Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

domingo, 4 de mayo de 2014

Cuestión de humores

Comenzar diciendo que aquella era una situación inesperada, carecerá de sentido, ya que el decirlo no aportaría nada a su explicación. Es más, casi que complicaría un poco más las cosas que, en definitiva, tendrían que ser mucho más sencillas.
            La citación a compadecer ante el Gran Jurado estaba en un sobre cerrado, lacrado con las siglas inconfundibles del Ministerio del Humor. Después de tantos años, se habían percatado que ejercía sin la licencia de los tres sellos. Alguien me había denunciado, algún amante despechado, alguien que se hubiera ofendido por mi risa, o quien haya leído mi libro de memorias publicado varios años atrás donde dejaba bien en claro por dónde me pasaba las regulaciones del Ministerio.
            Nadie ajeno a la casta política puede hacer reír y reírse (de ó con los otros), los excluidos de dicha casta son incapaces de pronunciar palabra cómica alguna.
            Y yo lo había hecho por más de tres décadas sin que se supiera hasta que, por fin, se percataron de su error.
            El último humorista libre del mundo (o del país, que, al fin y al cabo, siempre termina por ser lo mismo), caía, tras una guerra silenciosa, en las garras de la opresión.
            Lo sabía, aún antes de abrir ese sobre, me condenaban al ostracismo, a las artes menores o a conducir un taxi por el resto de mi vida. Y, como siempre me alimenté bien y cuidé mis dientes, me quedaban varios años por vivir. Esa era mi suerte y mi fortuna.
            Al menos sé que, si he de abandonar mi profesión, lo haré con mis mejores galas.
            Porque así como sabía que éste día llegaría, me preparé para el mismo guardando los mejores chistes de mi cosecha personal para arrancarles a esos malditos burócratas, las suficientes risas que los envíen directamente a sus tumbas.
            Pasaré a la historia, aún a pesar de todo, ya sabrán sobre mí.

8 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Que genial venganza, matarlos de risa. Literalmente.

José A. García dijo...

Nunca mejor dicho: Literalmente.


Saludos!

J.

fus dijo...

Genial tu publicaciòn. Enhorabuena

un abrazo

fus

Belén Be dijo...

Que raro la burocracia y la política matando ideas..

Manco Cretino dijo...

-¡Escuchá este que te vas a morir de risa! Resulta que...

BEATRIZ dijo...

jajaja, siempre admiro a los que poseen el don de hacer reír, el tuyo es además inteligente.

Saludos y feliz semana.

censurasigloXXI dijo...

Ah, qué bueno, en Grecia dicen que ojalá te pique el ... y las manos no te lleguen para rascarte, así te arrastres por los suelos como los perros. Ya, ya sé que no es muy fino, jajaja! Pero entre una forma u otra de vengarme no sé con cuál me quedaría!

Un abrazo, te respondí al comentario que hiciste en mi blog.

Esilleviana dijo...

El humor es un arma que no todos manejamos/an. De un tiempo a esta parte, se han manifestado o se han mostrado muchos humoristas críticos con la sociedad y el sistema que estamos padeciendo. Aquí en España tenemos clásicos y veteranos como Gran Wyoming, pero igualmente ocupan un lugar importante Buenafuente, J. Reyes, E. Hache, D. Navarro, D. Broncano, D. Rovira... y muchos más.
Me alegro de que no acaben con nuestro/vuestro humor :))

un abrazo