Diario de un escritor que busca una reputación para poder ser menos que ella.
...

domingo, 13 de septiembre de 2020

Como Siempre

Se detuvo en la esquina del bloque al que pertenecía su cubículo habitacional. Semáforo alguno le impedía el paso, tan sólo quería preparase. Miró la hora en su reloj pulsera, un recuerdo de su abuelo, tenía tiempo de sobra. 
    Apoyó el portafolio, otro recuerdo, esta vez de su padre, en la vereda y se frotó el cuello con una mano mientras lo giraba haciéndolo sonar. Movimiento incómodo con el saco puesto, pero que se sentía muy bien el poder hacerlo. El saco era suyo, lo había mandado a hacer a medida y con esa tela a la moda que repele la suciedad. 
    Luego pasó a sus manos. Hizo sonar cada uno de sus dedos hacia adentro, hacia la palma, y luego hacia afuera, hacia el dorso. Esto lo había aprendido en sus clases de masajes tántricos, y se sentía tan exquisito al hacerlo. 
    De las manos pasó a la espalda, la cual enderezó lo mejor que podía y a pesar de la ropa que llevaba puesta —todo el mundo sabe que para erguir debidamente la espalda lo mejor es estar desnudo, pero no podía desnudarse allí. Pero… ¿No podía o no quería? —. Rotó los hombros varias veces para descomprimir la tensión acumulada en ellos como se indicaba que debía hacerse antes de comenzar cualquier tarea. 
    Luego vino la cadera, la cual también rotó, más levemente por las dudas, pero cumplió su cometido. La articulación de su pierna derecha sonó como siempre lo hacía, acomodándose en el lugar correcto. Le siguieron las rodillas, en clara descendente sucesión. Los tobillos llegaron después, justo antes que los dedos de los pies que, a pesar de estar encerrados en el cuero de los zapatos, lograron sonar. 
    Ahora estaba listo. 
    Se colgó el portafolio en el pecho con las correas de cuero que este tenía para hacer eso mismo, se inclinó hasta tomar los tobillos con las manos hasta quedar en una incómoda posición cuasi-fetal, miró hacia uno y otro lado de la calle y haciéndose una bola comenzó a girar sobre sí mismo. 
    Si tomaba la subida a la autopista en la siguiente calle llegaría a la oficina, como siempre, con el tiempo suficiente para tomarse un café.

-- 
Inicio del Espacio Publicitario: 

En la revista digital Masticadores de América (EE.UU.), se publicó el cuento La pesadez del letargo. Pueden pasar a leerlo cuando gusten. 

Fin del Espacio Publicitario.

25 comentarios:

José A. García dijo...

Una pequeña visión del futuro de la micromovilidad, dicen los que saben.

Pero yo no lo digo, porque yo no lo sé.

Sigue sin gustarme la nueva interface de blogger.

Nos leemos,

J.

gla. dijo...

Solo puedo decir que para mi no sería tan incómodo pues ya soy redonda
Sin embargo no creo que sea tan raro
Andar desnudos sería lo ideal
Abrazos

JLO dijo...

Que cómodo para movilizarse jaja. Y lo que debe gastar en tintorería.

Rápido llegará, eso seguro. Saludos.

Tot Barcelona dijo...

Aunque parece que todos los movimientos son rutinarios, no se me negará que hay algo de novedoso.
PD: tampoco a mi me gusta este nuevo Blogger, es muy lioso.
salut

Chitón dijo...

Mi conclusión: creemos poseer objetos propios, tener gestos propios, conductas propias, ademanes propios...pero todo ello lo hemos heredado. Ah, se puede objetar, pero al menos la posición fetal es una característica auténtica y generada por uno mismo. Pues tampoco. Sin el cubículo del vientre que nos acogió tampoco seguiríamos siendo fetales toda la existencia, ¿no crees?

Salud y mejor mirada.

Cayetano dijo...

Hombre bólido o coche con articulaciones. Lo importante es llegar a tiempo al trabajo. Y sin repostar.
Un saludo.

Ginebra dijo...

Prefiero la posición bípeda y el desplazamiento con los miembros inferiores, la verdad... para malabarismos el circo.
Besos

lunaroja dijo...

Y yo que pensaba que era un relato futurista, porque en cualquier momento, en ese ejercicio de desentumecimiento,se sacaría un brazo por ejemplo y lo cambiaría por otro más "engrasado".
Aunque he de decir que el giro final me pareció muy original.
Me gustó mucho!

Guillermo Castillo dijo...

Es mejor ser bípedo y sin plumas.
Acá dejo mi saludo.

mariarosa dijo...


Muy buen cuento. Creí que se preparaba para un crimen, me sorprendiste.
Muy bueno otra vez.

mariarosa

Alexander Strauffon dijo...

Esa tronada de articulaciones continua hasta la imaginé con ritmo musical.

La utopía de Irma dijo...

Mucho mejor a dos patillas, que no está la cosa como para perder equilibrios.

Besines utópicos.-

Frodo dijo...

jajaja que genialidad.
Vendele la idea a los de Black Mirror, eso sí, sin que se entere Sega o quien sea que haya sido el creador de Sonic

Abrazos diabólico y futurista J

DULCINEA DEL ATLANTICO dijo...

Que difícil lo hace con lo fácil que es usar las dos piernas y las dos manos y seguir el camino mandado para llegar.
Muy original tu texto, tu imaginación está desbordante.

PD: A mi tampoco me gusta el nuevo bloger
Un saludo Jose A.
Puri

Laura dijo...

Ir desnudos por la vida nos ahorraría mucho tiempo en las mañanas.
😊 Saludos.

Doctor Krapp dijo...

Un bello homenaje a Michael Jackson, aquel hombre que entendió como sería nuestro futuro con rítmica afectación

Saludos

Hola, me llamo Julio David dijo...

Y todavía así, llegó tarde.

Va un abrazo.

Alís dijo...


Me encantó ese final surrealista, jajaja. No lo esperaba, además.

Me gustó también mucho cómo fuiste trayendo a las anteriores generaciones, que las lleva consigo, y a sí mismo con el traje, que tanto protagonismo tiene en el relato.

De los que más me han gustado hasta ahora.

Un abrazo

Luiz Gomes dijo...

Boa tarde meu querido amigo José. Bom final de semana.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Bueno, hasta en el trabajo, sin alerta alguna, llegan terapeutas de la seguridad en salud e industrial, nos sacan del trabajo para que hagamos una pauta activa. La pregunta es cuánto ayuda, si somos una sociedad inmersa, el la cultura del estrés, y el estrés nos mueve a actuar? Bueno, cosas de una sociedad neoliberal, pienso, que no repone, para que no desmayemos en el trabajo maquinario. Un abrazo.

Siby dijo...



Me agrado mucho como lo fuiste
hilvanando y quedo muy bueno.

Besitos dulces
Siby

Enca Gálvez dijo...

Encantada de leerte, siempre me sorprende! Un abrazo desde Andalucía

Ulisses de Carvalho dijo...

nada é. tudo está. inclusive as aparências apenas estão.
e tu, como estás, José?
abrazo.

Manuela Fernández dijo...

Desde luego es un modo de locomoción muy natural.
SAludos.

José A. García dijo...

Gla: Tal vez usaban una ropa especial que no se desgastaba, el relato no nos lo dice todo. Ahora, no sé si aceptaríamos andar desnudos como si nada. Llevamos milenios de represión en contra de esa idea.

JLO: Te evitás el tránsito, porque vos mismo sos el tránsito. Es genial.

Tot Barcelona: Cierto, es muy complejo el nuevo blogger, y sigue siéndolo. Quieren actualizar algo que funcionaba medianamente bien y no saben qué hacerlo para empeorarlo.

Chitón: Somos seres hereditarios, no podemos hacer nada en contra de ello.

Cayetano: ¿Cuánto saldrá la conversión? Esa es la cuestión.

Ginebra: Para muchos la vida entera es un circo, por lo que no habría casi diferencias.

Luna Roja: Tal vez el transporte terrestre sea solo una de las posibilidades, nunca se sabe.

Guillermo Castillo: Mientras podamos elegir, cada uno según sus posibilidades.

María Rosa: El crimen siempre está presente.

Alexander Strauffon: Claramente, si no es con ritmo no tiene valor y hay que volver a comenzar.

La Utopía de Irma: ¿Pero si vas girando puedes perder el equilibrio?

Frodo: La cuestión es cómo ves el recorrido que vas haciendo si estás girando, una vez que resuelva eso ya tengo el contacto de Roque Fort.

Dulcinea: Serán cuestiones de la moda, siempre acabamos haciendo cosas que dijimos que nunca haríamos.

Laura: Y no sólo en las mañanas.

Dr. Krapp: MJ vive, en algún lugar, no tengo dudas. Junto con Elvis.

Julio David: Algún día lo hará, algún día llegará.

Alís: Somos los que otros han sido antes que nosotros. Podemos negarlo, pero todo lo demuestra de ese modo. Gracias por el comentario.

Luiz Gomes: Gracias por pasar y por el comentario.

Carlos Augusto: El estrés es la excusa perfecta para cualquier cosa. Más que nada cuando los “derechos de los trabajadores” parecen molestar.

Siby: Gracias por tu comentario.

Enca Gálvez: Gracias, continúo intentando hacerlo lo mejor posible.

Ulisses de Carvalho: Somos apariencias, también, permanentemente. Es cierto.

Manuela Fernández: Casi tan natural como sentarse sobre una máquina que funciona con un motor a explosión. Exacto.

Gracias por sus visitas y comentarios.
Nos estamos leyendo.
Saludos,

J.