Diario de un escritor que busca una reputación para poder ser menos que ella.
...

sábado, 23 de abril de 2022

Arañas

Mientras batía esa mezcla de productos químicos que no sabemos lo que en verdad es pero acostumbramos a llamar café instantáneo, para terminar de despertarme y pensar en cuál sería la mejor manera de continuar con mi día, miré por la ventana. Esta da al patio común de las cuatro unidades habitacionales. Una serie de ventanitas iguales entre sí, enfrentadas, que miraban hacia ese rectángulo de concreto que se encontraba quince o dieciséis pisos más abajo, al igual que otros quince o dieciséis pisos más arriba se encontraba el cielo. 
    Mirar por esa ventana resultaba deprimente, no sólo porque los cuatro edificios parecían darse la espalda mutuamente en un intento por ignorarse, sino por el espectáculo que presentaban esas paredes viejas, faltas de pintura, con rajaduras, manchas de humedad que nacían, creían y se multiplicaban a lo alto y a lo ancho y sobre las que nunca llegaba el sol, sino también porque las administraciones de las unidades habitacionales habían mandado a colocar rejas en cada una de esas ventanas para terminar con esa práctica tan común antes de las rejas, que era arrojarse al vacío atravesando esas ventanas. Esas rejas fueron la solución propuesta para las interminables discusiones sobre a qué administración le tocaba ocuparse de la limpieza, si aquella desde la cual había saltado el occiso, o aquella a la que le correspondía el sector del concreto sobre la que en efecto el cuerpo había caído. Y sí, el que el cuerpo cayera lejos de la pared de su unidad habitaciones era algo bastante posible si tenemos en cuenta la maraña de cables que cruzaban de pared en pared en cada piso.
    Claro que, dado que mi ración de pensamiento suicida era la normal para alguien de mi edad, posición social, salario, calvicie prematura y celibato obligado por el porcentaje de esterilidad, el mirar por esa ventana en ese momento tenía otra motivación. Aunque no puedo dejar de lado que tal vez fuera el mero azar lo que me llevara a hacerlo en ese momento y ver, parada, estática sobre la pared de la unidad habitacional enfrentada a la mía, una araña. Algo como esto no debería haberme llamado de atención de no ser que, para ver una araña a esa distancia y teniendo en cuenta mi miopía, esta tendría que medir por lo menos unos cuatro pisos de altura.
    Para quitarme la duda me acerqué de la ventana con mi dispositivo de mejoramiento visual. La araña no tenía cuatro pisos de altura, tenía seis. Y sí, se movía hacia arriba lentamente, como si no quisiera llamar la atención y buscara confundirse con los cables que inundaban el patio interno. Su cuerpo, relativamente pequeño, no coincidía con sus enormes, gruesas y peludas patas, pero como no soy experto en aracnología, y si tuviera que aceptar la opinión de la mayoría de los que me conocen debería decir que no soy experto en nada, no podría decir si esas terribles y amenazantes patas coincidían o no con esos ojos óctuples y esos colmillos.
    Por otro lado, la araña parecía querer pasar lo más desapercibida posible, lo que le hubiera resultado bien de no ser por su tamaño y por mi falta de respeto hacia su intimidad al encontrarme en ese momento del día mirando por la ventana. Escuché que la marmita reclamaba mi atención en la cocina, miré una vez más a la araña que ya se encontraba dos pisos más arriba que cuando la descubriera, cerré las cortinas de mi ventana y regresé a los últimos minutos de mi tranquilidad matutina. Ya vendría alguien a ocuparse de ella, mi especialidad siempre habían sido las formicidae, muchas veces llamadas hormigas, tamaño coche de ferrocarril, por lo que la araña escapaba de mi competencia. Y así como a mí no me gusta que gente ajena al gremio se entrometa en mi trabajo, no tengo porqué entrometerme en el trabajo de los demás. Ese es mi lema. Al pan, pan, al café, café y cada loco con su tema, siempre lo he dicho y repetido, sí señor.
    Y hasta luego, que se me enfría en café.

Esta obra de arte se llama Maman (Mamá en francés)
y pertenece a la artista Louise Bourgeois.

24 comentarios:

José A. García dijo...

Lo que siempre importa es respetar el trabajo de los demás. Nunca hay que dudarlo.

Saludos,
J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Muy bien planteado el desenlace.
No se ocupó de la araña gigante, por una cuestión de especialidad, no usurpar el trabajo de otro.
Saludos.

mariarosa dijo...

Si la araña de la imagen era parecida a la de tu ventana, te diria que dejes la hierba, o que salgas corriendo de tu departamento, y que enfiles para el psiquiatrico más cercano. Muy bueno José, saludos.

mariarosa

lunaroja dijo...

Tal cual,aquí cada uno se ocupa de lo suyo.. igual que la limpieza de occisos en los patios,antes del enrejado protector de suicidas.
Excelente como siempre!
Un saludo

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Cuál problema plantear? ¿Respetar el trabajo de los otros, o el me importaculismo?. Un abrazo. Carlos

ოᕱᏒᎥꂅ dijo...

aquí en mi patio, con tantas macetas, en verano los mosquitos tienen el tamaño de un helicoptero... 😉

J.P. Alexander dijo...

Por lo meno la dejo libro. Yo si puedo no mato a las araña. Te mando un beso.

Cabrónidas dijo...

Me alegra, J, que respete a las criaturas del Señor, y en concreto a las arañas. De hecho, gracias a una de ellas y al pormenor de la radiactividad, tenenos a Spiderman.

Beauséant dijo...

me parece bien, si estamos a hormigas estamos a hormigas, que al final nos creemos que todo es lo mismo y no lo es.

Además, la pobre araña no parecía una amenaza, quizás sólo venía de visitas con un ramo de flores que, la pobre, se acaba comiendo en un descuido, ¿no?

Amapola Azzul dijo...

Impresionante la obra, y también el relato.

Besos.

Doctor Krapp dijo...

A esos patios interiores de los edificios les llamamos en España patios de luces y debe ser un eufemismo, ya que tienden a ser algo oscuros y deprimentes, al menos los más estrechos.
En mi infancia tuve cierto contacto con las hormigas a las que hacía alguna tropelía. Espero que no haya un Tribunal Internacional del Maltrato de Hormigas por si acaso.

Saludos

Luiz Gomes dijo...

Boa noite meu querido amigo. Parabéns pelo seu trabalho excelente.

Tinta en las olas dijo...

Mejor tomar el café caliente y cada uno a lo suyo. Excelente esa obra llamada Maman, y fantástico el relato. Abrazos.

Gildardo López Reyes dijo...

Al ver la obra de Bourgeois me pregunto si esto se te ocurrió luego de mirarla.
Me ha gustado mucho, sobre todo esa parte ácida sobre los suicidios y quién tendría que limpiar el desastre dejado por el occiso.
Abrazos.

Jose Casagrande dijo...

Ottawa!!!, si esa escultura es un punto para para y tomar una foto, que sera lo que indica? Que la politica es una trampa?.

Pero bueno que estos bichos buscan tan solo tejer la casa, los bueno es que da trabajo y hay un mundo en donde todos respetan el quehacer de los demas o al menos 1 persona respeta las competencias de otros.

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Que formidable relato... Y buena suerte con ese café

Paz

Isaac

Hola, me llamo Julio David dijo...

Bah, cosas que se ven todos los días, qué más da.
Abrazo.

Manuela Fernández dijo...

Reconozco que he tenido que leer tu texto con los ojos semicerrados para no imaginarme UNA ARAÑA GIGANTE. Ahora no quiero mirar por mi ventana...

lanochedemedianoche dijo...

Es bueno eso, de no meterse con la vida de nadie, pero... a la araña le tiro con el café caliente, después me tomo un vino feliz. Excelente tu relato.
Abrazo

Mara dijo...


Hola profesor. Con tu magnífico post desde la ventana me has llevado al Museo Guggenheim de Bilbao donde está la "Maman" que simboliza la madre. Como la autora la dedicó a la madre y en España mañana domingo se celebra el día de la Madre pues doble felicitación.
Un abrazo.

José A. García dijo...

José: Muy cierto, nada peor que la gente que se entromete en el trabajo de los demás.

Demiurgo: Siempre hay que llamas a los especialistas. Ya lo decían los cazafantasmas.

María Rosa: Gracias, María Rosa. La imagen sólo es ilustrativa.

Luna Roja: Por eso también es que en los casinos de Las vegas las ventanas de las habitaciones no pueden abrirse…

Carlos Augusto: Sea como sea, lo mejor siempre es tener las cortinas cerradas, para evitarse estos dilemas.

Marie: No lo dudo, me pasa algo similar, ya no son mosquitos, son aviones de guerra.

J. P. Alexander: Dicen por ahí que hay que dejarlas libres y si vuelven salir corriendo…

Cabrónidas: Y la canción de The Ramones, también.

Beauséant: Hay que hacerse cargo solamente de aquello por los que nos pagan, para los demás seguro que habrá otro que se ocupe.

Amapola Azzul: Gracias, una inspira a la otra, en parte. Es claro cuál es cada una.

Dr. Krapp: Aquí también reciben ese nombre, al menos es lo que dicen los viejos. Las palabras específicas se han ido perdiendo con el paso de las generaciones… el mundo prácticamente les pertenece a las hormigas, así que no dudo que dicho tribunal exista en algún momento y lugar.

Luiz Gomes: Gracias, Luiz.

Tinta en las Olas: Gracias por el comentario. En efecto, mejor seguir con el café.

Giraldo López Reyes: La sangre del concreto es más difícil de quitar de lo que cualquiera de nosotros pensaría.

José Casagrande: El respeto es la base de la convivencia, más que nada para evitar eso de que el hombre es el lobo del hombre y frases similares siempre citadas pero nunca entendidas.

Sólo el amor es real: Gracias por la visita y el comentario.

Julio David: Uno termina por acostumbrarse a todo. Sí, incluso a eso también.

Manuela Fernández: ¿Todavía queda gente que mira por la ventana de manera directa y no a través de una pantalla? Quién lo diría.

La noche de medianoche: Gracias. Exacto, hay que saber vivir y dejar vivir.

Mara: No sabía la fecha exacta, sí que se festeja en diferentes momentos del año de acuerdo con el país, por ejemplo en Argentina es en octubre. Cuestiones de política internacional serían.

Gracias a tod@s por sus visitas y comentarios.
Nos leemos,
J.

Gra dijo...

No Jose este relato me dio escalofrios, soy aracnofobica, si veo una araña de ese tamaño me muero y sin tener que saltar por la ventana jajaja y nadie tendria que discutir por limpiar mis restos jajaja.
Genial Jose!!
Besos.

Frodo dijo...

Compite por ser tu relato más gracioso. Otro de tus grandes éxitos.

Abrazos, herr J.

José A. García dijo...

Gra!: Muerte por miedo, es un buen tema para un relato...

Frodo: Esto se lo voy a hacer leer a quienes dicen que no tengo gracia.

Gracias.

Nos leemos,
J.