Diario de un escritor que busca una reputación para poder ser menos que ella.
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domingo, 7 de octubre de 2012

Exigencias

En cuanto lo vi, supe que algo andaba mal, porque él no solía hacer ese tipo de cosas, nunca, ni de casualidad.
Le miré directo a los ojos, esperando descubrir en ellos alguna respuesta; pero sólo encontré indiferencia y mal humor.
—Que raro verte tan desalineado —sé que dije.
Él miró sus manos, sus ropas, el frente y atrás, buscando a qué me refería.
—¿De qué me hablas, linda?
Señalé, disimulando mi acción, porque señalar es de mala educación, su pantalón.
Y él volvió a mirar.
—¿Esto? —preguntó señalando una diminuta salpicadura de barro en el interior del dobladillo.
—Si —dije yo.
—Pero es barro, afuera llueve, y casi no se ve.
—Yo lo vi —respondí.
Supe que algo había cambiado, que la magia entre nosotros se había roto y que, a pesar de que lo intentaríamos, ya nada podría repararla.
—Será mejor que me vaya —dijo él.
—Si —respondí en voz baja, casi un susurro— Será lo mejor.
Lo vi desaparecer como un jirón más de la niebla que rodeaba mi vida.
Otro sueño fracasado.
El sol rompía el manto de negrura en el lejano este.
El día sería tan largo y solitario…

11 comentarios:

José A. García dijo...

Algunas personas se fijan mucho en los detalles.

Mucho.

Saludos

J.

Sole dijo...

Sí, bueno yo tengo algo así, pero con las etiquetas de las remeras... A veces es así.

Sole dijo...

PD: para ser poe tenes que quedarte callado frente a tu hermanita altruista. ja, esa conversación da para hacer un estudio sociológico.
Un abrazo (y si queres no lo publicas)

Geraldine, dijo...

gente obsesiva al mango...o mujeres que tienen muchos pretendientes de los cuáles elegir....

María Sun dijo...

La magia es así, llega y así como llega desaparece.

Un beso.

dejatellevar dijo...

Esa obsesión por los detalles es sin duda el fin la magia. Un terrible bajón!
Muy lindo post. saludos!

Esilleviana dijo...

Una historia de amor/desamor. Y sí, ella era algo quisquillosa pero cuando desaparece el encanto o el hechizo no puedes hacer nada por la llegada de la desilusión.

Un abrazo :)

Lorena dijo...

Muchas gracias por pasarte siempre y dejar tus opiniones.

Esta entrada me ha llegado al alma especialmente... Quiza son los pequeños detalles los que nos hacen darnos cuenta de los pequeños cambios.
Un saludo!!

Anónimo dijo...


A pequeños detalles, grandes consecuencias.

Saludos.

censurasigloXXI dijo...

Eso era una excusa, amigo. Cuando algo ya ha finalizado, hasta un hilo en la chaqueta puede parecernos un algo muy desagradable y maloliente... Cuando acaba se acabó, chimpún!

UN beso y un café, me chifló la ligereza de la narración, bravo.

José A. García dijo...

Gracias por sus comentarios, a tod@s, por el apoyo que representa su lectura constante.

¡Nectores del mundo uníos!

Saludos

J.