Diario de un escritor que busca una reputación para poder ser menos que ella.
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domingo, 16 de octubre de 2022

Al final de la noche

Algo salió mal. Algo que todavía no logro descifrar qué pudo haber sido y que me atormentará hasta que lo descubra, lo analice y pueda intentar evitarlo la próxima vez. Todo esto, claro, en el hipotético caso de que tenga la habilidad suficiente para dar cuenta de mi error y llegado ese punto sepa de qué manera subsanarlo, y por último que haya una nueva oportunidad en la cual evitarlo.
    Ignoro qué fue lo que hice mal, porque tengo la certeza de haber seguido al pie de la letra las indicaciones del manual de comportamiento. Realicé todos los pasos previos para el primer acercamiento, cumplí punto por punto con las pautas del cortejo y la invitación para una salida social que podría convertirse, con el común acuerdo de las partes, en algo un poco más íntimo. La otra parte, según cada parámetro a tener en cuenta, disfrutaba del encuentro y la conversación a la que ambos atendíamos con sumo interés y dedicábamos el tiempo adecuado para la preparación de las respuestas que no significaran la muerte definitiva del diálogo.
    Caminamos la cantidad de pasos estipulada, tuvimos infidencias que simulaban sinceridad sin la menor intención de que así lo fueran, relatamos breves pasajes de nuestras vidas anteriores a ese momento, reímos con el volumen correcto de sonido, intercambiamos miradas significativas, compartimos una comida cargada de sabores para abrirnos al posible placer subsiguiente, tuvimos nuestras caídas de ojos y sonrisas amplias y poco disimuladas mientras criticamos el modelo socioeconómico y la estructura macropolítica del continente solucionando todos los problemas de manera teórica durante el café. Luego, una vez cumplidos cada punto del itinerario, nos acompañamos mutuamente de regreso.
    El camino fue rápido, como todos los desplazamientos en las sendas peatonales móviles de la ciudad, tal vez demasiado breve, como si se tratara de un indicio de que pronto llegaríamos al final de la noche y de que era necesario decidir si esta continuaría o no. Es decir, decidir si uniríamos el resto de nuestras vivencias o si terminaríamos allí mismo, en la puerta de su unidad de cubículos habitacionales individuales. Un cubículo tan pequeño como el mío, en el que sólo cabe una persona y en los que las visitas ocasionales se soportan más o menos bien. Visitas siempre anheladas por la mayoría de quienes habitábamos en cubículos similares.
    Así pues, de pie en la puerta de su unidad de cubículos habitacionales individuales, esperé a que todas las acciones realizadas en las últimas horas dieran el fruto esperado, se cerrara el trato de la manera indicada por el protocolo y pudiéramos subir, aunque más no fuera para una visita extremadamente breve, a su cubículo. Esperaba ese momento que sabía que era el único posible, lo deseaba, era el final de la noche, era allí, era ahora, en ese instante.
    ―Gracias por la salida ―dijo inclinando la cabeza hacia adelante a manera de saludo―, la pasé muy bien, de verdad ―Extendió su puño cerrado para que se lo chocara―: Buenas noches.
    Balbuceé alguna incoherencia a modo de despedida, no estoy muy seguro de qué ya que me esperaba otro tipo de respuesta.
    Giró rápidamente e ingresó en su unidad de cubículos habitacionales individuales.
    Algo había salido mal, algo que no pude descifrar en ese momento y que sabía que me atormentaría hasta que me diera cuenta de mi error, supiera de qué manera subsanarlo y, por último, que hubiera una nueva oportunidad en la cual evitarlo. Porque sabía que había cumplido cada uno de los pasos establecidos para la seducción y que me correspondía, al final de la noche, aunque más no fuera un beso. Uno. Solo uno. Y esa noche no lo había habido.

27 comentarios:

José A. García dijo...

No hay nada peor a que las cosas no salgan como uno las espera.

Tal vez que sí salgan como se las espera.

Saludos,
J.

Mujer de Negro dijo...

Pareciera una cena de negocios, donde todo es tan cuadriculado que el único fin es "cerrar el trato".
¿Cómo pueden entrar dos cuando solo hay espacio para uno ...?
Un abrazo

P.D. Luego que pueda encender el portátil y repasarę la lectura en busca de matices, quizás algo se me ha pasado

lunaroja dijo...

Muy bueno, un relato futurista si te ponés a imaginar la situación, donde todo tiene un orden,un reglamento a seguir,como si fueran dos máquinas que están "intercambiando" información.
Así lo imaginé...
Me gustó mucho.
Un saludo!

Alfred dijo...

Encontrar el error puede llevar a la locura.

Saludos.

Tatiana Aguilera dijo...

Se puede vestir con el mejor vestuario, calzar zapatos nuevos y elegantes, usar el mejor de los perfumes, asistir al restaurante más oneroso, pero si no existe química, nada, pero nada funciona.

Abrazos José

J.P. Alexander dijo...

Uy pobre la atracción surge o no. Y no hay nada que hacer. Te mando un beso.

Tot Barcelona dijo...

Nunca debemos crearnos expectativas, no suelen salir como pensamos.
Salut

Tot Barcelona dijo...

No se deben poner demasiadas expectativas, suelen salir mal

Tot Barcelona dijo...

Jamás se deben generar expectativas hacia uno mismo. Suelen fracasar.

diego dijo...

Tu comportamiento fue intachable. A mí sólo se me ocurre un posible error que no aclara tu relato: ¿quién pagó la comida? :)

Jose Casagrande dijo...

Soy asesor en "encontrar el error" de algo,
naci con esa habilidad y por tanto se perfectamente que ocurrio
pero no tengo la manera de decir como corregirlo. (eso lo dejo a otros profesionales)

Esta habilidad me permite ganarme la vida,
porque en este mundo muchos no saben que estan haciendo algo incorrecto,
y se requiere gente como yo, que VEMOS los errores de otros facilmente.

Lo malo es que nos llaman pesimistas, negativos,
pero he aprendido a lidiar con ello.

Y sorpresa!! segun tu relato, veo que no solo cometiste un error sino
SIETE graves y 12 leves.

Tendriamos que hacer sesiones cada sabado, para ir conociendo individualmente cada uno de ellos.

A un costo, claro esta...

Beauséant dijo...

A veces lo hacemos todo bien, no dejamos nada al azar y todo se encuentra medido y... al final alguien tira los dados y nos da un portazo en las narices...

Viendo lo planificado que lo tenéis todo, ¿no hay algún formulario en el que se pueda calificar la cita y ver que ha fallado?

mariarosa dijo...

Tal vez hubo demasiada perfección. Original relato, no sé por qué me recordaste;"Mundo Feliz" de Huxley. Debe ser el ordenado trato entre los dos.

Espero que los seres humanos no lleguemos a ser así .

mariarosa

recomenzar dijo...

Felicitaciones uno de tus mejores escritos

ReHiTu / HodjaEffendi dijo...

So nice template. :)

Dyhego dijo...

José:
en cuestiones de seducción supongo que hay que ser espontáneo. Antes o después los fingimientos afloran a la superficie y puede ser peor.
Salu2.

Gabiliante dijo...

Ella leyó otro manual. De otra marca , editorial o web. Los errores no fueron tales. Fueron incompatibilidades con el otro manual.
Abrazoo

Doctor Krapp dijo...

Este libreto era demasiado implacable y siempre hay alguien que quiere improvisar un solo de jazz que no está en los escritos o lo que es peor que se queda en la mera impotencia de querer hacerlo y desconocer las intenciones del otro, porque hay que agradar siempre como marca el canon.
Tu texto es magnífico porque es extraño, real y universal al mismo tiempo

Beatriz dijo...

auch! estuvo serio el asunto, bueno, creo que al menos la velada social estuvo interactiva, y al final de la noche...quizá haya otra noche. Me quedé con ganas de oler y saborear la cena.

Saludos, José.

gla. dijo...

No se en qué habrá fallado
Solo se que no tuvieron en cuenta la química entre los dos o tal vez deberían haber ido a otro lado, en un cubículo en donde entraran dos personas.
Me gustó tu relato
Abrazos

Ginebra dijo...

Las tácticas de seducción no siempre funcionan. Somos entes únicos o eso dicen los psicólogos, neurólogos, psiquiatras, etc... por lo tanto lo que a unos interesa a otros no y lo que funciona con unos con otros es un error... la vida misma.
Saludos

lanochedemedianoche dijo...

No se como se puede calcular una salida exitosa, siempre hay una seducción y si resulta, todo está ganado, quizás esta vez no pasó así.
Abrazo

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Cuántas veces nos ha pasado. Es que esas cosas de los sentimientos del amor y el sexo, para su alcance, no tienen protocolos fijos. Un abrazo. carlos

Puri dijo...

Hola Jose por lo que nos narras parece que las cosas no le salieron como esperaba .
Ese beso no llegó y eso lo pudo entender.
Bien contada toda la historia
Un saludo
Puri

Frodo dijo...

No soy de los crédulos que imaginaban el 2000 con autos voladores, pero creí que para esta altura la senda peatonal móvil sería una realidad.

Abrazos, herr

Mi nombre es Mucha dijo...

Todo es solo
"Cuestión de piel"

Jose Casagrande dijo...
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