Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
...
Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

domingo, 9 de noviembre de 2008

Cansancio

Acarició otra vez el lomo del gato que dormitaba en su regazo, miró por la ventana cerrada de la habitación el nublado cielo; intentó desperezarse, pero los brazos le pesaban, mucho, y le costaba mover la cabeza.
Pensó con lentitud qué había estado haciendo un poco antes, pero sólo sabía que miraba la ventana, el marco, la pesada tela de la cortina, escuchando ese raro silbido que la distraía de su lectura.
Acarició al gato y dejó caer el libro por los pliegues de la manta que cubría sus piernas. Cansada, abatida, sin fuerzas para nada, con un picor dulzón en la nariz y sin intentar otra cosa que mirar por la ventana el cielo que se oscurecía frente a sus ojos que se le cerraban.
Los párpados le pesaban, respiraba con lentitud, acarició el gato con el pensamiento cuando su mano se negó a levantarse.
‘Tal vez deba revisar el silbido ese en la cocina’, pensó antes de que sus párpados, finalmente, se cerraran.

14 comentarios:

zeta dijo...

Amigo, por el tiempo mi respuesta es corta: Pensar es actuar.

El Titán dijo...

me dio mucha fiaca...yo soy así:prefiero morir a levantarme.

Barbie Murano dijo...

Muy bueno, qué bueno es volver y encontrar siempre una historia que se lee en menos de un minuto y es así de buena.
Saludos

zeta dijo...

Ahora lo alargo: Puede que tengas razón y todo son una serie de acciones, pero me gusta creer que hay cosas que no pueden hacerse. Simple, suerte.

Ja,ja,ja,ja, no bromee con eso, que a mí me ha pasado. Suerte, aunque tiene una falla, el gas siempre tiene un olor a huevos podridos que lo hace reconocible. Chao.

mikkonoss dijo...

Y entonces, despertó sobresaltada de la pesadilla, de esa realidad extraña, donde los gatos no se desesperan con el olor a gas.
Y mientras se desperezaban juntos, el gato, como lo hacía desde el tiempo de los faraones, le guiño cómplice un ojo.

JLVasconcelos dijo...

Hola D:
Ùltimos instantes en la vida de una mujer y su felino.
Èse gato debió alertarla de algún modo...

Saludos.

Lulu dijo...

Y la verdad es que es uno de los placeres mas grandes dormir
Muy lindo texto

Agostina dijo...

lei el de los agradecimientos. qué grande!


y este está muy bueno tambien

((Cioran el pirata)) dijo...

si en lugar de un gato hubiera un pajaro de seguro eso no le hubiera pasado.
la ultima vez que me senti cansado y abatido fue cuando perdi a la mujer que amaba, ese dia el cielo tambien estaba triste..en fin, ella volvio...pero para llevarse lo que le quedaba...hoy me puedo reir (en su momento fue como un cafe amargo).

saludos y gracias.

Lina Masaki dijo...

Pero qué cansada... qué cansada debió estar...
¿No sentís a veces que estás molido, que necesitás echarte un rato?
A veces...
a veces el cansancio es demasiado.

Dragon de Azucar dijo...

Titan: Muchos piensan igual, y terminan como esta pobre mujer.

Barbie: Gracias, dicen por ahí que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Zeta: No bromeo, es algo que puede pasar en la sociedad de hoy, y sí tiene un olor muy fuerte, pero si te encuentra distraido no lo notas.

Mikkonoss: Un final alternativo en un universo paralelo, puede ser. Es la primera vez que escucho que los gatos se desesperan por el olor a gas.

JlVasconcelos: ¿Esos no son los pájaros?

Lulu: Dormir y dormir por horas, lo feo es acostarse de día y despertarse de noche, porque crea la sensación de haber desperdiciado el sol.

Agostina: Gracias, esperamos verte seguido por acá.

Cioran: Las mujeres tienen ese don, pero, como bien dices, luego uno las olvida y todo queda en el pasado.

Lina: Si, más que nada cuando se acerca fin de año y empieza el opresivo calor sobre el techo de chapa del trabajo...

Saludos

Olga A. de Linares dijo...

Muy bueno, un gusto leerte

Dragon de Azucar dijo...

Gracias Olga, espero que nos leamos seguido.

Saludos

Patto dijo...

Me gusta, me gusta el encare y el transcurso.
Me gusta la idea, pero, debo decir, que el pensamiento final, la coma final (‘Tal vez deba revisar el silbido ese en la cocina’) no me gusta. Parece ligeramente forzado, antinatural en alguien somnoliento.