Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

domingo, 7 de mayo de 2017

Cazadores de mariposas

Repartieron las redes bien temprano. Algunos de nosotros ni siquiera estábamos despiertos por completo cuando apareció en nuestra mano el mango de madera artificial de las redes repartidas por el instructor. Era muy temprano pero, también, decían, que era ese el mejor momento para encontrar desprevenidas a las mariposas, cuando la temperatura aún no resultaba tan elevada y el sol golpeaba sobre la superficie con un poco menos de fuerza.
            Íbamos a cazar mariposas en medio del desierto. Ninguno de nosotros habíamos escuchado esa palabra antes de presentarnos como voluntarios para el Programa; pero eso no nos desmotivó a participar, claro que tampoco sabíamos qué preguntas hacer, ni si las mismas serían respondidas en algún momento o no.
            Se nos explicó cómo utilizar las redes, los movimientos exactos que debíamos realizar para capturar y retener a las mariposas sin lastimarlas pensando es su posterior estudio y análisis en los laboratorios. Nos mostraron reproducciones de imágenes de siglos anteriores para que conociéramos lo que era una mariposa, aclarando que los colores y tamaños podrían variar, pero no así (demasiado) su forma; en todas las imágenes las buscadas mariposas aparecían en medio de la vegetación, cerca de flores o plantas; no se nos dijo el por qué de ello.
El instructor hablaba sin parar, como si ni siquiera necesitara detenerse a tomar aire entre párrafo y párrafo. Como si creyera que atendíamos a sus palabras. Nos miraba a través de sus lentes de lectura veloz analizando nuestras expresiones que variaban entre el fastidio, el aburrimiento, el desgano y la fascinación. Pero, aún así, continuó hablando como si nada. Explicó una infinidad de detalles sobre las mariposas y su importancia que dudo que alguien recordara luego de escuchar cada palabra.
            —Lo importante es no demostrar miedo, pueden sentirlo —dijo finalizando su discurso. Podría haber pensado como algo tan pequeño y feo podría ser capaz de algo semejante, pero en verdad lo que menos me preocupaba era pensar en algo en ese momento.
            Nos saludó uno por uno en la puerta del ómnibus mientras descendíamos, repetía el mismo mecánico saludo a cada uno de nosotros (Hasta luego, buena suerte). Los grilletes y cadenas en nuestros pies no nos permitían movernos demasiado rápido, ni caminar largo trechos cómodamente, por lo que el descenso se volvía lento y complejo. Aún así, ya estábamos allí, negarse a lo que se nos pedía carecía por completo de sentido, además de que nadie se habría preocupado por lo que tuviéramos que decir.
            El sol me cegó por un eterno minuto cuando me tocó descender del ómnibus; parpadeé varias veces recuperando la visión, cubriéndome la frente con una mano, sosteniendo la red en la otra, mirando lo que me rodeaba.
            Nuestro transporte se alejaba por el camino, el resto de mis compañeros de cacería se internaba por el paisaje buscando las mariposas; miré, con cierto desprecio la arena que me rodeaba y comenzaba a colarse dentro de mis zapatos poniéndome de pésimo humor.
    El desierto se extendía incluso más allá del horizonte, los otros cazadores se volvían apenas manchas oscuras desdibujadas en la extensión de la arena. Me tocaba hacer lo mismo, alejándome del camino, en la dirección que indicara el instructor, con la red preparada para la sorpresiva aparición de alguna mariposa en medio del desierto.
    Tal vez, con un poco de suerte, o con algo más, podría conseguir alguna.


13 comentarios:

José A. García dijo...

Tal vez, con un poco de suerte...

Saludos,

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Cuando surge a partir de algo aparentemente trivial.
Bien contado, colega demiurgo

ReltiH dijo...

ENTONCES ESTABAN BUSCANDO UN OASIS? FULLL RELATO.
ABRAZOS

gla. dijo...

¿Y qué buscabas en realidad?
Me gustó mucho

Y puedes creer en lo que escribo o no
Igual cada letra que escribo es parte mía...sale de mi...como lo escribes sale de vos
Abrazos

nilda dijo...

una nueva versión de "la nave de los locos" pero en vez de mar, hay desierto, el mismo sol, la misma hambre, el mismo destino...
nadie puede imaginar un futuro mas cruel
Y las mariposas (o la costa) que no se avisoran.

Enorme relato.

Fanny Sinrima dijo...

Fui cazadora de mariposas, primero por mis estudios y más tarde por el vicio coleccionista, de lo que me arrepiento. Ahora me place verlas volar, observarlas y llamarlas por su nombre como buenas amigas que embellecen mi vida.

No es raro que me haya gustado tu relato y haya mariposeado alegremente entre tus letras.
Un afectuoso saludo.

RECOMENZAR dijo...

me gusta venir a leerte y aunque tus textos son complejos los disfruto

Frodo dijo...

Tiene un ambiente futurista apocalíptico donde el color de una mariposa es todo nostalgia.
Recuerdo de chico cazar mariposa (hace 20 años en el conurbano había más, de eso estoy seguro) con redes fue un deporte que me han inculcado algunos de los vecinos. Otros también me enseñaron que al cascotear un panal, antes de que la piedra impacte hay que estar bien elongado.

Funciona a muchos niveles
Abrazo!

nilda dijo...

no se donde vivía este pendejo Frodo, que cazaban mariposas con redes. El hombre de bien (y quien dice el hombre, dice el niño) cazaba mariposas con ramas peladas.
Sin embargo, y con la pena de spoilear el enigma de este cuento, esos hombres encadenados NO VAN A CAZAR MARIPOSAS.
Todo hay que decirles a uds. Todo.

Maria Rosa dijo...

¡¡Mmm, los querían liquidar!!
Cazar mariposas en el desierto y el ómnibus se fue... no les veo larga vida. Los grillos y cadenas significan que estaban presos, sera una forma económica de liquitarlos sin gasto ni esfuerzo.

De chica era experta en cazar mariposas, pero con ramas de paraísos y en un barrio alejado del mundanal ruido. Cuando lo conté ante un grupo de estudiantes que me hacían preguntas sobre como era una niñez sin computadoras... la maestra presente, casi me mata. Hoy día es un crimen.

mariarosa

taty dijo...

La atmósfera de tu relato hace de las cadenas en los pies sandalias aladas,e interpreto que la aridez de esta búsqueda no está exactamente en las dunas del desierto. Fabulosa la metáfora implícita en tu unión de forma y fondo; creo que este es uno de tus mejores relatos.

Saludos, y un abrazo.

José A. García dijo...

¿Quién iba a pensar que un texto tan breve y oscuro generaría tantas interpretaciones diversas y diferentes?

Cada una de ellas igual de interesantes.

Nos leemos,

J.

Juana la Loca dijo...

cazar espejismos??
besos