Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

lunes, 12 de enero de 2015

Indicios

Prácticamente es imposible producir algo de calidad a partir de cada cosa que pretendemos utilizar. Cada nota que emita nuestro rústico instrumento musical favorito nunca será parte de una genial sinfonía (inconclusa o no); así como cada parlamento en altisonante tono redactado, será incluido jamás en una inmortal obra de teatro.
            Lo ansiamos, pero somos incapaces de lograrlo. La decadencia, el aburrimiento, la duda, siempre rondan nuestros pasos. Algún día querremos repetir ese gesto magistral que nos condujo a la gloria y sólo lograremos una mueca sin sentido ni sentimiento.
            Comenzaremos a dudar antes de encontrar la respuesta correcta. Las ideas fluirán más lentamente mientras nuestros cansados ojos, que aún no lo han leído todo, pretenden un descanso que no estaremos dispuestos a darles. Las articulaciones dolerán y el saber comenzará, también, a pesar sobre nuestros hombros. Como si cada cosa comenzara a disponerse para un único fin.
            Los juegos de palabras perderán su brillo y las teorías serán refutadas. Cuanto alguna vez forjamos a nuestro alrededor será puesto en duda. Y, así como creímos ser capaces de lograrlo, comenzaremos a negar dicha posibilidad.
            El día que por primera vez reconozcamos que somos incapaces de hacer aquello que supo identificarnos, ese día y no antes, no después, ese día, comenzaremos a morir.

6 comentarios:

José A. García dijo...

Tenemos que estar atentos, pues, a los mismos y no dejarnos atrapar.

Suerte

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Y otra sensación la de llegar rápido a la cuspide del aprendizaje en lo que nos gusta. No por rapidez sino por la limitación del talento propio. Nada garantiza la exactitud de esta sensación.
Debe ser frustrante ser el personaje torpe de una obra maestra y además uno que no será recordado. Queriendo ser el autor, el heroe, o el villano.

José A. García dijo...

¿Quién no quiere ser el villano de la historia hasta que su plan comienza a salir mal?

Saludos

J.

Rusaca dijo...

Será mejor no reconocerlo... o probar en otros campos.

Un beso.

Bubo dijo...

Creo que yo llevo ya varios años muerto. Pero aún no me he enterado.

Xindansvinto dijo...

Como enterradores que, sin saberlo, cavan su propia tumba.

Salud.