Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

jueves, 14 de febrero de 2013

Sábado


En mi próxima visita al matasanos le preguntaré por qué nadie habla de la depresión de los sábados por la tarde. Los estudios analíticos, psicológicos y socio-económicos, se centran en cualquier otro aspecto de la depresión (post-parto, post-nuclear, post-traumática, post-horapico, post-almuerzo), pero dejan de lado, minimizan, el producto mayor de la emotividad humana.
   En los sábados por la tarde ocurren tantas cosas, y se olvidan tantas otras.
   No se explica la angustia de los domingos por la noche previa al lunes de inicio de semana, sino se comprende primero la depresión que se inicia los sábados, hundiendo el espíritu en un pozo lo suficientemente profundo como para no saber, luego, cómo salir de él.
   Incluso la fantasía de la fiesta del sábado por la noche, carece de asidero en la realidad. Porque allí todos fingen mucho más, en tan pocas horas, que todo lo que se finge a lo largo de la semana. Como si fuera más importante simular la felicidad que realmente buscarla.
   Nadie habla de cuanto acontece los sábados por la tarde, de ese prolegómeno del suicidio premeditado, porque nadie lo comprende, nadie lo acepta, nadie sabe enfrentarlo.
   La única solución posible sería modificar el calendario, cambiar el orden de la semana, y que el sábado no siguiera al viernes y antecediera al domingo. Sino, como propuesta novedosa, que el domingo no durara tan sólo 24 horas, sino la extensión ideal para lograr el mejor descanso, es decir, 72 horas de fin de semana antes del regreso a ese yugo sin final que, según la edad, se denomina escuela, trabajo, jubilación o muerte.

4 comentarios:

José A. García dijo...

Larga vida al domingo de 72 horas!

Saludos

J.

Manco Cretino dijo...

Ya te digo que el mejor párrafo es el que habla de cómo se finge el sábado. Cuánta verdad! Es un tanto patético pero es cierto. Me pregunto: ¿vale la pena tanto esfuerzo por "encajar"?
Y no me contesto (tengo que poner cara de estar muy a gusto en algo que no sé qué carajos es ni a donde va). Uuuh pero si hoy no es sábado! Entonces te digo que NO.

José A. García dijo...

Gracias, Manco, por tus palabras verdaderamente honestas.

Yo también creo que ese es el mejor párrafo del texto, más que nada porque todos lo niegan, pero lo hacen. O lo hacen pero lo niegan, que es casi lo mismo.

Saludos

J.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No estoy tan de acuerdo. Estoy seguro de que sí existe la depresión del domingo, tal vez venga por no haber aprovechado el sábado como se hubiera deseado, deseos manifestados u ocultos.
Y ya que hablas de profesión, ¿como es la profesión de demiurgo?