Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
...

miércoles, 6 de marzo de 2013

Distancias


Allí estábamos, los mismos de siempre, los que nos juntábamos a intercambiar opiniones, noticias y saberes; intentando ignorar que, también, a veces, entre algunos de nosotros existían intercambios de fluidos de otro tipo, los que se imaginan, pero no se mencionan.
   Las decisiones tardan en llegar cuando no son estrictamente necesarias. Cuando lo único que hace falta es un asentimiento colectivo y no perder más el tiempo. Sin embargo, allí continuábamos, haciendo otra vez las mismas cosas.
   Hasta que llegó el momento de partir, y hacía falta seleccionar lo imprescindible de entre todas nuestras cosas. Si bien cuanto poseíamos era poco y nada, recuerdos a montones y objetos a cuentagotas, no todo viajaría con nosotros.
   Poco.
   Nada.
   No importaba.
   La decisión ya estaba tomada, nos aprontábamos a marchar hacia el porvenir, hasta donde dieran nuestros pies, o el camino se tornara intransitable, o cualquier otra cosa por el estilo que sucediera primero.
   Uno a uno fuimos alejándonos del viejo portal, como sombras confundidas con la noche que nada tenía de oscuridad bajo la hostil luna llena de mayo.
   Quedábamos unos pocos cuando nos percatamos que ella apenas se mantenía en pie, no por debilidad, sino por los nervios, por la imposibilidad de que sus piernas dejaran de temblar.
   La miramos, la cuestionamos con la mirada porque las preguntas no hacían falta, no entre nosotros, no en ese momento.
  —Temo —dijo—, con desesperación, a la distancia.
   Partí con el siguiente grupo de sombras, ocultos por el azar de una nube que ocultó a la luna. Aún quedaban algunos de los nuestros escondidos en el portal junto a ella.
   Sabía lo que ocurriría en unos instantes, pero ahora sólo me interesaba alejarme lo más rápido, lo más lejos, posible, para no escucharlo…

4 comentarios:

José A. García dijo...

Y vivir, también, con ese recuerdo...

Saludos

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Parece que huyen de algo que les da panico escuchar.

Humberto Dib dijo...

Si en verdad existe eso que llaman prosa poética, este texto debería ir a esa categoría, porque dice más de lo que relata.
Un fuerte abrazo.
HD

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

ah, acertaste el enigma que planteé.