Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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miércoles, 6 de agosto de 2014

Las aventuras intergalácticas de los sobres de ketchup caducos

Capítulo 15 – Acerca de la mentira


—Entre las cosas que has dicho últimamente —comenzó el ketchup de abril; resquebrajando el fino manto de silencio e indiferencia que lo uniera a su compañero de deriva cósmica, el ketchup de octubre—; además de desconocer términos como pies y manos, con los que amenazaste castigarme, por lo que supongo que serán algún tipo de herramienta inerte que no cumple ninguna función por sí sola, la palabra mentira fue la que me sorprendió.
            —Y ahora quieres que te explique de qué se trata.
            —Así es, aunque, intuyo que será equiparable a la injusticia, de la que ya hablamos antes.
            —No necesariamente —dijo el ketchup revolucionariamente caduco de octubre—, una mentira no siempre es injusta. A veces esconde otro tipo de cosas tras de sí.
            —¿Qué tipo de cosas? —preguntó el ketchup de abril—. Porque cosas es un término demasiado indefinido para servir de explicación.
            —Cosas como la ignorancia, el odio, la vergüenza, la resignación, el amor, el orgullo, la satisfacción y, por qué no, una mentira escondida dentro de otra mentira; porque así como debajo de una máscara puede haber otra máscara igual, detrás de una mentira puede haber otra mentira.
            —Intentas confundirme, lo sé —dijo el ketchup de abril—, para no responderme qué es una mentira, qué significa esa palabra.
            —Según el diccionario de la RAE, mentira es, entre otras cosas, una expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree o piensa.
            —¿Quién rayos es Rae?
            —¡Una mentira! — exclamó el ketchup de octubre sin poder contener la risa.
            —Nunca comprendo tu humor —dijo el ketchup de abril.
            —Tampoco es necesario hacerlo —respondió el ketchup de octubre—, la mentira, en sí misma, como ente u objeto, no es lo importante, sino el por qué de ella, ¿comprendes? No importa quién miente, sino por qué miente. Como en las fábulas sobre los políticos que mencionamos antes, ellos mienten todo el tiempo porque necesitan ocultar sus falacias con otras mentiras, pero esa situación siempre se descubre.
            —Claro, porque son moralmente réprobos —dijo, lleno de orgullo además de jugo de tomate triturado, el ketchup de abril.
            —No —refutó el ketchup de octubre—, porque se creen sus propias mentiras.

Comentario:
A diferencia de lo que los personajes creen, el autor sabe que la Rae no es una mentira, sino una hipocresía. Aclarado ese detalle, disfrute de su lectura
Rae: Hipocresía: fingimiento de cualidad o sentimientos contrarios a lo que verdaderamente se tienen o experimentan.

3 comentarios:

José A. García dijo...

A diferencia de lo que los personajes creen el autor sabe que la Rae no es una mentira, sino una hipocresía. Aclarado ese detalle, disfrute de su lectura

Rae: Hipocresía: fingimiento de cualidad o sentimientos contrarios a lo que verdaderamente se tienen o experimentan.

Saludos

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Interesante el planteo sobre la diferencia entre mentira e hipocresia. Un planteo digno de un demiurgo.

Esilleviana dijo...

Pero creo que en las personas que mienten o mentimos... hay plena consciencia de la misma, se sabe que se miente no ya a nivel de conciencia, quizá inconscientemente, pero sabe que no es la verdad, tan solo se necesita una persona o una prueba que le devuelva a la realidad. Estoy pensando en muchas personas que no dicen la verdad y se apropian de la mentira para sobrevivir.

un fuerte abrazo