Diario de un escritor que busca una reputación para poder ser menos que ella.
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sábado, 10 de octubre de 2020

Crónicas Charrúas # 13

Muchas veces escuché eso de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Por mi parte nunca dudé de que el hombre fuera un animal, porque lo es. Dudé siempre de la mala memoria que nos caracteriza como especie. 
    Es la única explicación que encuentro al hecho de que al día siguiente a la decepción con la playa Ramírez, lo intenté con la playa Pocitos. 
    La Pocitos tiene una extensión algo mayor, si la comparamos con la Ramírez. Aunque luego de haber pasado por Atlántida cualquier playa parece pequeña, como disminuida, y casi inexistente. Lo más extraño fue ver que esa breve playa recibía visitas la mayor parte del día, desde el primer rayo del sol, hasta mucho después de que este se hubiera escondido detrás de la ciudad. Viajantes, caminantes, deportistas, gente de paso, de todo un poco, ansiosos por pisar su arena. 
    Sin mucho que hacer, como en la mayor parte de mis vacaciones, pasé el día en esa miniplaya realizando algún tipo de análisis de las personas que iban y venían por aquella arena que no me generaba tanta desconfianza como la otra. Aunque es cierto que no fue mucho lo que saqué en claro porque finalmente había dado con un libro que me resultara de interés y mi atención estaba puesta en él. Sólo recuerdo fragmentos de diálogos, invitaciones a mates, juegos de pelota, mates aceptados, corridas de niños, mates devueltos, vendedores ambulantes de mates y termos, más mates, gente que pasaba caminando con su termo y su mate y, por supuesto, como su ausencia resulta imposible, mates. 
    A pesar de intentar sostener la lectura no podía evitar que lo que veía en la playa me remitiera a otro lugar, a otra imagen que tenía almacenada en mi memoria pero que no podía ubicar por completo. Tan fuerte era esa avocación de ideas que me obligó a dejar de lado el libro para concentrarme en solucionar ese misterio; sólo entonces, una vez resulto, podría pensar en alguna otra cosa, algo menos molesto, menos invasivo. 
    Pasó casi toda la tarde hasta que, inevitablemente, y ayudado por lo que veía al mirar hacia la ciudad desde la playa, se produjo el momento satori que estaba esperando. Supe, al final, la respuesta. 
    —¡Shell Beach! —dije sin poder contenerme y para expresar mi triunfo sobre la posibilidad del olvido. 
    Todavía sonreía luego del atardecer alejándome de la Pocitos. 

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Aclaración: Shell Beach es una playa ficticia que forma parte de la película Dark City, les dejo una imagen de esa playa y otra de la playa Pocitos. Estimo que sabrán identificar cuál es cuál.



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Inicio del Espacio Publicitario: 

En el número 28 de la Revista La Ignorancia (España) se publico el relato Profesión.

En la revista digital Teresa Magazine (Mexico) pueden leer el cuento La tan ansiada hospitalidad. 

Fin del Espacio Publicitario.

20 comentarios:

José A. García dijo...

Aunque con jennifer connelly como compañía, cualquier playa es aceptable...

Nos leemos,

J.

José A. García dijo...

Y sí, el nuevo blogger sigue siendo una porquería.

Saludos otra vez,

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Jennifer Connely, ha sido pareja de ficción de científicos conflictivos, como Bruce Banner y de Una mente brillante. Podría ser la acompañante de un demiurgo, en una playa.
Interesante analogía. Es una gran película.

recomenzar dijo...

seguiremos escribiendo

Tot Barcelona dijo...

No soy de playa, no me gusta la fauna que va a lucir su cuerpo de forma variopinta.
De la playa me molesta todo, y lo que más me molesta es el personal. Los niños, los perros que se mean, las pelotas anárquicas, las palitas y sus correspondientes cubitos de los inocentes infantes, la arena, da igual si gruesa o fina, arena al fin y al cabo, el sol, los gritos, el bocadillo de mortadela con su arena correspondiente, la salitre e incluso el mar.

Tuvo ud suerte. Le acompañó un libro. Si le hubiera acompañado un humano/a de esos que les gusta achicharrarse y ponerse aceite hasta quedar como una anguila escurridiza, hoy su crónica versaría de como poder escapar de semejantes especímenes.

Un saludo desde Barcelona, ciudad con playas.

Pitt Tristán dijo...

Haces bien en aclarar que te referías a Shell Beach de Dark City, porque hay más de una por el mundo.

Abrazo.

Cayetano dijo...

Cualquier parecido entre las dos playas es pura coincidencia. En común tienen eso: que son playas.
Un saludo.

Ana Manotas Cascos dijo...

Me encanta como escribes, muy interesante. Un abrazo.

Ginebra dijo...

Me resultan muy aburridas las playas con gente, tienen encanto solas o con pocos paseantes. Luego está el tema de la arquitectura de los edificios que rodean la playa, como el Pocito o Benidorm o cualquier otra... una arquitectura horrorosa que literalmente se come la playa... en fin, con Jennifer o sin ella, un sitio poco propicio para la intimidad:))).

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Las playas que maravillan tienen algo de misterio y soledad. Y nos seducen, y nos condenan a su olvido. Luego las recobramos, quizás no en memoria, pero si en presencia. Un abrazo. carlos

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Qué se podría hacer con la nueva interfaz, si los reclamos no hacen diana en los administradores? SE pierden entradas, Desaparecen blogs. OJalá no nos desparezcan los abrazos. Mi aprecio, José. Carlos

lunaroja dijo...

Me sonaba más la playa de Pocitos que la Ramírez, te la leí a vos por primera vez. Atlántida sí la conozco porque estuve un par de veces y realmente al leerte me has vuelto a llevar a esa época.
Me encantan tus crónicas!

Frodo dijo...

La playa Pocitos es más popular que la Ramírez.
Pasé una vez sola, camino a La Paloma. Si tenés la posibilidad de ir en un futuro te lo recomiendo, son un par de cientos de kilómetros al noreste, pero ya es el Atlántico, cambia mucho la historia.

Por otro lado, necesitaba decirte que fuiste el que más acercó el bochín en mi último cuadro. En un rato te contesto allá, pero va por ese lado

Abrazos crack!

mariarosa dijo...


Me gustan las playas y más si son tranquilas. Creo que pocitos me gusta más, porque la otra me esta prohibida, para que pensar en lo que no se puede tener.

Saludos.

Guillermo Castillo dijo...

La playa significa infinidad de posibilidades, y las derrotas se van con el oleaje, aunque no se olvidan.

Doctor Krapp dijo...

Los que hemos nacido en las cercanías de una playa apenas podemos volar con la imaginación a otras playas de la imaginación a no ser que te lo provoquen algún anuncio de ron o de Coca-Cola.

Saludos

DULCINEA DEL ATLANTICO dijo...

Las dos tienen mar y arena los ingredientes para que ambas sean denominadas playas, con la salvedad que una de ellas es irreal. Siempre es bueno descansar en una playa, pero mejor en las que tienen arena y mar.
Un saludo Jose A.
Puri

recomenzar dijo...

Las olas y el viento y el frío del mar,
El frio de tu alma me hace tiritar
El viento y la arena no me dejan ver
Eres una ola muy pronta romper.Tiritando caminando por la playa Veo la espuma de tu amor desvanecer Y es por eso que he jurado no amarte
Hasta cuando me devuelvas tu querer .....

Beatriz dijo...

Vaya, a ti también te alcanzó la desgracia de blogger.
Es curioso que por allá los ambulantes vendan mate...en México venden todo, menos café o té. Lo más común son los dulces o las frutas con chile y limón. De allí venden hasta accesorios y atuendos playeros. Lo que más disfruto son los puestos de mariscos.

Saludos José.

José A. García dijo...

Jose: Sí, Jennifer es única. Y sí, el nuevo blogger es una porquería. Ya lo sabemos. Gracias por comentar.

Demiurgo: Una interesante compañía, sin lugar a dudas.

Recomenzar: Es el único refugio que nos queda, escribir.

Tot Barcelona: Ya escribí sobre el tema de escapar a la mala compañía, por eso los siguientes viajes fueron en solitario. Gracias por pasar.

Pitt Tristán: Me di cuenta de ello cuando busqué las imágenes. Parece que no hay demasiada creatividad al momento de ponerle nombre a una playa en muchos lugares del mundo…

Cayetano: La arena y sol. Si no conoces la película, la recomiendo.

Ana Manotas Cascos: Gracias por pasar y por el comentario.

Ginebra: Es cierto, los edificios se ciernes sobre la playa como la boca de un gigantesco monstruo que rodea el océano a punto de devorárselo… Un asco.

Carlos Augusto: La playa es el lugar ideal para el olvido. Lo que allí pasa se queda en la arena, hundido, perdido, olvidado.

Luna Roja: Son playas que tienen su encanto, todas, pero algunos lo tienen más que otras, por eso quedan en el recuerdo.

Frodo: Definitivamente, del lado del Atlántico todo cambia, es un mundo diferente. En cuanto a la otra parte del comentario ya pasaré a ver de qué se trata. Gracias.

María Rosa: Exacto, pensar en lo que no se puede tener, y tener lo que no se puede pensar son los dos grandes problemas de la humanidad.

Guillermo Castillo: Olas vienen, olas van. Y la historia comienza otra vez.

Dr. Krapp: Pero si hay playa, y hay ron y hay coca cola, ¿qué más se necesita?

Dulcinea del Atlántico: Dependerá de la playa y, por supuesto, de la persona. Como sucede con casi todo en esta parte del universo.

Recomenzar: Las olas golpean contra el hielo de la Antártida y poco lograron, hasta ahora…

Beatriz: En estas playas también venden de todo, pero siempre hay alguno que se olvidó el mate y aparece un vendedor como caído del cielo a solucionar la falta.

Gracias a tod@s por sus lecturas y comentario.

Nos leemos,

J.