Diario de un escritor que busca una reputación para poder ser menos que ella.
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sábado, 27 de noviembre de 2021

Proyecto

Lo escuchó como se escuchan esas cosas que después serán olvidadas sin dejar de tomar notas para el siguiente intento.
    En algún punto del proceso se encontraba lo que buscaba, pero aún no había podido hallarlo; la serie de variables resultaba prácticamente interminable y, como aprendiera durante los primeros días, no podía ir modificando detalles al azar esperando que la casualidad hiciera su parte. Si debía modificar algo, tenía que saber muy bien qué era lo que tocaba para no generar desbarajustes que le obligaran a volver una vez más hacia atrás, al comienzo.
    Evaluando el resultado a simple vista el aspecto meramente estético resultaba bastante atractivo. Había superado la etapa del efebo sin rasgos característicos sin que el material genético se desintegrara durante el crecimiento acelerado. Logró también hacer aparecer músculos donde resultaban necesarios y más atractivos para su futuro uso. El vello facial y en otras partes del cuerpo eran un mero recuerdo y, aunque prácticamente lampiño, su atractivo no se veía afectado.
    Solucionó de manera similar las características que le llevaran a descartar las versiones anteriores hasta lograr que se adecuara al aspecto ideal, al buscado, al que tanto quería lograr y que poco a poco se distanciaba del que en un principio pretendiera replicar. Aunque todo el esfuerzo que realizaba le ayudaría a que la siguiente etapa del proyecto avanzara más rápido, el verse en necesidad de descartar cada intento frustrado, no lo volvía más llevadero. El material genético original se agotaba, la réplica no cumplía con todas sus expectativas y si seguía esperando a comenzar su propia duplicación, pronto sería demasiado tarde. Se sabía más carca de completar la primera etapa del proyecto, pero los problemas no dejaban de presentarse. Algunos se encontraban presentes en el material original, como ya sabía, otros eran frutos de las manipulaciones iniciales, como podría esperarse, mientras que todavía otros aparecían sin tener una explicación aparente, estos resultaban ser los más molestos.
    En el último de los intentos no fue más que verlo salir de la piscina de crecimiento acelerado tambaleándose sin medir su fuerza ni sus movimientos, que percibió que algo andaba mal. Se golpeó la frente contra el cristal de protección claramente señalizado y, cuando la vio del otro lado comenzó automáticamente a reír.
    ―Jajaja, qué nabo ―dijo―. Casi me caigo. Mirá si no rebotaba.
    Y siguió riéndose como si en verdad hubiera dicho o hecho algo gracioso. Se dio cuenta de que esa risa no se parecía en nada a la que recordaba.
    Lo miró estudiándolo con detenimiento. Resultaba innegable que, en comparación con las versiones anteriores, su aspecto y su dicción habían mejorado, aunque todavía resultaba un tanto incoherente. Era eso y no otra cosa lo que le había decido a descartarlo.
    Era una suerte que hubiera aprendido a cumplir órdenes por instinto. Uno que le había llevado medio centenar de intentos hasta que lo incorporara, pero una vez logrado ya no volvió a perderlo. Por lo que sólo hizo falta un gesto para que su orden se cumpliera y, todavía riendo, se encaminó hacia el incinerador que se encontrara junto a la piscina de crecimiento. Lo vio entrar en él y se felicitó por haber aislado acústicamente esa parte del laboratorio.
    Sin mirar atrás, se volvió y se inclinó sobre el microscopio para estudiar una vez más la muestra de sangre original. Apoyó el cuaderno de notas sobre la mesa, con la misma mano buscó el botón de encendido del incinerador donde sabía que se encontraba y lo presionó.

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Inicio del Espacio Publicitario:

En el Número 3, del cuarto año de la Revista ecuatoriana de Ciencia Ficción, Teoría Ómicron, se ha publicado el cuento: Desde tierras calientes.

Fin del Espacio Publicitario.

18 comentarios:

José A. García dijo...

Siempre hay alguien que no sabe cuándo darse por vencido...

Saludos,
J.

Amapola Azzul dijo...

Un tanto espeluznante, y sorprendente, como siempre.

Besos.

lunaroja dijo...

Madre mía...
Recordé a Mengele y sus experimentos.
Desolador y cruel, el clima que has descrito.
Excelente relato.
Saludos!

Ernesto. dijo...

Observador sí. No se ven las ventanas.

Un Saludo.

Nuria de Espinosa dijo...

Wow, ha sido impresionante tu relato. Nos llevó con el corazón en un puño. Muy bueno. Abrazos

Anónimo dijo...

Ya lo dice aquel aforismo eslavo : "¡Qué Difícil es Ser Dios!"

Tinta en las olas dijo...

Madre mía, se me pusieron todos los pelos de punta. Fantástico. Un abrazo.

Frodo dijo...

Los que no saben darse por vencidos, son los que nabos que llevan a un grupo, una nación, o una generación a la ruina.

Abrazos

Beauséant dijo...

Es imposible convertirse en dios y no terminar por despreciar a las criaturas que has creado, tan imperfectas, tan estúpidas... directas al incinerador..

mariarosa dijo...

Que personaje de terror, espero que sea de tu imaginación, no se la realidad.
Muy bueno José.

mariarosa

Doctor Krapp dijo...

Quizás también nosotros seamos otro experimento fallido en espera de que nos incineren, de ahí nuestra caducidad.

Saludos

lanochedemedianoche dijo...

Uno busca sentirse capaz de hacer lo que debe.
Abrazo

recomenzar dijo...

Un gran escrito

Jose Casagrande dijo...

La investigacion cientifica requiere cierta frialdad.

Claro aqui se experimenta con humanos, o lo que parecen humanos y nos choca... pero es que no somos cientificos.

Alexander Strauffon dijo...

¿Teoría Omicron, se llama la revista? Qué curioso. Foreshadowing, se diría en inglés.

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Y eso bien podría traerlo el futuro,,,,

Paz

Isaac

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Vaya esa búsqueda experimental de adonis, narciso y no encontrarlo para andar variando el camino? Creo que reflejas aspectos actuales de quienes experimentan la perfección. Un abrazo. Carlos

José A. García dijo...

José: Supongo que esos han de ser los peores.

Amapola Azzul: Gracias, espeluznante, pero no menos real.

Luna Roja: Mengele siempre aparece en estos casos como una referencia ineludible.

Ernesto: Gracias la visita.

Nuria: Gracias por el comentario.

Juan El Portoventolero: Muy difícil en estos días.

Tinta en las olas: Gracias, era la sensación buscada.

Frodo: Y después de eso pretenden seguir adelante.

Beauséant: Tan idénticas a su creador…

María Rosa: Digamos que hay partes y partes.

Dr. Krapp: Por algo el sol está tan cerca de nosotros…

La noche de medianoche: Y no pensarlo demasiado para no echarse para atrás.

Recomenzar: Gracias.

José Casagrande: Frialdad, cálculo y énfasis, claramente.

Alexander: Sí, la revista se llama así, desde hace un par de años, antes de que el nombre se ponga de moda como una variante más.

Sólo el amor es real: En el futuro no faltarán personajes como estos, sin dudas.

Carlos Augusto: Gracias, me resulta algo intuitivo, pero no por eso menos real..

Gracias a tod@s por sus visitas y comentarios.

Nos leemos,
J.