Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
...
Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

viernes, 26 de diciembre de 2008

Columbus


Viajábamos, en medio del mar, acompañando a Cristóbal Colón, en la dirección en que se esconde el sol, rodeados de sal y soledad. Por días y más días.
Era el encargado de la cubierta, debía mantenerla ordenada y pulcra en aquel mar que, sin dar aviso alguno, cambia su agua por café, y su espuma es signo de su frescura, de café recién hecho esperando ser bebido con ansiedad. Lo miramos desde arriba, deseando que la cáscara de nuez que era el casco resistiera el calor y el azúcar que le rodeaba.
Los hombres estaban descontentos, ningún ave se atrevía a seguirnos, la costa quedaba demasiado lejos para retroceder, y la guarida del sol debía de estar cerca, o por lo menos más cerca que antes, mientras las estrellas se despedían y se alejaban de nuestra visión, al tiempo que la noche se tornaba impenetrable.
Los hombres se molestaban porque no les permitía hacer nada fuera de lo común. Quería estirar sus alas, desperezarlas en el cielo, correr sobre el café, competir por quién saltaría más alto en el mar, nadar entre las bestias que acompañaban al barco. No podía permitirles nada de eso. Y se enojaban conmigo, como si fuera culpa mía que la maldita tierra no apareciera, como si el esquivo Imperio del Sol hubiera movido su isla.
Les impedí saltar hacia el mar té con leche y su furia se desató. Me golpearon, me metieron en un sucio saco de piel y me arrojaron por la borda diciendo que eran desperdicios.
Yo y mi bolsa nos hundimos, nos hundimos más, y más, en olvido.

10 comentarios:

zeta dijo...

Curiosa historia, me da una buena idea eso de los hombres alados. Y claro, dígale al tipo que mató a los dos niños que era culpa de su mujer y de seguro le creerá :P. También diría que fue culpa del psiquiatra que lo dejó salir, de su tio que era el que lo cuidaba, de los servicios de salud y de justicia que le dieron la custodia a la madre, de los trabajos en USA que no permiten laborar a las personas dementes. Etc. Lindo mundo, feliz lo que sea, me llega la Navidad.

Barbie Murano dijo...

Excelente cuento, muy buenas imágenes y resolución y me encanta ese juego del mar por café y azucar.
Yo le doy 10 tierras.

T (sujeto tácito) dijo...

En saco, ja! -rió el viejo Smitty- El gran Garfio le hubiera hecho unos tajos para que así lo olieran los tiburones, sepaló.

mikkonoss dijo...

..y luego los hombres estiraron sus alas, afilaron sus picos y las uñas de sus garras, esperando el momento apropiado para utilizarlas...

Luna dijo...

Triste fin.


Buen año!

Saludos

((Cioran el pirata)) dijo...

Dificil que se hunda en las aguas del olvido, valiente capitan!!!
Solo una jauria de hombres cobardes pudo hacerle frente a ud.

sAlUd VaLiEnTe CaPiTaN !!!!

Manco Cretino dijo...

Nada que ver con nada pero, tomá, te dejo esta tarjetita de fin de año, recién horneada. Está a punto.
Abrazo (medio)

"¡¡¡Deseo para mi familia y gentes cercanas territorialmente, sentimentalmente y afinid... afinitam... af... bueno! afin (y por qué no de las otras, también) que el Nuevo Año sea SALUDABLE, LABORABLE Y... ya que estamos en son de "mangazo" (lease pechazo, pedido, mangueo, sablazo, etc.) que a su vez sea BIEN REMUNERADO".
Suyo afectísimo
Manco Cretino

Dragon de Azucar dijo...

Zeta: La culpa siempre es de alguien, el problema es encoentrar el chivo expiatorio correcto.

Barbie: ¡10 tierras! Genial, ahora tengo más espacio para guardar mis cuentos.

T: Pero en el mar de Té no hay tiburones, fijate en la wiki.

Mikkonoss: ...cuando, por fin, el barco los llevara nuevamente a tierra firme...

Luna: ¿Algún final no es triste?

Cioran: Cobardes y egoistas como ellos solos

Manco: ¡Gracias! Espero que sea para todos igual.

Saludos

zeta dijo...

Y para eso somos divinamente buenos, uff...

Dragon de Azucar dijo...

Por supuesto Zeta, de otro modo no podríamos vivir con nosotros mismos.

Saludos