Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

miércoles, 31 de octubre de 2012

Libre


Años tardó en conseguirlo, pero, pero fin, su cometido logró el día en que pudo hacer carne el dicho de vivir a la buena de dios. Él no era como esos hermanos de Cortázar que recibían cada vez más dinero por sus campos, ni mucho más, ni mucho menos. Dependía, para subsistir, de vender su fuerza de trabajo, y eso, sabido es, no deja ningún beneficio visible más que el propio agotamiento, el cuerpo vencido y la simiente perdida.
   Esa infinidad de circunstancias que no sumaban ni restaban a su favor, lo empujaron a tomar la fatídica decisión. Y abandonó todo esfuerzo.
   Y fue feliz, dicen, al menos por un tiempo.
   Con el cuerpo enflaquecido (consumido dirán otros), libre de toda droga anodina que la gente acepta ingerir como bebida finamente gasificada, alimentos con o sin grasas trans, con o sin omegas 9 ó 6, con o sin tacc, cafeína, teína, mateína, cocaína, y un etcétera más largo que sus dos brazos unidos en círculo.
   Las costillas se pegaban al cuero de su vientre. Y sus músculos no tenían ni un gramo de esas grasas que cubren los cuerpos de los pobres del siglo XXI que resultan ser bien gordos en comparación a los esbeltos cuerpos que ostentan los ricos. Tan lejos quedaba el siglo XIX con sus ricachones gordinflones y sus escuálidos pobres, tan, tan lejos. Pero las modas cambian, los hábitos alimenticios también, sólo la mierda que obligan a tragarse a los desposeídos sigue siendo la misma.
   Por eso mcdonals nunca quebrará, por eso seguirá existiendo la obesidad y el gordo bonachón del Bu-Dai sonriente será el nuevo dios único, para paganos y citadinos, para hambrientos y saciados.
   Pero él seguirá acumulando el resentimiento de saber que se puede vivir de otro modo, sin intentar imponer su visión a los demás, sino, solamente, predicando con el ejemplo de su imagen en un mundo plagado de ciegos.

3 comentarios:

censurasigloXXI dijo...

No sé si llamarlo loco solitario o preguntarle si es feliz...

No sé si me da pena él o todos los demás en un paquete...

UN besito y un cafelito.

Esilleviana dijo...

Despreocuparse de todo lo que nos ocurre no hace que seamos más libres, vivamos más cómodamente y actuemos del modo más realista y cuerdo.

Las modas cambian :) pero estar sano, con un cuerpo bien constituido no resulta vintage...

Un abrazo

Cielo dijo...

Como siempre José, una prosa limpia
y una reflexión exquisita.


Un abrazo.