Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

jueves, 13 de marzo de 2014

Cantaremos

Como ocurre siempre con lo que en verdad resulta trascendental, al principio primó la incomprensión. Porque ninguno de nosotros estaba preparado para el significado de esas palabras. Porque carecíamos de la habilidad para decodificar esos términos tan comunes, que podían oírse cualquier día, es cierto, pero que presentados de ese modo, en nada se parecían a la realidad.
            Al menos a la realidad más común, a la de todos los días, esa que a veces nombramos como rutina es un arrebato de creatividad.
            Claro que, existen rutinas y rutinas, pero resultan, a pesar de sus diferencias, igual de repetitivas y aburridas.
            A pesar de nuestra ignorancia, lo tomamos como el ritmo de nuestro corazón, de nuestra época, casi que de nuestra generación.
            Sabíamos que, al igual que nosotros mismos, los otros, los que carecían de importancia, los que en nada se parecían a nosotros, tampoco comprendían nuestro cantar.
          Eso, por supuesto, nos ayudó a sentirnos un poco menos perdidos en aquel universo de insatisfacción.
            Porque cantábamos con voz de trueno aunque estuviéramos solos, como queriéndonos convencer a nosotros mismos antes que a los demás. Cantábamos ese único y primitivo verso que nunca nos fue enseñado por voz alguna, sino que nacía de nuestro más humilde y humillado interior.
            Cantábamos despertando sospechas, miedos, ira, desesperación, alegría, indiferencia, amos, odios, pasión, desenfreno, muerte y, también, vida. Poco importaban las opciones que para nosotros representaban más de lo mismo.
           Alguien señaló la incongruencia de cantar algo como ahogados por la tristeza, cataremos, diciendo que si alguien se ahoga, imposible resulta que cante. 
            Pero sabíamos que, quienes escuchaban solamente el sonido de nuestras voces, eran quienes menos comprendían de entre todos los hombres.

8 comentarios:

José A. García dijo...

Algunas veces la incongruencia es el único camino para seguir viviendo.

Saludos

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Yo a veces tarareo musical instrumental, como La marcha del Imperio de Star Wars y tema intro de Dr. Who.

Inma_Luna dijo...

Dicen que el que canta su mal espanta, incluso en la realidad rutinaria, del ruido, que no voces de la contaminación acústica del ser humano.
Y la nuestra esa voz que esta y que no oímos pq somos...eso...
Pues a veces mejor la callamos.
Me quedo si no te importa.
Me gustaría que tu en el mio, así siempre veré cuando publiques.
Saludos
elblogdemaku.blogspot.com

Inma_Luna dijo...

Bueno cuando google me deje claro...

Maria Rosa Giovanazzi dijo...

Todo tipo que canta, por alegría o para expresar su insatisfacción, suele llamar a sospecha...y al menos cantar como protesta también es positivo, al menos para el que saca al son de un ritmo su bronca.

muy buen fin de semana.

mariarosa

taty dijo...

Estamos con el tema de la división, los que cantan y los que no escuchan?

Estamos con el tema de la esperanza, con un canto que trae muerte pero también, al final, vida?

Me gusta esta última lectura. Por instinto :)

Otro texto impecable que nos plantea preguntas.

Un beso.

Boris Estebitan dijo...

Cantar con sentimiento siempre es positivo, a veces hay que sacarse lo que uno lleva adentro.

Esilleviana dijo...

Son como cantos de sirena que esconden una mentira o una seducción, sabiendo que no llegaran a aclarar o esclarecer dudas.

un abrazo