Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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domingo, 5 de junio de 2016

Tarea Pendiente

Venía posponiéndolo desde hacía demasiado tiempo, mucho más del que estaba dispuesto a recordar. Pero ya no podía continuar de ese modo. Las ramas del inmenso árbol amenazaban por devorarse los pocos rayos de sol que aún alcanzaban aquel lejano rincón del globo que eligiera como refugio. Si pretendía continuar viviendo allí, la única opción era podar aunque más no fueran las ramas más altas, dejando de lado su miedo a las alturas, la sensación de traición que sentía al pensar en dañar al árbol y la inercia de los últimos años sin realizar el menor esfuerzo físico.
            Razones por las que nunca se decidiera a trasladarse hacia otro sitio mientras veía crecer sin impedimento alguna las gruesas ramas, el espeso follaje, la oscuridad sus pies. Demasiadas sensaciones encontradas para quien buscaba el descanso definitivo que antecede final que se niega a llegar. Claro que nunca había creído que llegaría a ver crecer tanto al pequeño retoño que planteara ni bien llegar a esas tierras.
            Pero el tiempo se negaba a pasar y su ansiado destino se retrasaba. El sol se ocultaba tras el inmenso follaje y el frío se dejaba sentir, más que nada durante el atardecer, cuando el sol bajaba todavía más sin nunca llegar a ocultarse por completo. Tendría que podarlo, opción alguna se le ocurría para que su predicamento tocara su final y poder dedicarse, como lo hiciera antes, a continuar esperando su momento.
            Claro que, llegado el caso en que se decidiera a hacerlo, a trepar los incontables metros quizá saltando de rama en rama, pensando cuál de aquellas sesgar y cuáles no, todo le sería mucho más sencillo sin contara, al menos, con un hacha. Pero, de momento, eso le parecía secundario.

10 comentarios:

José A. García dijo...

Revisando papeles viejos con el fin de deshacerse de ellos, encontré este texto.

Nos leemos,

J.

Dyhego dijo...

Podar o no podar, como dijo el tipo aquel de la calavera...

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Que bien que lo encontraste, para publicarlo. Es interesante, intrigante.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Pues has hecho bien en publicarlo.

Martha Barnes dijo...

El árbol me hizo imaginar un humano educado y criado desde el nacimiento con amor y esmero para que no tenga" desparramo de ramaje""Martha

serafin p g dijo...

cuales cortar y cuales dejar crecer es todo un tema, difícil de resolver si se lo piensa.
saludos!

taty dijo...

qué sorpresa, nosotros los humanos haciéndonos las preguntas equivocadas...

saludos!

José A. García dijo...

Gracias, gente, por sus visitas y , lo más importante, por sus palabras.

Nos estamos leyendo.

Salud!

J.

Frodo dijo...

Lindo texto.
Pueden podar todas las ramas pero no podrán terminar con la primavera

Abrazo!

thor dijo...

Nos guste o no, el tiempo seguirá con su paso. Nos guste o no tarde o temprano tendremos que salir de nuestra zona de confort para hacer algo que en días anteriores no pensábamos hacer.

PD: Vuelve a leer el texto que hice sobre Jem y su desastre, coloqué entre exactamente esto ¿Es un éxito lo que viven los Transformers? con dos signos de interrogación