Diario de un escritor que busca una reputación para poder ser menos que ella.
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sábado, 17 de octubre de 2020

Crónicas Charrúas # 14

Me interné en el Parque Rodó sin certeza alguna, esperando que me sorprendiera lo que pudiera encontrar allí. Lo había visto desde lejos en mis visitas a las pequeñas mini-playas, pero había decidido dejarlo para otra ocasión, para otro momento que, indefectiblemente había llega. Y aquí estaba ahora. 
    Internarme en sus caminos bien delimitados, típicos de fines del siglo XIX me llevó a contemplar árboles sin dudas centenarios, si es que no más, junto con los diferentes adornos que se encontraban desperdigados entre el verde del césped bien cuidado sin señal alguna de la evidente presencia humana. Todo tan similar pero diferente a los parques que conocía; porque uno siempre hace eso, aunque intente evitarlo, siempre termina comparando lo que está descubriendo con algo que ya conoce, para tener un marco de referencialidad, para no sentirse abrumado por la novedad o para rebajar lo nuevo a algo ya visto, conocido, experimentado y factible de ser rechazado sin más. A lo sumo una fotografía para compartir en alguna red asocial y ya. 
    Todo sin haber mencionado todavía las manchas marrones de los lagos artificiales del mismo color que el río que se encontraba tan cerca como el cruzar una calle. Me llamó la atención y pensé, en el caso de que fuera la misma agua del río, cómo lograban mantenerlos sin que el olor, el estancamiento, y todo lo demás se hiciera evidente. Incluso me pareció ver algunos peces nadando en esas aguas. 
    La duda estaba planteada, pero no encontré a nadie que me supiera explicar. Es cierto que tampoco busqué con mucha dedicación, porque la idea es, siempre, mantener algo de misterio. Además de que llevaba la mayor parte de la mañana practicando eso de caminar con el termo bajo el brazo y no me estaba yendo muy bien que digamos. 
    Sin embargo, y siendo tan poco adepto a los paseos en medio de un paisaje tan poco natural, tan poco humano, no puedo negar que el parque tiene algunos atractivos. La moda de salir a correr en círculos por los caminos de cualquier espacio verde citadino no había irrumpido en Montevideo —al menos no en la época de esta visita—, por lo que se podía caminar con tranquilidad, sin constante sobresaltos de ver surgir a nuestra espalda esos cuerpos tensos y sudorosos que se apartaban de nosotros como si fuéramos un problema a superar. Para no mencionar los olores tan o más rancios que el agua de río estancada. 
    Ese detalle sumaba a favor del Parque Rodó.

18 comentarios:

José A. García dijo...

Para los que no saben y creen que solamente en los Parques de Palermo (BsAs) hay lagos...

Y ya que estamos en el tema, en serio, ¿qué es lo que corren? ¿Dónde quieren llegar? ¿De dónde quieren escaparse?

En fin, cuestiones pseudofilosóficas para los pseudodoctores de la televisión.

Saludos,

J.

Unknown dijo...

Si. Bah, creo que se corre en todos los parques. No solo en el Rodo ni en Palermo, tambien en el Parque Centenario, Parque Chacabuco ( Buenos Aires). Coreern como si fuera la carrera de su vida. A mi me gusta caminar No correr. Y me pasan por al lado como si seria una especie de estorbo. Pero bueno. Cada cual con su mambo. Abrazos

gla. dijo...

En Córdoba también se corre y tiene ese olor tan particular, tanto el corredor y el lago (es un mas o menos lago que rodea una pequeña isla)
Yo suelo ir a caminar
Abrazos

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No está visitar un lugar con detalles que suman a su favor.
Saludos, colega demiurgo.

la MaLquEridA dijo...

A mi tampoco me gusta correr, me siento galgo gordo corriendo tras un chorizo que nunca alcanzaré,.

Saludos agradecidos

Rajani Rehana dijo...

Fabulous blog

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Lo importante, es que cuando hagamos visita a un parque, algo nos deje de inquietud, y no se convierta en una visita que deja regularmente la misma impresión: no presenta novedad, no tiene misterio, y cuando uno se enfrenta a espacios de este tipo, va dispuesto al asombro y no a la defraudación. Un abrazo. Carlos

Hola, me llamo Julio David dijo...

Felices de sudar, los que corren piensan que caminas porque eres demasiado pudoroso para hacer otra cosa.

Va un abrazo.

Ginebra dijo...

Aguas contaminadas, corredores "de fondo", árboles centenarios, y es que los parques urbanos son un ecosistema en sí mismos...
Pues correr es un ejercicio que "engancha", yo misma lo he experimentado durante años, ahora prefiero caminar porque las hernias discales no dan para mucho más:)))).
Buen día

Pitt Tristán dijo...

Saludos de un no corredor, ni en círculos ni en cuadrados.

Luiz Gomes dijo...

Boa tarde José obrigado por nos trazer crônicas maravilhosas.

mariarosa dijo...


Son lindos los parques, te diría mejor que los bosques, que no sé por qué motivo me dan temor. Es cierto que los que corren siempre molestan , pasan como si fueran los dueños de los circuitos.
Saludos.

La utopía de Irma dijo...

Pinta bien este parque pues s disfrutarlo y sobre todo a cuidarse mucho.

Abrazote utópico.-

RECOMENZAR dijo...

Contesto a tus comentarios sin sentido Sigue escribiendo muchacho,

Gustavo dijo...

Hola. Soy yo el que scribio antes. No se porque me salio unkown

Guillermo Castillo dijo...

En ese citadino andar nunca falta la sardina con aires de buen caviar.
Saludos.

Doctor Krapp dijo...

A veces parece que ese Río de la Plata más que separar capitales o países separa actitudes y caracteres.

Saludos

Alexander Strauffon dijo...

Tu relato me trajo a la mente a Harry Haller (el L.E.) narrando sus salidas y sus pensamientos.