Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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lunes, 25 de mayo de 2015

La futilidad de nacer sin las adecuadas conexiones

Para llegar a cualquier sitio de importancia (de esos que no aparecen en el GPS), no es suficiente con conocer su ubicación, ni con saber que todos los caminos conducen al olvido. Son necesarias otras muchas cosas que no siempre son factibles de encontrarse a lo largo de la vida. Me refiero a las conexiones adecuadas. Nacer en la familia correcta, en el momento justo, con los amigos ideales (propios o de la familia) que nos abran todas las puertas necesarias (porque las ventanas siempre permanecerán cerradas para que nadie mire hacia ese interior figurativo al cual todos quieren pertenecer pero no todos los que realmente lo merecen llegan).
            Si quieres ser jugador de fútbol se necesitan amigos que conozcan el ambiente y el sistema que usan los clubes de dicho deporte para seleccionar a sus futuros proveedores de divisas. De otro modo, por más que tengas en lo pies la habilidad de convertir el agua en vino, o que cada toque del balón acabe en anotación, conducir un taxi es lo máxima que lograrás.
            Si quieres dedicarte a la música, necesitas un padrino que de casualidad sea el director de la orquesta nacional y un tío decano en el conservatorio para que tu nombre sea conocido. De otro modo, por más que tengas el oído más absoluto de la historia de la humanidad y la facilidad de tocar cualquier instrumento sin dificultad, en el subterráneo de Madrid tal vez logres juntar algunos pocos euros por día.
            Si quieres llegar a ser escritor de renombre en necesario que alguien de la familia (intensa o extensa), sea dueño de alguna editorial, o juegue al tenis todos los jueves a la tarde con el editor del suplemento cultural del periódico para que los mediocres poemas del nene (o de la nena) lleguen a publicarse. De otro modo, puedes tener en tus ideas a Bolaños, García Márquez, Borges, Levrero, Kafka, Hemingway, Lope de Vega y mil nombres más, que tus escritos dormirán en un cajón que a nadie le importará ni serán papeles inesperadamente encontrados treinta años luego de la muerte del autor. Y, lo más probable, es que acaben vendidos como papel sin que nadie se digne a posar los ojos en ellos para saber qué es lo que llevan escrito.
            Estamos condenados a la mediocridad de los que nacen con las conexiones adecuadas, quienes al no necesitar esfuerzo alguno para demostrar su valía, o la razón de por qué ocupan el lugar que nadie les ha otorgado, ni siquiera se preocupan en disimular su falta de talento porque no sienten dicha necesidad (si tienen el papel principal en una serie de televisión, pero tu expresión facial es mucho menos evidente que la que puede llegar a tener una tortuga disecada por un mal taxidermista, todos sabrán que estás allí porque conoces al director, productor y/o al dueño de la cadena emisora, no hay caso). Mientras tanto, quienes realmente poseen los talentos necesarios, se encuentran condenados al ostracismo, al desconocimiento por parte de la sociedad de su genio hasta el momento de su muerte.
            Luego de la cual, cuando ya nada puedan hacer en contra del sistema serán reconocidos como hombres (o, por qué no, mujeres) genialmente póstumos. Algo que ni siquiera las vanguardias que se quejaban de no formar parte del sistema oficial y los museos a principios del siglo XX y que hoy ocupan, precisamente, dichos espacios pueden discutir. Además, ¿a quién puede llegar a preocupar todo esto?

6 comentarios:

José A. García dijo...

Cierto, hoy es puro texto, no hay imagen ilustrativa.

Nos leemos.

J.

Pd: Ahora tengo que decirle a mi propio blog que no soy un robot...

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Sos un demiurgo, no un robot.

Y podrías tener razón, Miguel Angel, Leonardo tenían conexiones, por eso conseguían trabajos artisticos.
Mozart también tenía conexiones.

Pero no sé si ese es caso de los que triunfan teniendo méritos para hacerlo.
Y están los que tienen conexiones, pero tienen talento que mostrar. Y fracasan.

Boris Estebitan dijo...

Muy cierto, estamos condenados a soportar a los que tienen conexiones adecuadas, tanto talento que se pierde, eso se ve en los músicos, muchos talentosos tocando en la calle y cantando con lindas voces, mientras que otros por sus padres o amistades tienen contratos con discográficas sin tener el talento que otros poseen. Igual sucede con la escritura, la locución en radios, etc...

Martha Barnes dijo...

Querido amigo,si ,lees lo que escribí en mi blog,podrás ver que no todo es asi, En mi caso, (siendo mujer),,,,!Gran desventaja!!!! pude hacer mi carrera sin padrinos y aunque hoy se me reconoce algo,,ya pasaron muchos años pero al fin logré algo,Y sin hablar de mi persona, hubo una infinidad de creadores y científicos muy pobres ´que se destacaron, "sin padrinos" ,La historia recuerda sus nombres, cariños Martha

Señor Potoca dijo...

Confiese... ud tiene un blog aquí porque es amigo de Pepe Blogger.

José A. García dijo...

Gracias por las visitas y los comentarios, como siempre.

Sr. Potoca, la cosa viene por ahí, es cierto...

Saludos y Suerte

J.