Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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domingo, 10 de diciembre de 2017

Sueños Breves # 18

La nave de acercó lo más posible al magnetar que debíamos inspeccionar; a partir de allí debíamos continuar con nuestra cuenta y riesgo.
            Los cinco (dudo en saber quiénes eran los otros cuatro) salimos al espacio sin usar trajes especiales, sino como si fuéramos de pic-nic por el vacío, abrir la puerta y salir. O tal vez la tecnología era tan avanzada que no hacía falta nada semejante. Como fuera, todo parecía ir bien. Los instrumentos funcionaban, estábamos cumpliendo nuestra tarea (¿Mediciones? ¿Atrapar la energía que expulsaba la estrella? ¿Tostarnos la piel? No estoy seguro de porqué estábamos allí, pero allí estábamos).
            Sólo podría haber una única complicación, y era que llegaran los otros, los que no eran como nosotros; porque estábamos en medio de una carrera y quien lograra descifrar cómo utilizar toda aquella energía ganaría (¿La guerra? ¿Un trofeo? ¿Vacaciones en Bahamas?).
            Y, claro, ellos también llegaron justo después que nosotros. El encargado de la protección del grupo debía atacar, defender a los nuestros, derrotar a los otros y asegurar nuestro triunfo. Era la pieza más importante del equipo, la más necesaria, la que no podía fallar en ningún caso.
            Sería mucho más fácil de no haberme olvidado las armas en la nave.

2 comentarios:

José A. García dijo...

Olvido muchas cosas últimamente... Algunas de ellas de verdadera importancia.

Saludos,

J.

Dyhego dijo...

¡Hasta en el espacio hay peleas!