Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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sábado, 11 de enero de 2014

De cómo nos fue arrebatado el Sur y canciones por el estilo

Siempre lo supimos, desde antes de que aquello comenzada sabíamos que, cuando se dieran cuenta que estábamos aquí, vendrían por nosotros.
            Pero, hasta que llegó ese momento, vivimos tranquilos en el sur, fuera de los radares, por donde la política no pasaba, donde cualquiera podía mirar y ver sólo una tierra semivacía, semicolonizada, cargada de ignorancia ajena y cubierta de temores. Si casi que no éramos nada para ellos, los sabios, los modernosos, los que se sentían llamados a dominar el mundo por su poder.
            Vivimos nuestra libertad, controlando las opciones para nuestros destinos sin que nadie ajeno a nosotros mismos nos dijera qué hacer, cómo pensar o de qué manera vestirnos.
            Hasta hace apenas unos años atrás, cuando comenzaron a inundarnos con sus emisoras de radio y televisión, con sus canciones y series psudo-cómicas; reemplazando poco a poco nuestro idioma por el de ellos, preparándonos para la anexión.
            Pero, a pesar de que siempre lo supimos, no esperábamos lo que finalmente sucedió.
            Nos preparábamos para una guerra larga y sumamente violenta, de conquista por parte de ellos, defensiva de ser posible, para nosotros. Para mantener lo que nos pertenecía, para no dejarnos avasallar. Sabíamos que siquiera soñar con derrotarlos y conquistarlos nosotros a ellos era imposible.
            Psicológica y militarmente nos pertrechamos para lo peor, cantando canciones en otro idioma y asistiendo a cada nueva película de guerra que llegaba a nuestros complejos de multisalas cinematográficas, vistiéndonos según la última moda, leyendo los nuevos best-sellers, creíamos que era posible enfrentarlos con nuestras propias armas.
            Las que ellos desechaban por inútiles, claro.
            Tardamos mucho más de lo esperado por ellos en percatarnos de los hechos, no nos dimos cuenta que mientras nos preparábamos para la guerra, ya la habíamos perdido. Sin disparar una sola bala, sin muertos innecesarios, sin nada.
            Sólo necesitaron un par de canciones pegadizas, en su idioma, y no el nuestro.

La foto pertenece a la localidad de Oradour-sur-Glane, en el centro-oeste de Francia.

9 comentarios:

José A. García dijo...

Ustedes ya lo saben, pero, por las dudas, aclaro que todos los comentarios son bienvenidos.

Saludos y Suerte

J.

thor dijo...

Tranquilo que la "identidad " pérdida se recuperará gracias a un caudillo heróico que le entregará el pais a nuevos invasores.

José A. García dijo...

Cierto Thor, muy bien pensado y mejor dicho.
No lo podría haber escrito de otra manera.

Saludos!

J.

la MaLquEridA dijo...

El caído siempre tiene la opción de volver a levantarse... Mientras no este muerto.

censurasigloXXI dijo...

A veces da miedo leerte, no porque seas profético sino porque esa clarividencia produce urticaria a aquellos que no tinen ganas de pensar. A mí no me pica, jajaja!

Un abrazo y un bravo por este relato.

taty dijo...

Ya vemos que la rebelión es tendencia por estos lares. Se disfruta.

Saludos.

Cé. dijo...

Me gusta mucho la foto :)

Manco Cretino dijo...

Interesantes palabras para molestar a los desangelados.

Boris Estebitan dijo...

Tu estilo de escribir es genial, lo relatas de una manera tan original :)