domingo, 7 de junio de 2026

El que camina junto al rayo

Los últimos ecos de los címbalos aún resonaban dentro del Gran Salón cuando un ruido más fuerte, vibrante, con un poder que no podría venir de este mundo, ocultó al resto de los sonidos tanto tiempo como le toma al corazón de un hombre adulto latir cinco veces. Sonó muy cercano, poderoso, único, antes de que el silencio que dejó tras de sí volviera a ser ocupado por los habituales sonidos de la lluvia que apenas se adivinaban en el interior.
    Apagamos las antorchas, las velas, ocultamos todo lo que pudiera brillar ante el único fuego que dejamos encendido en medio del gran salón, y nos echamos a dormir sabiendo que nuestras plegarias habían sido escuchadas. Por el resto de la noche los sonidos de nuestros sueños acompañaron a la incesante lluvia
    Con la primera luz del alba se abrieron las puertas del gran salón y comenzamos a despertar. Solo algunos estábamos en condiciones tras el festín nocturno, por lo que muy pocos fuimos los que nos internamos en el bosque, que nos recibía en un completo y atípico silencio, a buscar el sitio en que cayera el rayo.
    Fue fácil dar con él. Aún humeaba a pesar de la lluvia que recientemente dejara de caer.
    Huellas de unos pies tan similares como diferentes a los nuestros, tal vez por su tamaño, por la cantidad de dedos, la forma en la que se hundían en la tierra húmeda alejándose o como todo a su alrededor estaba muerto, llamaron nuestra atención. Al menos hasta que alguien nos recordó que estábamos desarmados y que lo mejor sería volver al gran salón. Ese era nuestro deseo, regresar, preparar nuestras armas para defendernos de aquello que hubiera descendido junto al rayo. Aunque también era mi deseo, por alguna razón supe que ninguno de los que estábamos allí lo lograría.

24 comentarios:

José A. García dijo...

La moraleja de hoy: Nunca salir desarmados del gran salón.

Saludos,
J.

Tot Barcelona dijo...

No sería mejor dejar de entrar en él?

J.C. dijo...

El Rayo, como anuncio de cambio, quizas sean buenas nuevas. me da confianza ese visitante.

Ivana Split dijo...

Lovely text! You describe the atmosphere very well. I can imagine that I'm there in that hall, preparing for battle.

lichazul dijo...

Rayos o truenos , la humanidad siempre buscará trincheras
Buena semana

mariarosa dijo...

Un rayo y habitado por seres con muchos dedos en los piecitos, debe ser cuestión de esconderse antes que salgan amanifestarse.

Saludos.

BEATRIZ dijo...

Me hizo sonreír el comentario de la moraleja...si hubiera sabido, habría venido armada para acá.
Saludos, Jose A.

Chafardero dijo...

Con lo bien que estaban en el amplio y cómodo salón, quién les mandaría salir a husmear

lunaroja dijo...

Mejor prevenir que curar, eso también debe haber pensado el protagonista,aunque un poco tarde.
Muy buen relato!
Saludos!

Gabiliante dijo...

Discrepo. Yo soy optimista. Era superman, no?
Abrazooo

carlos perrotti dijo...

Por qué será que el miedo es la reacción o respuesta inicial?

J.P. Alexander dijo...

Me gusto el relato me dejo con ganas de más. Te mando un beso.

Gil dijo...

Nunca se sabe donde se esta mejor, jaja. Muy bueno! Un abrazo.

Cabrónidas dijo...

El trueno. El trueno camina junto al rayo.

Sara O. Durán dijo...

Almas curiosas e inquietas, las de esos buscadores de aventuras. Quién sabe que pasará...
¡Muy bueno!
Un abrazo grande.

Antoni dijo...

Ese gran salón ha debido presenciar mil y una aventuras.
El desarme, cuánto peligro ir desarmado. Sin duda alguna.

¡SALUDOS!

Coŋejo pestilente dijo...

¡Haha! estaba jugando hace unos días el de "Tyranny", esta entrada me llevó a tantos sitios y hasta cancioncita tenía. Buenísimo.

Beauséant dijo...

Me parece que poco importan las armas cuando tu destino ha sido escrito. Al menos que sea breve, ?verdad¿

Etienne dijo...

yo me quedaría abajo de un banco, dentro del gran salón, en posición fetal, cubierto por una pesada manta. no es cobardía, es autopreservación.

Mujer de Negro dijo...

También, quizás, ten cuidado con lo que deseas...

Mujer de Negro dijo...

La verdadera amenaza no es lo que cayó con el rayo, sino la certeza de que las plegarias fueron escuchadas. A veces, el horror comienza cuando lo s dioses responden.
Saludos, J.

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

No todo lo que venga de arriba es bueno... parece... Buen relato

Isaac

Carlos augusto pereyra martinez dijo...

No siempre se está preparado para enfrentar avatares imprevistos. La muerte tiene sud juegos y enredos. Un abrazo. Carlos.

Frodo dijo...

Por bichos como ese el finado Benja Franklin se queda sin patente.
Abrazos, herr J