Diario de un escritor que busca una reputación para poder ser menos que ella.
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sábado, 15 de agosto de 2020

Huída


Corríamos, alejándonos de los viejos árboles del profundo bosque, sin mirar atrás.
El sentir nuestras manos entrelazadas, como cuando niños, me daba la fuerza necesaria para continuar huyendo de la bestia que pretendiéramos cazar. La que ahora nos obliga a huir. Resultaba raro no escuchar más tus quejas y lloriqueos, pero necesitábamos todas nuestras fuerzas para correr.
            Queríamos venganza por lo que sucediera en el pueblo durante la luna nueva. Queríamos expiar la sangre de nuestras familias, de nuestros amigos, de nuestros amores muertos. Queríamos enfrentarla para demostrar nuestra valía y su error al dejarnos vivir.
            Éramos jóvenes e inexpertos creyéndonos invencibles con esas armas de freno y sílex que apenas sabíamos sostener del modo correcto. De haber pensado en que los cazadores del pueblo, preparados y alertados de su presencia, nada habían podido en su contra, habríamos desistido en nuestra búsqueda de su cubil. Habríamos abandonado el pueblo en dirección al mar sin detenernos a descansar. Pero hicimos todo lo contrario.
            Apenas encontrarnos cara a cara con la bestia supimos que había sido un exceso estúpido exponer los cuerpos mutilados de sus cachorros en la plaza del pueblo creyendo que lograríamos alejarla de nuestras tierras de caza. La bestia no estaba asustada en lo más mínimo sino que estaba lo suficientemente furiosa como para no detenerse ni siquiera a plena luz del día.
            Corríamos, alejándonos de los viejos árboles del profundo bosque, sin mirar atrás, en una huída desesperada.
             Sé que corres detrás de mí, te llevo de la mano como cuando niños, pero tu brazo se siente tan extrañamente liviano mientras pende hacia abajo, y no me atrevo, y no pienso, y no lo hará hasta salir del bosque, mirar atrás.

26 comentarios:

José A. García dijo...

Nunca se olvida cómo correr...

Saludos,

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Parece que la bestia tiene más capacidad para ser salvaje, letal.
Bien contado.

Mujer de Negro dijo...

Me ha provocado un escalofrío ... Sin mirar atrás

gla. dijo...

Me encantó
Supongo que en algún momentos vas mirar
Abrazos

Amapola Azzul dijo...

Me gustó mucho el relato, tiene mucha fuerza.

Besos.

Tot Barcelona dijo...

Antes nos cansaremos nosotros de correr que la bestia. Así que debemos estar preparados.
Salut

Beatriz dijo...

Vaya bestia, me parece más bestial aun, que quieran huir de los viejos árboles del profundo bosque...es sugestivo.

Saludos y salud.

lunaroja dijo...

Excelente narración Jose, me ha gustado muchísimo, a pesar de no ser la narrativa habitual a la que nos tienes acostumbrados.
Tus relatos, tienen tu sello innegable.
Saludos.

Mista Vilteka dijo...

Arrastramos nuestros y los ajenos.
Con peso vacío o con peso infinito.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

La bestia tiene la ventaja porque ha sido cazadora de todos los tiempos, por eso corren, o sueñan correr? Un abrazo. Carlos

Frodo dijo...

¡Qué última escena! Genial.
¿Cuánto pesa un brazo flameando?

Abrazos, diabólico J.

RECOMENZAR dijo...

la libertad es correr es escapar hacia senderos nuevos

A do outro lado da xanela dijo...

Dicen que correr es de cobardes... En realidad, a veces, es todo un acto de cobardía.

Aunque sea a tientas a través de un bosque, sorteando a penas los ostáculos...

Besos a la carrera

Doctor Krapp dijo...

Suspense atrevido y furibundo. Por lo menos el narrador ha tenido la posibilidad de contarlo.

Saludos

AlmaBaires dijo...

Excelente relato de terror... del verdadero terror.
Y me gustan esos finales abiertos.

Un beso.

Alís dijo...


Yo tampoco habría mirado atrás. Habría aprovechado la liviandad de ese brazo para correr más rápido.

Siempre es mejor no provocar la ira de la bestia.

Un abrazo

Enca Gálvez dijo...

Amigo, leerte es estar en vilo hasta el final, genial!!
Un abrazo, cuídate.

Hola, me llamo Julio David dijo...

No culpo a la bestia. Quizás pastaba tranquilo y la fueron a molestar con sus cosas de humanos ególatras e "invencibles".

Va un abrazo.

Gra! dijo...

Muy buen relato me gusto muchisimo.
Que final tan tenebroso.... no quisiera ver la cara de espanto cuando vea lo quedo del brazo de su amiga. Tiene un continuara??
Un beso Jose!!

JLO dijo...

está claro que no llegaron los dos a la ciudad...

que exceso de valentía! a mi no me hubiese pasado je, saludos

Neuriwoman. dijo...

Un relato con mucha fuerza. Feliz día

mariarosa dijo...


Wwaaawww... que bueno...
Miedo y un final que no esperaba.
mariarosa

Manuela Fernández dijo...

Estremecedor.

José A. García dijo...

Demiurgo: Ya de por sí, una bestia no va a ser humana, ni a sentir compasión.

Mujer de Negro: Sin mirar. Gracias por tus palabras.

Gla: Siempre miramos atrás cuando ya no tiene importancia.

Amapola Azzul: Gracias por el comentario y por tomarte el tiempo de leerme.

Tot Barcelona: La bestia siempre gana, es como en el casino, la casa siempre gana.

Beatriz: El viejo bosque siempre es símbolo de protección.

Luna Roja: Era habitual hace unos años, tal vez sea momento de recuperarla… Gracias por comentar.

Mista Vilteka: Los arrastramos hasta el final.

Carlos Augusto: Correr, o soñar que se lo hace, es casi lo mismo, ¿o no?

Frodo: El peso depende de la velocidad y la masa al cuadrado por el doble de la distancia recorrida por el ángulo de la hipotenusa del rectángulo isósceles. Creo.

Recomenzar: Exacto. Al menos así debería de ser.

A do outro lado da xanea: También es cierto que los cobardes viven más. Gracias por el comentario.

Dr. Krapp: No sabemos en qué estado, pero algo es algo.

Alma Baires: Gracias, no era la intención que fuera abierta, solo quedó así.

Alís: De alguna manera logró huir…

Enca Gálvez: Gracias por el comentario. No estaba seguro de haber logrado ese efecto.

Julio David: La culpa siempre es de los humanos, eso nadie puede negarlo.

Gra!: Así termina, no hay continuación en este caso. Por ahora…

JLO: Lo que no está claro es si llegaron a algún lado…

Neuriwoman: Gracias por pasar y comentar.

María Rosa: Dicen que los finales que no se esperan son los mejores finales.

Manuela Fernández: Gracias por el comentario.

Gracias a tod@s.

Nos leemos,

J.

la MaLquEridA dijo...

Literal corre por su vida.


Un abrazo

Dyhego dijo...

No conviene atacar a la bestia si no se ha planeado antes la batalla...
Salu2.