Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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lunes, 17 de enero de 2011

En las noches sin luna

La fina estatua de un hombre (fina por lo delgada, de hombre por una estúpida convención), adornaba el jardín de los árboles frutales.
Un león cuidaba la entrada del norte, una esfinge hembra la entrada del sur. En el centro la estatua del hombre. En el cielo las estrellas y otros mundos.
Las noches sin lunas, cuando algo apenas se ve, el león y la esfinge hacen el amor.
El resto de los días fingen que no se conocen.
Y para ellos está bien.

12 comentarios:

José A. García dijo...

Vale la aclaración: Yo no soy el león, la estatua, la esfinge ni el parque.

Suerte.

J.

NoeliaA dijo...

Muy bueno, me hizo recordar a uno de Anderson Imbert, creo que se llamaba Las estatuas, no estoy segura, tiene una esencia parecida, nada más que en ese otro pasaban algunas cosas en una escuela.
Este es un jardín y existe una estatua de hombre cuya simbología se me escapa, pero que de todas maneras me resulta intrigante.
Saludos

ro dijo...

Ahora se me ocurren los fingidores con y sin luna, de esos hay muchos.
Yo me quedo con los árboles frutales.

Caro Pé dijo...

Si para ellos está bien, pues adelante.

Escribís original José.

Saludos!

Joe dijo...

Por un momento pensé que vería a Morfeo entrando por alguna puerta.

jlg

Manco Cretino dijo...

Y cuando no se ve nada de nada... el hombre se toca. Ahora... no sè còmo llega a saberse eso, si no se ve nada!
Aparte: Don Proyecto, ud. anduvo toqueteando (justamente) la configuración de su blog o algo así? Le aviso porque desde algunos accesos es imposible... acceder. Por lo tanto, ellos no son accesos Jeje (què lo parió).

Hombre de Neanderthal dijo...

Muy bueno, la verdad. Poetry and prose hay una canción de Primus.
En fin, buen día.

serafin p g dijo...

sospecho que ese hombre es pata de lana y aprovecha la oscuridad de los encuentros para suplantar a alguno de los amantes, a cual no se...
saludos!

José A. García dijo...

José: Que bueno que lo aclares, por las dudas. Siempre hay un despistado.

Noelia: Pensaba más en Borges cuando lo escribí, que en otra cosa. Pero voy a buscar ese cuento. Definitivamente me falta mucho por leer todavía.

Ro: El mundo está lleno de ellos.

Caro Pe: Gracias. Supongo que no todo será como queremos que sean siempre las cosas.

Joe: Lo pensé, pero me pareció demasiado evidente.

Manco Cretino. El hombre siempre se toca, no tiene reparos en ello. Y si, estuve manipulando (para no repetir tocar, viste), la configuración del blog y creo que me mandé algunos mocos.

Hombre de Neanderthal: Gracias por el comentario, no conozco esa canción, pero la idea era esa.

Serafín: Tal vez suplante una vez a cada uno. Nunca se sabe.

Saludos a tod@s.

J.

Torcuato dijo...

A oscuricas.
Me ha gustado mucho este romance pétreo.
Un abrazo, Jose A.

José A. García dijo...

Gracias Torcuato, por la visita y el comentario.

Saludos

J.

Raymunde dijo...

Precioso.