Diario de un escritor que busca una reputación para poder ser menos que ella.
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domingo, 4 de septiembre de 2022

El motivo

Me detuve frente al monumento y lo miré desde abajo, aunque como quien dice frente a frente, intentando descifrar de quién se trataba. Era una figura erguida, sobre un pedestal, que tendría cerca de cuatro metros de altura, dominando el centro de un parque. Y si no era un parque, lo parecía, porque estaba rodeado de árboles y césped más o menos cuidado.
    ―¿Es este? ―pregunté a mi guía sin haberlo logrado.
    ―Por supuesto, sí ―respondió―. Es el primero de ellos, el más importante.
    ―¿Cómo que el primero? ―No pude reprimir mi sorpresa ante lo que escuchaba―. No me dijiste que existían otros.
    ―Hay varios, esparcidos por el territorio, a modo de homenaje, como todo monumento.
    ―Como todo monumento ―murmuré. Volví a mirarlo y no podía identificar ese rostro, ese cuerpo, esa postura. Al menos no hay caballo, pensé.
    ―Es el primero íntegramente construido en mecanobronce.
    ―¿Qué es eso?
    ―Son pequeñas piezas de bronce realizadas por impresoras 3D que van encastrándose entre sí hasta formar la figura. Ya nadie extrae minerales de la Tierra, todo se hace con esas impresoras que pueden reutilizar cualquier material, orgánico o inorgánico. Tal vez dentro de un tiempo este monumento sea reutilizado en alguna otra cosa.
    ―¿Serían capaces?
    ―Lo han hecho con otros en mejor o peor estado de conservación, no veo por qué no lo harían también con este ―el guía miró lo que para mí parecía ser un reloj pulsera, aunque aseguraba que se trataba de un aparato más complejo.
    ―¿Puedo saber por qué? ―señalé aquel rostro tan desconocido pero que si lo miraba un poco mejor, con más atención, tal vez podría encontrarle algún detalle familiar, como de algo visto tantas veces, todos los días, que ya no se le presta atención, aunque intervenido por la idealización del recuerdo contante―. Quiero decir, ¿a qué se debe?
    ―Lo lamento ―respondió siguiendo mi ademán―, solo cumplo con lo que se me ha pedido desde la administración central. Por mi parte ignoro los detalles ―No parecía muy preocupado por eso, como todo empleado público.
    ―Ya es difícil de creer que esa cosa en tu muñeca sea un desfasador cronal.
    ―Deslizador cronal ―corrigió.
    ―Un poco más complejo de creer es que me encuentre en el futuro.
    ―Este no es el futuro, es el presente. Usted está aquí, en el presente, al igual que yo. Luego, gracias a este deslizador cronal ―me mostró una vez más el aparato en su muñeca―, regresaremos a otro presente. Este presente, que usted llama el futuro ya no será su futuro, sino que se volverá parte de su pasado, pero seguirá siendo mi presente. De igual modo, su presente se volverá mi pasado cuando yo regrese aquí. Recuerde que el tiempo no es un absoluto.
    ―Es relativo, sí, sí. Eso lo entiendo. Al menos ya me lo explicó varias veces. Lo que no logro entender, y ya sé que me ha dicho que usted no lo sabe, pero no dejo de preguntar por qué han hecho esto ―Señalé una vez más el monumento―. ¿Quién o porqué querrían tener una estatua mía de este tamaño o de cualquier otro? ¿Cuál fue el motivo?
    ―Eso ―respondió el guía activando una vez más el deslizador cronal―, tendrá que descubrirlo usted mismo.

33 comentarios:

José A. García dijo...

Si alguna vez vuelve a ocurrirme algo semejante, no sé si me arriesgaría a saber por qué lo han hecho.

Saludos,
J.

Guillermo Castillo dijo...

Un pedestal nos impide ver nuestra real estatura. Bien narrado. Saludos.

J.P. Alexander dijo...

Genial relato, me asombro el final. Te mando un beso.

Stefania dijo...

Grazie per questa bella storia

Tot Barcelona dijo...

Una narración impecable. Me ha gustado.
PD: El argumento es bueno. Da para más ..
Salut

Anónimo dijo...

Enigmático, intemporal y ribeteado con las antiguas novelas de anticipación (eso fue en el pasado: en este presente el carisma es de ciencia ficción)

Tinta en las olas dijo...

Muy bueno, yo creo que tampoco me atrevería a saber mas, mejor es descubrirlo. Un abrazo.

Doctor Krapp dijo...

Complejo, como todos los juegos con el tiempo pero muy bien narrado. Me recuerda al monolito de Odisea 2001.

Saludos

mariarosa dijo...

¿Que habrás hecho en aquel presente para merecer una estatua?
Que el lector imagine.

Me gustan las estatuas, pero más sus historias, recorriendo el cementerio de recoleta me enteré de cada historias que merecerían más de un cuento. Muy bueno José.
mariarosa

Cabrónidas dijo...

Me da que es mejor que no lo descubra.

Mista Vilteka dijo...

Es que hay varixs esencias andando por ahí siendo la misma pero independientes. Cosa que al final todxs haremos todo y tendremos monumentos erigidos a nuestros cuerpos como que no tendremos.

Beauséant dijo...

Hay estatuas dedicadas a verdaderos hijos de puta, creo que prefería no saberlo :)

Me gustan mucho tus historias de ciencia ficción, funcionan como un reloj.. perdón, un deslizador cronal ;)

gla. dijo...

Dicen que nada es casualidad
Por algo está escrito acá
Abrazos

Manuela Fernández dijo...

Tu relato me ha pintado una sonrisa en la cara y también me ha dado que pensar y reiterarme en que no quiero saber el futuro.
SAludos.

Jose Casagrande dijo...


Verse uno mismo estatuado... en el futuro.....

(bueno para mi seria una sorpresa, pero no conozco
al caballero protagonista de la historia)

Y el guia mi favorito, tan frio e indiferente.

Esta ante la persona a la cual se le erige una estatua y el sigue
actuando como si nada.

Podria ser la estatua de un Dictador por ejemplo....

Este asunto me ha gustado.

Y diria yo son esos peligros de viajar en el tiempo.

Seria como a John Kennedy Toole.... que murio con mas pena que gloria

y vaya una decada despues ya habia una estatua de un personaje creado por el....

Da miedo... no?

Ginebra dijo...

Me parece un relato muy interesante, se presta a reflexionarlo con atención... Inquietante es el primer calificativo que se me ocurre, pero irónico a la vez.
Saludos

DULCINEA DEL ATLANTICO dijo...

Un relato muy bueno, para reflexionar sobre que habrá hecho tu protagonista en el presente que le haga merecedor de una estatua en el futuro.
Un saludo Jose
Puri

lanochedemedianoche dijo...

En qué situación se encuentra, justo su imagen en el futuro del otro, o quizás nunca sabremos si existíamos.
Abrazo

Neuriwoman. dijo...

Me encanta tu relato con esa intrigante circunstancia en forma de estatua del futuro. Sobre las impresoras 3D pienso que sirven para mucho más de lo que nos cuentan. Un saludo cordial ahora que vuelvo a estar por blogger.

Beatriz dijo...

Será tu monumento a gran narrador? no está mal.
Saludos José.

Mento dijo...

Para leer dos veces y situarse en el tiempo propicio en la segunda, y tratar de averiguar todos los entresijos.
O mejor me quedo con la imagen, me recuerda a mí padre y su afición, una que el alzheimer aún no se ha llevado... a pesar que en su cabeza los deslizadores cronales no creo que sean ya funcionales 😉😋...
Un beso, me encantó la historia.

Alfred dijo...

Una estatua del protagonista en un futuro que es un presente sólo para él.
Una historia que te atrapa en un bucle del que sabes que tienes que huir.
¿Pero cómo?

Saludos.

miquel zueras dijo...

Muy buen relato. Me ha venido a la memoria el lenguaje de las estatuas ecuestres. Imagino un general que descubre apesadumbrado que su estatua montado a caballo la han representado con las cuatro patas del animal en el suelo cuando él murió en combate, por lo que el caballo tendría que tener las dos patas en el aire. Morir luchando para esto...
Saludos!
Borgo.

Anónimo dijo...

Siempre nos haces reflexionar.

Besos.

Amapola Azzul.

Enca Gálvez dijo...

Un relato, que se debe leer de principio a fin sin pausa expectante por su final... Genial!
Un abrazo

Frodo dijo...

Tal vez es alguien parecido.
A mí en las fiestas y reuniones me suelen confundir con otros, y esa noche soy Pochi, o el hermano de Diana, o en mis mejores versiones: elijah Wood

Un abrazo, herr

Dyhego dijo...

José:
si se erigiera una estatua en mi honor me daría una vergüenza terrible. Es má, no me gustaría. ¡Siempre habría alguien que se preguntara: ¿por qué?!
Salu2.

recomenzar dijo...

Y recuerdo cuando vivia en Buenos Aires encontré gente como Usted,Y si bien no lo analizo sus palabras quedan prendidas al sueño de alegría de aquel día terrible en que nos conocimos debajo de una lluvia muerta el Trato de bajarle los calzones sin hablar ala estatua que lo miraba con ese aire tipico de algunos argentinos ....Mientras la bandera flameaba cerca de mi cara mientras se reía

Anónimo dijo...

Nada tiene sentido es esta pagina de los que se la can de intelectuales y quieren halagar a un crudo vacio Eres tan tonto que no ondras algo siferente a los que los sin sentido te han escrito
Pasare a ver si lo borraste maricon lindo

Hola, me llamo Julio David dijo...

Bien hiciste en preguntar sobre lo del caballo. Si te llegasen a poner sobre uno, fíjate en la posición de sus patas delanteras. Te dirá cómo moriste.
Va un abrazo.

unjubilado dijo...

Solamente un par de preguntas. ¿Llegaste a saber quien y cual había sido el motivo de poner semejante estatua en tu honor?
Saludos.

Carlos augusto pereyra martinez dijo...

A mi tampoco me gustaría saberlo
Un abrazo. Carlos

Gabiliante dijo...

Yo creo que le pegaste una colleja al guia ( aunwue uno no sea violento, hay que aprovechar las ocasiones), le robaste el deslizador, volviste a un pasado anterior a tu origen, dijiste que lo habias inventado tu, y lo destruiste. Todo cuadra, creo. Es dificil con esto del tiempo.