Diario de un escritor que busca una reputación para poder ser menos que ella.
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sábado, 18 de diciembre de 2021

Sábado por la tarde, otra vez

Entré a la casa lo más rápido posible porque no quería tener que seguir dando explicaciones a los vecinos, porque no me interesaba ver a nadie, ni siquiera a mí mismo en el reflejo del espejo del baño, y porque sabía lo que se aproximaba. Entré, cerré la puerta con llave y apoyé la cabeza contra el marco de madera con la respiración entrecortada intentando no derrumbarme allí mismo. Pero era sábado por la tarde, otra vez, lo que lo volvía un poco más complicado.
    Miré mi mano derecha cuando sentí que me dolía de tanto apretarla; al lograr abrir y separar los dedos vi que tenía las uñas blancas casi por completo, y la palma atravesada por las marcas de las llaves. Las colgué en el picaporte, y antes de darme cuenta volví a cerrar la mano.
    Sé que pasé por la cocina, e intenté beber un poco de agua, pero sólo porque está de paso hacia la habitación y allí cuanto había era la cama sin hacer, la ropa sin acomodar, la persiana cerrada impidiendo que entrara la luz. Era sábado por la tarde, otra vez, y el día no parecía querer terminarse. Pero si el sábado se terminaba vendría luego el domingo, y después el lunes junto con el resto de la semana hasta llegar, otra vez, al sábado.
    Comencé a sentir que me ardían los ojos y golpeé una, dos, cinco, diez veces, la pared para que las lágrimas tuvieran algún sentido. Los nudillos lacerados parecían una justificación suficiente porque, como ya sabía, era sábado por la tarde, otra vez.
    Me dejé caer sobre la cama esperando dormir, tal vez un poco más que durante las últimas noches, pero ni siquiera eso me era posible, tal vez porque era sábado por la tarde y que no estabas aquí. Además, en el dormir estaba el peligro, el miedo, de soñar y recordar lo que la rutina de la semana hunde en el olvido parcial y aparente de saber que llegará el viernes por la noche, la promesa del sábado, y que a la tarde siguiente haría el mismo camino de ida y de regreso con mi paso lento y abatido. Cada vez más cansado, cada vez con menos ganas de continuar con todo, sintiendo flaquear cualquier tipo de resolución, como la de que esa vez sería la última, que no podía seguir haciéndolo, que era necesario ponerle un punto y aparte a todo esto y comenzar un párrafo nuevo, una nueva etapa.
    Sin embargo, fuera lo que fuera lo que me propusiera, durante la mañana del sábado, y más aún durante el tenso almuerzo, sentía flaquear cualquier resolución. Sabía que, aunque buscara la manera de no hacerlo, iría una vez más a visitarte y, como cada sábado a la tarde, habrían abierto solamente para mí el cementerio.

18 comentarios:

José A. García dijo...

Será, pues, hasta el próximo sábado.

Saludos,
J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

El duro impacto de una pérdida.
Bien contado.

Juan El Portoventolero dijo...

Complicadas pulsiones existencialistas, sartrianas diría yo. ¡Que amplíes resolución espiritual estas fechas! Y que amanezcamos MMXXII haciendo lo mejor: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Continuar Escribiendo !!!!!!!!!!!!!!!!!!
Recibe Mis Bienaventuranzas!!!!!!!!!!! de...J u a n .🧙‍♂️

lunaroja dijo...

Hay duelos que son como losas en el alma...
Bellísimo y estremecedor.
Un abrazo.

Dyhego dijo...

Un dolor siempre renacido.
Salu2.

Beauséant dijo...

Entiendo que, al final, en vez de visitarse debería poner visitarte, ¿no?

Es duro asimilar una pérdida, saber que el único lugar en el que puedes encontrar a alguien es el cementerio.

Un saludo

José A. García dijo...

Demiurgo: Exacto. Gracias por el comentario.

Juan El Portoventolero: Tal vez el final del año lleven a que se produzcan este tipo de reflexiones.

Luna Roja: Y otros duelos que nunca se terminan, ni se abandonan.

Dyhego: Uno que nunca se pierde.

Beauséant: Gracias por la indicación, sí, se trató de un error. Gracias también por el comentario.

Nos leemos,
J.

Doctor Krapp dijo...

Dura la existencia del que ya no tiene esperanza porque solo le queda el pasado.
Si los sábados son tristes no sé que ocurrirá los domingos a la misma hora cuando cierran los cementerios.

(Me enviaste un comentario a mi entrada que no se ha publicado, pero me llegó en email)

Saludos

Luiz Gomes dijo...

Boa tarde, quando perdemos alguém especial, levamos uma marca para sempre. Obrigado pelo carinho. Desejo um feliz natal com muita paz e saúde, que em 2022 você realize novos sonhos e projetos.

Beatriz dijo...

Ya se dijo, estremecedor. Incluso un miércoles me viene a la memoria.

Saludos José.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

El olvido no es fácil para el ser humano, en el amor que la muerte provoca su distancia, y fácilmente se puede caer en la mórbida necrofilia de ´sábado. Un abrazo. Carlos

Tinta en las olas dijo...

Cierto que el olvido no es fácil para muchas personas, pasar página a veces cuesta mas de lo que uno piensa. Un abrazo.

María dijo...

Tristes son las perdidas.

Te deseo que pases uma Feliz Navidad, llena de amor, paz y felicidad y un Feliz Año 2022 que todos tus deseos sw cumplan.

Besos.

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Un hermoso y lúgubre relato...
Muy bien
Te deseo una gran navidad y un estupendo 2022

Isaac

DULCINEA DEL ATLANTICO dijo...

La triste pérdida del ser querido que duele hasta lo infinito.
Muy bien narrada toda la escena
Un saludo Jose A
Puri

DULCINEA DEL ATLANTICO dijo...

Cruda realidad ante la pérdida .
Muy bien narrado
Un saludo Jose A.
Puri

Frodo dijo...

Lindo final, inesperado.

Que pase una buena fiesta familiar, o lo que sea que haga con esta jornada.

Abrazos, herr

José A. García dijo...

Dr. Krapp: Tal vez en este mundo los cementerios no abren los domingos. Excelente definición la de su primera frase.

Luiz Gomes: Gracias por la visita y tu comentario.

Beatriz: Gracias.

Carlos Augusto: Sólo olvidamos lo que ya no importa, todo lo demás permanece en la memoria, tal vez para siempre. Gracias.

Tinta en las olas: Claramente, para todos ha de ser igual, la diferencia es que algunos no lo saben disimular.

María: Muy tristes, sí.

Sólo el amor es real: Gracias por tus palabras sobre el relato.

Dulcinea del Atlántico: Gracias por los comentarios.

Frodo: Todos los finales son inesperados, incluso los premeditados.

Gracias a tod@s por sus visitas y comentarios. Nos leemos,
J.