Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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jueves, 10 de enero de 2013

Gente Pequeña

Es mentira lo que dicen.
El primer ser creado no fue el hombre. No. Ni los animales, ni las plantas, ni la luz ni la oscuridad. Los primeros creados fueron los enanos. Aunque sea difícil de creer y nadie lo entienda; incluso cuando son imaginados como meros personajes literarios, siempre están antes que los hombres.
El forjador del universo necesitaba ayuda, tanta como miles de manos que se encargaran de las terminaciones y detalles de su creación. Un poco de lija por allí, repasar el piso por allá, una mano de pintura en la otra habitación; minúsculas nimiedades en las que un ser, por más omnipresente y omnisciente que se sienta, no siempre repara.
Una legión de diminutos seres que se movían con celeridad de un extremo al otro de la futura creación, con un lenguaje propio, con sus usos y costumbres; en definitiva, con todo aquello que hoy denominaríamos cultura.
Podríamos decir, sin equivocarnos, que reinaron como los únicos seres vivos el tiempo que le llevó al forjador ponerlo todo a punto. Incluso se dice que ciertos detalles de algunas animales muy particulares, y ciertas características de un par de plantas, fueron sugeridas por los enanos que, al no saberlo ni conocerlo todo poseían una perspectiva diferente sobre los objetos aún inanimados.
Hasta que llegó el día en que el sistema fue probado en un modo especial a prueba de fallos y funcionó bien. Tan bien que los animales no se percataron que eran su primer día de vida, sino que siguieron sus rutinas como si hiciera milenios que se las impusiera el destino; las plantas se abrieron al sol llenando con su perfume el aire y la luna danzó en torno a la tierra.
Perfección significa poco en ese entonces para definir aquello que comenzaba.
Solamente faltaba un ser, una creación, que fuera al mismo tiempo amo y señor de todo y, cuando fuera necesario, víctima incapaz de sobreponerse a su sino. Uno que creyera que su inteligencia superior alcanzaría para modificar su espacio a su propia imagen y semejanza; pero que en realidad, su técnica de nada sirviera contra las verdaderas fuerzas de la naturaleza.
El forjador, recordando a los diminutos seres que tanto le ayudaran, les ofreció el puesto de amo y señor de todo aquello a los enanos. Pero estos, aunque agradecidos por el honor que tal ofrecimiento representaba, rechazaron la oferta creyendo que verían sus habilidades, sus capacidades, su inteligencia y sus vidas, sumamente limitadas al tener que cumplir una función de depredadores de la naturaleza y asesinos de sus iguales.
No querían ser quienes estropearan la obra que ayudaran a terminar. Ni siquiera podían imaginar algo semejante.
Agradecieron al forjador, pero declinaron su oferta.
Solamente entonces, luego del primero de los rechazos que recibiera el forjador, al día siguiente, nació el hombre poseyendo todas las características mencionadas. Mientras tanto, los enanos, conocedores de las catástrofes que se avecinaban, se convirtieron, por propia voluntad, en esos seres extraños y huraños que pueblan los rincones más oscuros y los bosques más siniestros de la literatura.

Algunos pueden llegar a lucir de éste modo:

15 comentarios:

Xindansvinto dijo...

Los enanos que se negaron a crecer.

Nada que ver con esa tendencia humana a equiparar dominio y conocimiento.

Saludos.

serafin p g dijo...

Me gusta la idea de que los enanos sean de escala celular, con lo cual implica que todavía siguen metidos en todo lo competente al mantenimiento universal. Aunque los de jardín son más simpáticos claro.

Esilleviana dijo...

De haber sabido todo lo que estamos viviendo, habríamos seguido disfrutando y existiendo como un enano, de un modo tan bueno y de mucha calidad...

un abrazo :)

Manco Cretino dijo...

Hay todo un Gremio de enanos, que cobija las diversas ocupaciones: los de jardín (clásicos), los oficina (bastante hijos de puta), los de porche (bajo o sobre el mismo), etc. Aparentemente están en conflicto con otro gremio que se ha metido en su jurisdicción: los Negritos de Jardín. Esperamos esto no tome más altura.

J ª L º N dijo...

Gracias Jose! Siempre! por el apoyo, es un gustazo leerte...:)

Thor_Maltes dijo...

¿Donde dejaste a los elfos en el relato? ¿O es una metáfora moderna para el complejo de peter pan que tiene el hombre?

mili dijo...

Una historia que me dice que su elección fue la mejor, ya sabían lo que íbamos a vivir, qué enanos...si fueron unos gigantes
Besos

mili dijo...

Gente pequeña, pero inteligente. Rechazaron seguir por no convivir con este presente
Besos
(de vuelta)

Martín dijo...

Darwin un poroto.

La abuela frescotona dijo...

alabado sea tu pensamiento, eso confirma el dicho "lo bueno viene en envase chico", saludos queridos amigos

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Una buena historia. Y mitica, en los mitos nordicos se los conoce como Nibelungos, responsables de crear el martillo de Thor.

Martha Barnes dijo...

¡Me encantó!!!!Un beso Martha

taty dijo...

Entre los paganos los enanos son entes relacionados con la tierra como elemento. Interesante si aplicamos la simbología.

Muy divertida la foto, me recordó vagamente a Amelie y el enano que viaja por cuenta propia.

Saludos!

Piix Alvarez dijo...

Hahahaha Muy buena teoría!
Te sigo ahora :)

Anónimo dijo...

Simplemente amé!