Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

domingo, 17 de noviembre de 2013

Literariamente

Estaba jodido, realmente jodido. Pero de tal forma como nunca antes me sintiera. Y, lo peor de la situación, es que sabía muy bien a qué se debía mi estado.
Algo que no importaba ya, pues era necesario descubrir una forma rápida y directa de huir, de salir, de escaparle a dicha situación. Suponiendo, claro, que la hubiera. Porque, como dicen, la esperanza es lo último que se pierde.
            Aunque eso ha de haberlo dicho alguien que se encontraba en una situación ligeramente diferente. Pongamos por caso que fue alguien cuya brújula no enloqueciera luego de atravesar cierto meridiano que mejor no volver a mencionar. Su expresión no me serviría, porque no podía guiarme.
            No únicamente porque la brújula no señalaba hacia el sur, como siempre lo hacen, sino porque allí mismo, las estrellas se encendían y apagaban como si más que distantes luminarias no fueran otra cosa que luces artificiales.
            La batería de mi reloj se descompuso; mi cabello encaneció por completo antes de darme cuenta que nada de lo que me sucedía era siquiera remotamente posible.
            Pero estaba realmente jodido, y todo cuanto podía hacer era lamentarme, rezongar y preguntar por qué me había dejado arrastrar por la corriente hasta el mismísimo centro de todos lo vientos, la mansión de Eolo, aún sabiendo que ni siquiera el verdadero Odiseo, el de carne y hueso, no la leyenda del tal Homero, supo escapar a su influjo.
            Y si el maestro del engaño y el disfraz no puedo hacerlo, ¿qué resta para mí que estoy jodido, realmente jodido, por la situación?

3 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No sé si me creo eso de que Odiseo no pudo escapar. Sospecho que se quedó con Circe y dejó de lado a Penelope.

censurasigloXXI dijo...

Pues es que es implacable, no conozco otra forma de definirlo... Destartaladas y canosas manecillas.

Un abrazo. Café, por si necesitas.

Esilleviana dijo...

Dejó de contar el tiempo? qué pasaría si el reloj se parase? no significa que estés muerto, simplemente viviríamos como un vegetal? no lo sé... sigo pensando...

un abrazo :)