Diario de un escritor que busca una reputación para poder ser menos que ella.
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sábado, 5 de septiembre de 2020

Elogio del odio

Aunque cueste trabajo aceptarlo, el odio es el mayor motor de la historia de la humanidad. Lo sé, y podemos estar seguros de ello —al menos yo lo estoy— porque no hay nada después de la muerte. Es, entonces, en respuesta a esa nada que encontramos del otro lado de la vida que es el odio, y no el amor, el motor de la historia.

Todo se reduce, pues, a ese sentimiento específico. Esto sin caer es la tontería  del jardín de infantes de que los que se pelean se aman, ni su adaptación para los adultos de que los que aman, odian. Es algo tan diferente que no hace más que chocar contra el punto de vista en el que nos acostumbramos a creer. Porque desde que nacemos no dejamos de repetir la absurda idea de que sólo el amor salvará el mundo. Ya lo dice esa canción de la década de 1980 que conocemos muy bien: El amor nos destrozará. En cambio, el odio nos permitirá vivir.

Pero si algo ha de salvarnos, eso será el odio.

Lo hará porque ha sido el odio lo que provocara los mayores cambios, las revoluciones y los avances más importantes de la humanidad. Un odio que luego se disimula de cualquier otro color, con el nombre del sentimiento más a la mano en el instante posterior a que hemos realizado nuestras acciones.

Claramente nadie quiere decir que inventó una vacuna para curar una enfermedad determinada porque odia a la humanidad y quiere verla sufrir durante más tiempo; dirá que lo hace para salvar a las niñas y los niños pobres que mueren a causa de una enfermedad que debería haberse erradico hace siglos. La misma enfermedad en la que nadie se preocupó por encontrarle una cura porque servía para otros fines tan egoístas como altruistas.

Cualquier ejemplo similar, así como otros no tanto, puede demostrarse como el fruto verdadero del odio más visceral que encierra el ser humano en su interior.

Parece una lógica retorcida y tendenciosa. ¿Pero qué lógica no lo es?

Nos enseñan a hacer la paz, para no tener que usar la guerra en nuestra contra. Pero la paz duradera sólo se logra a través de la guerra. La conclusión evidente en todo esto es que amor es un sinónimo más guerra. El Ministerio de la Paz se ocupa de la guerra, el Ministerio del Amor, del Odio. Seguro lo has escuchado, o leído, antes.

Nos enseñan a aceptar que todo lo que nos pasa es por una razón, y no por culpa de que una lógica igualmente retorcida. Ocultan una verdad que nadie podría creer, porque es más fácil creer en el amor como potencia creadora que en el odio. ¿Cómo puede crearse a partir del odio si el odio todo lo destruye?, dicen. Y lo aceptan como una más de las ideas absurdas que he tenido.

Absurda o no, el que el odio resulte ser el motor de la historia universal de la humanidad podría ser la mayor de las ironías del universo. Algo oculto a simple vista y al alcance de quien quisiera reconocerlo pero que, cuando se lo mira de manera directa, sólo es posible distinguirlo como su opuesto, no el odio, no la posibilidad de continuar adelante, sino el amor y la posibilidad de la inevitable destrucción.

Teniendo a la muerte como algo único, absoluto e innegable al final de la vida, me resulta más sencillo creer en un universo irónico de por sí que en uno pletórico de amor. En eso como en cualquier otra cosa.

He dudado de muchas cosas a lo largo de mi existencia, pero no dudo en que la cuestión del odio debería formar parte ineludible de cualquier proyecto que pretendamos encarar. O de lo que pretendamos dejar atrás aunque, en estos casos, no siempre resulta tan relevante.

Este elogio era necesario para que comprendieras, de una vez y para siempre, que nunca desperdiciaría algo tan valioso como el odio en alguien que nunca creyó en mis palabras ni en mis teorías como lo has hecho tú. A ti tan sólo te deseo el olvido y nada más.

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Inicio del Espacio Publicitario:

La revista La máquina combinatoria, de Ecuador, publicó el artículo Olaf Stapledon: creador de universos 

La Revista Digital Íkaro, de Costa Rica, publicó el relato Vientre Perfecto.

Fin del Espacio Publicitario.

15 comentarios:

José A. García dijo...

Dejo constancia de que la interface nueva de blogger es una verdadera porquería. Lenta y con muchas menos funciones de las que tenía antes. Además, con botones escondidos. ¿En serio?

En fin.

Saludos,

J.

lunaroja dijo...

Creo absolutamente en el aspecto "positivo" de los sentimientos y emociones negativas, creo que estos nacen de la visceralidad ante un acontecimiento que nos hace reaccionar de manera instintiva.

Interesantísimo este texto!
Un saludo.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Su texto, un ensayo que no necesita de apoyos según las exigencias académicas. Le basta la causa última del progreso, y otros avances decisivos de la humanidad, que están ahí en la historia, en el mundo. Un abrazo. carlos

Siby dijo...


Pienso que todos alguna vez, hemos
sentido esos rencores horribles, por
alguien, pero odio es algo muy fuerte,
que nos trae mas negatividad, pienso yo.

Besitos dulces
Siby

JLO dijo...

El motor mas grande es el sexo señor! Y sino digamos el poder como segunda opción.

El odio es mas común, vulgar digamos. El amor es mas difícil y para pocos, por eso mas importante. Saludos.

Bubo dijo...

Totalmente de acuerdo.

Como dicen en Rob Roy cuando acepta un duelo: Nunca subestimes el poder curativo del odio.

Dyhego dijo...

¡Y yo que creía que el motor del mundo era el dinero y el sexo!
Salu2.

la MaLquEridA dijo...

El odio tiene más adeptos. El amor pasó de moda ¿o no?


Saludos

Doctor Krapp dijo...

El amor está sobrevalorado por su escasez, en cambio el odio es más cotidiano, más nuestro. Junto al yo le reservaría un sitio al miedo siempre hermano gemelo del odio y en ocasiones su complementario.

Saludos

mariarosa dijo...


¿Odio?
Es gastar pólvora en chimangos.

Es desgastante el odio, pero si te gusta y te da resultado...disfrutalo.

mariarosa

Hola, me llamo Julio David dijo...

Juntos, unamos y concentremos nuestro odio en el nuevo formato de blogger y que, ojalá, salga algo lindo de todo eso.

Va un abrazo.

Ginebra dijo...

Sí, la nueva interfaz no me acaba de convencer a mí tampoco, tienes razón.
En cuanto a esta reflexión del odio, pues no lo había pensado detenidamente. Sí es cierto que los grandes cambios, muchos de los grandes cambios históricos, tenían como caldo de cultivo el odio (el tercer estado contra el primero, en la revolución francesa de 1789, por ejemplo) pero no todos tienen esa causa. Lo económico creo que prima incluso a todo lo demás.
Sea como fuere, felicitarte por tu narración.
Saludos

Contratar a Luciano Pereyra dijo...

Soy creyente que el amor siempre le va a ganar al odio. Buen finde!

serafin p g dijo...

El elodio del ogio

Está bueno el texto que de alguna forma invita al debate, la opinión personal sobre el tema y que bien vale la atención dedicada.

Desconozco el lugar que ocupa el saludo en la historia, pero igual te dejo uno.
Sera

Gra! dijo...

Hola Jose!!
Yo hace un año que uso blogger recien terminaba de adaptarme al viejo; cuando me lo cambian!!
Y bue hay que adaptarse. En realidad si ponemos en la balanza en la historia de la humanidad el amor es mas poderoso que el odio; en la historia personajes unicos como Hitler hicieron las matanzas terribles que todos conocemos pero al final el amor erradico a los que tenian ese odio por los judios y hoy son repudiados mundialmente es solo un ejemplo.Y Asi con todos los que sienten algun odio; que son los pocos, sino el mundo ya huviera desaparecido; pero al final el amor es mas fuerte. El amor moviliza al mundo; la sensibilidad es la esencia tanto de animales como humanos.
Perdon por extenderme 😊.
Un abrazo J.