Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

domingo, 22 de febrero de 2015

Una advertencia más

Mienten quienes suponen que la realidad es allí donde muere toda imaginación. Quienes dicen algo semejante temen a la única y verdadera arma de destrucción masiva que los hombres poseen. La imaginación no choca y se destruye contra la realidad. Al contrario, es quien la forma, quien la constituye, quien le otorga cuerpo.
            Temen quienes creen que únicamente lo material es lo que cuenta; temen quienes ansían controlar lo incontrolable; temen quienes piensan que pueden controlar nuestros sentimientos, nuestras ansias, odios y amores.
            Aún no han llegado tan lejos las ciencias como ellos desearían, pero hay cosas, como el miedo, que nos hacen dudar.
            Tememos y nos paralizamos, como un venado atravesada en medio de la ruta que se encandila por las luches de ese metálico ser que se abalanza sobre él. Tememos y nos dejamos convencer que la imaginación es perjudicial para la salud y cosas semejantes.
            Pero nada de esto tiene lugar ni sentido. Allí donde algo queda, aflora nuevamente. Siempre hay muchas cosas nuevas para imaginar, porque ni el miedo ni el dolor son eternos, como tampoco pueden ser los rumores ni las realidades.
            Dos que se odian y se asesinan mutuamente con miles de ideas, pueden ser aliados y obtener mejores creaciones. Si algo nos enseñan todas las historias es que los mejores amigos pueden ser los peores enemigos pero, también, a la inversa. La imaginación no tiene límites, y aún después de muertos, nuestras ideas pueden ayudar a otros a crear las suyas propias.
            La realidad no es la tumba de la imaginación, sólo los corazones más débiles sucumben ante ella. Y es por esos corazones por quienes deberíamos preocuparnos realmente, no sólo por los nuestros acostumbrados a la fantasía y la ilusión, sino por los de todos los demás.

7 comentarios:

José A. García dijo...

Están advertidos...

Saludos

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Lo que tal vez sea enemiga de la imaginación, no sea la realidad, sino lo que se entiende como realidad.
La verdadera realidad tiene más abstracciones que objetos materiales, como la recta, como una sucesión infinita de puntos o el número cero.
Y esas abstracciones matemáticas se basan mucha de la realidad convencional. No se ven, se imaginan.

Y eso sin mencionar conceptos tan raros como los singularidad, que plantean los físicos.

Guillermo Altayrac dijo...

Brindo por las ideas que sobreviven a quienes las pensaron y moran en las mentes de otros, mutando y sin quedarse quietas.
¡Gracias por tu saludo de cumpleaños!
Un gusto leerte.
Saludos.

Maria Rosa dijo...


Creo que de la realidad se vale la imaginación. Sino fuera así de dónde saldrían mis cuentos. Algo de realidad en el centro del problema, luego la imaginación hace lo suyo.

mariarosa

Jou McQueen dijo...

Me parece que dominan nuestros sentimientos, nuestras ansias, odios y amores. A su gusto y antojo. Igual que lo hacen los buenos personajes con sus novelistas.

Un saludo.

BEATRIZ dijo...

Salud por la imaginación, es parte de muchos descubrimientos e inventos humanos, y es la fuerza creadora que tenemos todavía.

Saludos.

thor_maltes dijo...

Esto me hace pensar ¿Que sería de los humanos sin la discordia? Claro sería un mundo feliz lleno de pegasos, unicornios y arco iris; tengo tendencia a la diabetes así que prefiero la discordia y los dramas, al igual que la dulce alegría utópica, en dosis moderadas