo carioca.

Coŋejo pestilente dijo...

UFFFFFF qué profundo. Le prometo que voy a leer su próxima entrada si no me alcanza la flaca antes.

Alfred dijo...

Hay quien se va a la tumba con muchas promesas incumplidas; ha sido su forma de ser.
Un saludo.

Cabrónidas dijo...

Las promesas nacen de una derrotada anticipada. Nada permanece.

J.C. dijo...

Creo que cuando uno rompe una promesa (tipo contrato verbal) termina o siendo tildado de malo, malvado y amoral....

pero hay quienes rompen promesas, y son grandes dirigentes, managers, gerentes, politicos, etc...

cuanto mas poder se tenga, mas promesas se rompen, pero la gente ve ello como una virtud:

"Vaya este tipo si que tiene caracter" dicen los historiadores al celebrar como rompio promesas el Procer de la patria.

Gil dijo...

Ante las dudas es mejor no prometer. Un abrazo.

Beauséant dijo...

Entiendo la rabia, pero hay promesas que, más que a una realidad, responden a un deseo. Como si el conjurarlas en voz alta las blindase contra la implacable realidad...

lunaroja dijo...

Tremendo relato...
la imposibilidad de sostener el duelo y quedarse atrapado en la promesa incumplida.
Genial,Jose.
Saludos!

lanochedemedianoche dijo...

Hay promesas que desafían a ser cumplidas, es cuestión de cual importante sean.
Abrazo

Buscador dijo...

"Una promesa nunca desdice a una persona y tampoco un sacrificio que supone la mejor voluntad ante Dios"...

Gregorio marchaba para casa pensativo. Aquella sentencia del cura de su parroquia lo invitaba a una promesa porque quería que España ganara el mundial de futbol ante Argentina...Faltaban dos días para el encuentro y Gregorio prometió santificarse ante cada motivo religioso que encontrara en el camino alzando su corazón y España, ganó el mundial.

Pasados unos días, Gregorio se enamoró de una chica. Con el efecto de una promesa cumplida, prometió santificarse e hincarse de rodillas ante cada motivo religioso que se encontrara y el día que Rodrigo le confesó su amor, ella le dijo que si.

Por motivos de diversa índole, Rodrigo se aficionó a las promesas. Pedía por premios de lotería, pedía por salud, pedía por trabajo y pedía y pedía hasta que su cabeza se convirtió en un rosario de promesas. La gente del pueblo se asombraba ante las cosas extrañas que Gregorio hacía por la calle y en cada gesto, había una promesa...Para colmo de sus colmos, a Gregorio le tocó la lotería. Su reciente novia no daba a crédito a las promesas de su novio y ante tanta magnitud de promesas cumplidas, Gregorio amplió mas y mas sus promesas invirtiendo ingentes cantidades de dinero en proyectos cada vez mas increíbles... Pero la buena suerte cesó.

De la noche a la mañana quedó arruinado, sin novia y enfermo. Los tiempos de bonanza cesaron. A Gregorio le iba a estallar la cabeza de un momento a otro. Probaba con nuevas promesas añadidas y la ceremonia de cada promesa se confundía una con otra. De esa manera acabó desquiciado porque no podía evitar cada gesto donde ya no sabía un por qué o un para qué.

Enfermo sin remisión pasaron cuatro años sin pena ni gloria. En el Hospital ya lo conocían por sus gestos maníacos compulsivos. Llegó la final de otro mundial. Gregorio apuntó con su dedo al televisor y, se echó a reír...

Frodo dijo...

Un epitafio (o por lo menos una remera) que rece: mejor que prometer es realizar.

Si no es esa, que sea: "Los mexicanos salieron de los indios, los brasileros de la selva... y todo así".

Abrazos, herr J

Gabiliante dijo...

Si se ha prometido, se ha prometido. No se puede dejar pasar porque entonces nzdie cumpliria las promesas. Se impone un castigo. Y dependiendo del tamaño de la promesa, igual tenemos que reinstaurar la pena capital. Y ya que se restaura, que sea para algo.
Abrazooo

censurasigloXXI dijo...

Pues te doy toda la razón, si no vas a poder... no prometas y si puedes, hazlo ya. Ya tenemos para otra camiseta. Comento sin trivializar... Cafelito en son de paz...

Nuria de Espinosa dijo...

Hay promesas difíciles de cumplir. Por eso a veces es mejor no prometer nada. Besitos

Dyhego dijo...

José:
las promesas tienen fecha de caducidad pero, no sé por qué, siempre se nos olvida leer la letra pequeña...
Salu2 grandes.