Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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domingo, 8 de julio de 2018

Y golpear, a la velocidad del sonido, contra un muro de concreto

Para equivocarse hay que hacerlo bien. 
   De nada sirve hacerlo en parte o por simple azar. Al contrario, el error debe de ser violento, directo, sin posibilidad de vuelta atrás. Como la vida misma. 
   Esa es la razón por la cual, equivocarse de la manera correcta resulta tan difícil. Es un arte cuyas particularidades no se aprenden sino que se nace con ellas, como si de un don se tratara. Así como hay gente que sabe hacerlo, otra nunca lo logrará, en ningún momento, en ningún lugar. 
   Desconozco quiénes son lo que llegarán al final del camino, si aquellos quienes se enfrenta con él o quienes nunca lo conocerán. Podría postular interesantes teorías al respecto, todas contradictorias entre sí, pero, la verdad, dudo que exista alguien interesado en algo semejante. 
   En algún momento de la vida, supongo, habría que intentarlo. Habría que jugársela y enfrentar el resultado que se presente frente a nuestra realidad. Buscando, siempre, la posibilidad del fracaso, del error, en medio de tantas opciones de triunfo. La cuestión más preocupante es que no se nos enseña la manera adecuada de reaccionar frente a la incertidumbre más atroz. 
   ¿Qué hacer cuando aquello que podría ser pero que, también, podría no sea aún no se encuentra definido por completo? Ansiamos la rápido, lo directo y definitivo. Cualquier otra opción resulta una complicación de por sí innecesaria. 
   Podríamos continuar enumerando las quejas factibles de ser pero, lo cierto, lo real, lo verdadero, es que nunca nadie postuló que hacer del error una forma de vida fuera algo realmente factible y no un simple, claro e inevitable fracaso. 
   Otros, por supuesto, ni siquiera poseen esa opción.


Pd: La imagen no es mía, tampoco es algo que me haya sucedido personalmente...

13 comentarios:

José A. García dijo...

De una manera u otra, eso debe doler....

Nos leemos.

Saludos,

J.

taty dijo...

Nacer con el talento o no, cierto. Pero imagínate la contradicción de proponerse aprender a equivocarse de la manera correcta. ¿El éxito de llevar a cabo un fracaso perfecto?

Abrazos.

Fanny Sinrima dijo...

El error es `parte inevitable de nuestro paso por la vida, pero no se nos enseña a aceptarlo como tal y aprender de él. Suele aprovecharse para descalificar a quien comete el error. Incluso, si honestamente se rectifica, se critica el cambio como síntoma de persona sin criterio.

Salud, José A. Siempre me gusta leer tus reflexiones.

Maria Rosa dijo...


Si que duele. Las veces que me equivoque fue por hablar en el momento menos oportuno y a quien no debía. Le dolió al que recibió la noticia y a mi por ser bocona.

mariarosa

Frodo dijo...

Y entonces me pregunto: Si el propósito final en realidad es golpearse a la velocidad de la luz contra el concreto, y ni siquiera eso nos sale ¿qué sucede?

Abrazo!

BEATRIZ dijo...

Bueno es que no hay quien pueda enseñarle a uno a reaccionar de tal o tal manera, uno aprende a sortear el camino conforme avanza. Ese es el arte de vivir o de equivocarse.

Saludos.

pd. pase a leer los enlaces de Pielago y la otra revista. Me atrapò La Persistencia del Tiempo.

lunaroja dijo...

La imagen habla por sí sola,ejemplo de inteligencia y sabiduría.
NO sé qué decir, supongo que el tópico que dice que de los errores se aprende, debe ser cierto, pero,errar con inteligencia,no es tan sencillo creo.
Me pondré a reflexionar con mi larga lista de errores,a ver qué porcentajes de errores inteligentes he cometido.
Un abrazo!

José A. García dijo...

Gracias por las visitas y los comentarios.

No me canso de decir que son lo más interesante del blog.

¿Cómo sería triunfar en el error? Esa es la cuestión.

Saludos,

J.

Hola, me llamo Julio David dijo...

Así lo hago cuando busco parar de tomar pero no encuentro la motivación (a pesar de existir millones) correcta: sigo tomando hasta que me pase algo malo y me haga recapacitar y estar seguro de que me equivoqué a fondo. Es raro. Y cuando estoy sobrio soy más raro todavía.
Te dejo un abrazo, José.

TORO SALVAJE dijo...

Aceptar el cometer errores como algo cotidiano debe dar mucha tranquilidad de espíritu.

Saludos.

maría del rosario Alessandrini dijo...

La equivocación nace de la experiencia de ser siempre justo, pero la verdad apaga esa posibilidad por no ser viable. muy buena reflexión. Gracias por tu visita.
Abrazo

José A. García dijo...

Agradezco visitas y comentarios, como siempre.
En cuanto me sea posible responderé las mismas. Siempre en bueno saber qué están escribiendo/sintiendo/viviendo los demás.

Saludos!

J.

Dyhego dijo...

Equivocarse y al mismo tiempo noquear al contrincante, eso sí que es difícil.
Salu2 acerta2.