Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
...
Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

domingo, 9 de julio de 2017

Fundación y después

Nadie sabría decir cómo fue que comenzó. El secreto, entre los hombres de dinero, siempre ha sido una cuestión de honor. Los multimillonarios, de esos que tienen tanto dinero que ni siquiera las próximas doce generaciones de su familia podrían acabárselo, pactaron llevar adelante sus acciones en medio de bailes para la recaudación de fondos contra enfermedades controlables pero cuyas vacunas no resultaban redituables, orgías diversas y entregas de premios Nobel.
La oscuridad sobre la forma en que se gestaron sus ideas es tanta que ni siquiera es posible encontrar un rastro de quién fue el primero en proponerla. Claro que, llegado el caso, tampoco es importante. Lo que llama la atención es que, realmente, más allá del ego y de la competencia para saber quién de ellos poseía más dinero (real o virtual), lo que primó fue el diálogo.
            La Fundación de Financiamiento de Asesinos Filántropos (FFAF, porque no se les ocurrió ninguna otra sigla que sonara menos ridícula), nació de la voluntad de un pequeño grupo de megamillonarios con la ilusión de financiar las acciones de estos individuos, los Asesinos Filántropos, de los que habláramos antes y que, por una razón u otra, no disponían de los medios suficientes para llevar adelante sus deseos. Una Fundación de la que el propio Asimov sentiría envidia, sin dudas.
            Al menos eso es lo que podía leerse en los folletos de la Fundación.
            De ésta manera, las acciones propagandísticas de los Asesinos Filántropos, que continuaban, al igual que hoy, en el mayor de los anonimatos, tuvieron quién los proveyera de materiales. El único requisito era completar un formulario a ser presentado por triplicado, explicar la idea que pretendían llevar adelante, y pensar en la mejor forma de beneficiar a la mayor cantidad de gente posible. La Fundación se encargaba de todo lo demás, ya que contaba con los activos suficientes para realizar, prácticamente, cualquier cosa. Ninguna idea era demasiado grande, demasiado costosa, o demasiado imposible para ellos.
Incluso, dicen los rumores en la nueva red, que han adquirido varias islas del Caribe en donde llevaron adelante estudios genéticos con el fin de conservar el adn de especies en peligro de extinción, o ya extintas (según quién lo diga), con el fin de, una vez producido el cambio climático, repoblar la tierra con animales salvajes. El que la mayoría de esas islas se encuentren deshabitadas debido a la incidencia de rayos ultravioleta ante el debilitamiento de la capa de ozono, alentaba este tipo de comentarios. Otros sostienen que el cambio climático es una mentira, pero esa secta se encuentra en franca minoría ante las evidencias científicas irrefutables, como el hecho de que la península de Florida, uno de sus mayores bastiones, haya desaparecido bajo la gran marejada ciclónica de finales de la década anterior.
Los teramillonarios con acceso, por supuesto, a lo mejor de la ciencia médica, continuaron casándose con mujeres (y en algunos casos muchachos) varias décadas menores que ellos, porque era lo que siempre habían hecho, pero, vasectomía de por medio evitaban que posibles retoños devastaran sus cuentas bancarias y se hicieran conocidos únicamente por sus escándalos en las redes antisociales. Si dejaban un legado al mundo sería su participación en la Fundación en lugar de los titulares de los medios mundiales sobre sus parejas, exparejas, hijos legítimos e ilegítimos, y sus clones extraoficiales, luchando por el acceso a su herencia.
En silencio, en secreto, como parte de un pacto de sangre, sus fortunas se unirán formando una Fundación examillonaria, con tanto dinero como para influir, realmente, en el destino del mundo. Para poner en juego aquellos ideales contra los que lucharon sus antepasados aniquilando obreros e indígenas en el sur de Argentina, en el Oeste de Estados Unidos, en las frías estepas de Rusia y en cualquier lugar donde flameara el rojo estandarte de la igualdad por el fuego y la abolición de la propiedad privada.
La utopía tendrá lugar. Utopía diferente a la imaginada, pero utopía al fin.
Después de todo, cuentan con el dinero para hacerlo. La cuestión es saber cuánto tiempo más tardarán en ponerse de acuerdo.

13 comentarios:

José A. García dijo...

¡Qué fácil que es soñar!
Pero, con el dinero suficiente, cualquier sueño se cumple.

Nos leemos,

Saludos!

J.

Juana la Loca dijo...

yo a estas alturas de la vida, me creo cualquier conspiración
besos

jfbmurcia dijo...

Me recuerda al Club Bilderberg...Qué miedo, por Dios. Saludos

Amapola Azzul dijo...

El dinero y el poder mueven el mundo, que no sabemos cuanto durarà.

Aunque siempre quedará la esoeranza de encontrar algún nuevo planeta azul afonde instalarse los supervivientes...

¿no?

Besos.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

¿Que es peor, alguien despiadado, solamente interesado en el dinero, el poder o alguien que tiene ideales para imponer, para llevar a la práctica, a cualquier costo?
Es lo que me hace plantear tu relato.
Saludos.

Dyhego dijo...

Pero si al final quedan dos o tres ricos nadas más, ¿a quién iban a esclavizar?

LA ZARZAMORA dijo...

Poderoso caballero es Don Dinero, desde que el mundo es mundo y hasta que acaben con él.

Un abrazo José.

Marisa dijo...

Muy interesante lo que escribes. Me hiciste recordar a un serie que vi hace algunos días atrás. Hablaban de la codicia. Empresas creadas para engañar a las personas creando inversiones falsas. Las victimas invertían toda la cuenta de ahorro, mientras ellos, vivían una vida extremadamente lujosa. El mundo sigue girando, todavía hay personas que viven con medida y sin excesos. Al final, el dinero es el problema, el dinero es la solución.
Lo mejor es pensar con el corazón.
Buen día!

Frodo dijo...

Creo que realmente el mismísimo Asimov sentiría un poquito de envidia.
Las siglas me recordaron al CAFF, ese club de tango que toda vez que lo nombran en la radio tienen que aclarar: ¡con doble efe!

Los malvados sin poder ¿qué pueden hacer? alguna maldad menor, son guapos de barrio, el pibe maldito del aula... pero cuando sos terarmillonario y encima te unís a otros teramillonario (¡Uníos!). Ahí realmente tiembla el Mundo.

Excelente relato J.! Un poco de resistencia a la locura

Abrazo!

José A. García dijo...

Tal cual Frodo:

Teramillonarios del mundo... ¡Uníos!

Nos leemos,

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Acertada mención la de Asimov, esos teramillonarios recuerda a los ultras, incapaces de sentir empatía.

serafin p g dijo...

Un relato que para la época en que estamos, bien podría ser una editorial o crónica periodística, claro que no encontraría medio masivo donde publicarse.

saludos José!

Nino Ortea dijo...

Hola, J:
Me temo que tu excelente distopía literaria es un relato de anticipación, una crónica de un tiempo que está por llegar a aquellos aspectos fundacionales de nuestra sociedad en los que lo que cuentas no nos ha alcanzado ya.
Un abrazo, J.