Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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sábado, 16 de junio de 2012

Palabras gastadas

Podía decir que lo sabía desde siempre, Sin que nada de cuanto lo rodeaba, se molestara en contradecirlo. Tampoco hacía falta, porque la verdad era absoluta y contundente. Tanto que pronunciarla ahora mismo, por ejemplo, no implicaría más que una tontería. Una tontería indisimulable.
    Iba a morir. Eso, así de simple.
   Pero descubrió por obra de la casualidad, en medio de una enfermedad, que si dedicaba el tiempo que le restaba a contar una y otra vez, una y otra vez, los hechos de su vida, estos se repetirían tantas veces como los relatara a cada uno de sus interlocutores.
   Y su vida se extendería otro poco más, imperceptible quizá, pero real.
   De seguro Funes no la pasaría mejor recordándolo todo hasta el infinito, y si alguien pudo hacerla, la hazaña se puede repetir fácilmente, entrenando la lengua y encontrando siempre un nuevo público. Porque la experiencia le demostró que si contaba lo mismo a una persona que ya lo había escuchado, no tenía efecto alguno. No sumaba ni restaba.
   Solamente la novedad lo mantenía vivo, y caminar buscando oyentes dispuestos, oídos preparados, lo que fuera para vivir, decía mientras miraba sus manos arrugándose cada vez más sin poder hacer otra cosa que hablar y hablar.
  ¿Qué pasaría luego? ¿Qué pasaría cuando ya no quedara nadie en el mundo que desconociera su historia? ¿Moriría sin remedio? ¿Las generaciones futuras nada sabrían sobre él?
   No le interesaba trascender, no. Él quería vivir eternamente, como un vampiro de las palabras. Lo que fuera, no importaba cómo, pero vivir.
   Repitiéndose como el Sol que nace y muere mientras gira sempiterno en torno a la estática Tierra.

 

9 comentarios:

José A. García dijo...

La imagen pertenece a la primera edición, de 1482, de "Los Elementos de Euclides", según google, claro.

Saludos

J.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Ojalá que nunca se gasten las palabras...

Saludos y feliz domingo.

Manco Cretino dijo...

Josefo! Gracias por tu visita!
Ando medio colgau, por estas pampas pero volveré... y seré bebés! jajaja
Mire amigo, cada uno de su culo hace un carnaval. Bien por cada uno.
Otra cuestión: hace bastante intenté comentar en su último posteo de "Una Revista De Acá..." y este sistema de porquería no me dejó... en dos o 3 oportunidades por si no era suficiente. Qué onda eso?

Pazchi dijo...

Ser un vampiro de las palabras, qué agradable ilusión.

Un gusto, como siempre

dejatellevar dijo...

Particularmente prefiero morir con nuevas experiencias, por pocas que sean, a vivir repitiendo una y otra vez lo que ya fue...
Excelente entrada!

censurasigloXXI dijo...

Y tanto que recuerdo esa imagen de "Los elementos", una parte de ese tratado, el que habla de los intervalos, tuve que traducir para mi tesis doctoral!!! No sé si lo haría ahora, amigo.

Creo que me gustaría vivir "un poco eternamente" como vampira de palabras, como rata devoralibros...

Un abrazo y cafelito.

Malena dijo...

Será ese el motivo de la escritura como arte y no sólo como elemento de comunicación?

Esilleviana dijo...

Ésta podría ser una de las posibles explicaciones a por qué los mayores se centran en la memoria a largo plazo, rememorando y evocando sucesos que les ocurrieron hace muchos años. Otra explicación es que la memoria se centra en lo remoto y distante y se olvida de lo más próximo, tal vez para perdurar para siempre??

un abrazo :)

Geraldine, dijo...

El tema del recuerdo es tan complicado....puede ser un verdugo pero también es lo único que nos queda a veces....amo tus post!