Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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jueves, 4 de junio de 2015

El Mirón

Tú no lo conoces, tú lo ignoras. Pero no te preocupes, todos hacemos lo mismo. En mayor o menor medida, sin que a él le importe, sin que le afecte, sin que se sienta disminuido en lo más mínimo.
Por otro lado, resulta sumamente difícil verlo y, aún teniéndolo frente a sí, nadie se percata. Actúas normalmente, como si allí no hubiera nadie más que ti mismo. Y si, por momentos, así lo parece, es porque de esa forma cumple mejor su tarea.
            En un acumulador, un obsesivo a tal punto que registra hasta el más mínimo cambio de expresión y emotividad. Nada le pasa desapercibido, lo sabe todo, al menos lo conoce, aunque jamás sepa qué hacer con tanta información. Aunque sea tanto lo que sabe que orden alguno pueda ensayar sobre su forma de pensar. Nada. Cero. Absoluto.
            No te juzga, no te alaba, no le interesa cómo piensas ni lo que tengas para decir; sólo quiere saber cómo luces hoy. Acumula fotografías tuyas y mías, también las de él y las de ella, las de ellos y nosotros, en primera, segunda y tercera persona, del singular y del plural. Nadie escapa a él, nadie conoce una escusa para huir de su alcance.
            Pueden intentarlo. Pero incluso cuando tú mismo/a o seas quien se toma la fotografía que él guardará y atesorará por años, alguien más hace su trabajo, y el ciclo continúa; la tortura nunca se acaba. Nadie se escapa.
            Posee miles de ojos, a todos conoce y todos le ignoran. Conoce los secretos que ha nadie has contado. Pero, más allá del miedo que ello pueda generar, no hay por qué preocuparse porque nada comparte. Se lo queda todo para él, todo. Tu vida, mi vida, nuestra vida, es su alimento. Somos parte de él tanto como él es parte nuestra. Su nombre, su aspecto, su poder, podrá cambiar, pero allí está y estará, aún cuando no lo estemos nosotros y sólo queden nuestros hijos, o los hijos que tuvieron los hijos de nuestros hijos, hasta la noche de los tiempos, el fin del mundo, las escenas sorpresas que ponen luego de los títulos y la parte definitivamente vacía de la historia.
            Eso significa siempre, y un poco más también.

4 comentarios:

José A. García dijo...

Si, quedó raro. Espero que se entienda.

Saludos para tod@s.

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

The Watchers, Los Vigilantes son unos personajes de Marvel, de los cuales el más conocido es Uatu. Tienen la misión de observar los distintos mundos paralelos. Uatu suele ser el narrador de la saga dedicada a como serían los hechos del universo Marvel si hubiera pasado una cosa en lugar de otra.
Y a veces rompe con la regla de no intervenir.
Es lo que me hizo recordar el personaje de tu relato.

También me hizo a acordar a lo de ser es ser percibido.

¿El Mirón es un demiurgo?

la MaLquEridA dijo...

Los mirones son de palo según dicen pero hay algunos muy chismosos y cuentan todo.


Saludos

José A. García dijo...

¿Qué habré querido decir con todo ésto?

¿A quién podría preguntarle?

Saludos

J.