Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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domingo, 4 de marzo de 2012

Ausencia sin despedida

Todos, o la gran mayoría, porque es cierto que todos suena a demasiado absoluto y no le pude preguntar a cada uno, a cada hombre, por eso la aclaración. La gran mayoría, no todos.
Entonces, la gran mayoría se alegró de aquel verano sin mosquitos, unos años atrás. Seguro que ustedes también lo recuerdan, y cómo no hacerlo si fue la noticia de cada diario, ¿no es así?
Nadie, y este absoluto esta muy bien utilizado, sabía qué sucedía. La plaga de cada verano, los molestos pinchazos de los picos de esos malditos mosquitos, los manotazos de dolor, las ronchas, la sangre, el dolor, el dolor, el dolor. Quedó en el pasado. 30 de diciembre creo que fue el día en que apareció la primera noticia. ¿Dónde están esos minúsculos insectos?
¿Cómo no nos dimos cuenta antes? Tal vez porque estábamos de acuerdo con su desaparición silenciosa, inimaginada, deseada y controversial. Largas noches de verano, al fresco del patio, sin molestias, sólo interminables charlas entre amigos, sobre la vida, la filosofía, la muerte y el aumento del índice de rayos UV. Claro, por los mosquitos nadie se preocupaba.
Pasó el verano sin que la ciencia diera su veredicto. Pasó el otoño y el invierno, y luego una nueva temporada de lluvias antes del verano.
El segundo estío sin zumbidos de minúsculas alas en los oídos.
La religión tampoco tenía respuestas.
De más está decir que el estado tampoco, más que sacar las tropas a las calles para reprimir cualquier atisbo de protesta.
Cada vez más calor, y sin mosquitos.
Al verano siguiente, el tercero en la cuenta, nos percatamos que los únicos recuerdos que guardábamos de ranas, sapos y lagartijas, pertenecían a nuestra infancia…

14 comentarios:

Humberto Dib dijo...

Acá en capital (no sé desde dónde escribís) hay muy pocos, pero no están totalmente extinguidos.
Ranas hace años que no escucho.
Ahora bien, no sé si me gustaría tanto que regresaran, tal vez sólo para recordar el inigualable aroma de los espirales (qué antiguo).
Un abrazo.
HD

Pazchi dijo...

La duda, me encanaría que desaparezcan, pero qué problemas traería...

Un gusto

como siempre

Jennifer Prado dijo...

Qué lindo sería un verano sin mosquitos, a mi me atacan siempre, debo tener sangre rica (?)


Un beso!

Geraldine, dijo...

lo que sí se extinguieron los bichitos de luz no?...no pude mostrárselos al nene....

dijo...

Ojalá fuera una historia profética, por mí podrían irse todos (mosquitos) sin despedirse hoy mismo.

Rayuela dijo...

como de muchas cosas, utilizando el mosquito como símbolo, nos damos cuenta de su existencia ante su ausencia.

y... viste luciérnagas últimamente?

abrazos, gran texto*

José A. García dijo...

Exactamente, si desaparece el hombre nada cambiaría en el planeta, las cosas seguirían exactamente igual.

En cambio, si desaparece una sola de especie animal (o un insecto en éste caso), todo el ciclo ecológico se terminaría destruyendo.

Es cierto, hace un par de año que no veo luciérnagas, así como también noto que cada verana mueren más y más abejas...

Saludos (tristes) y suerte (al menos un poco).

J.

Esilleviana dijo...

He creido entender que ese verano sin mosquitos corresponde a esta primavera anticipada que estamos sufriendo, porque ahora tendría que llover, hacer frío (aún continuamos en invierno) y no que estamos a 21º C por el día y a 8ºC por la noche, nada de frío, ni de lluvias y el fuego amenazando continuamente...

un abrazo

José A. García dijo...

Algo así, pero creo que estamos en hemisferios opuestos del globo, ¿no es así?

Saludos

J.

Malena dijo...

Todavía hay mosquitos, sapos, ranas, grillos, bichitos de luz y mariposas en mi pueblo. Y un tremendo olor a manzanilla que inunda todo en el verano.

No lo cambio por nada (eso si, con el off a mano).

Sole dijo...

prefiero rascarme un poco y vivir en la incertidumbre del dengue. Acá en Tucumán si hay luciérnagas todavía y unos que otros anfibios (lo dice la que intento criar ranas)y los mosquitos, en lo que a mí respecta, me siguen picando.
Un abrazo grande.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Siempre estupendas las cosas que nos dejas. Un placer volver por tu casa.

Saludos y un abrazo.

Estrógena dijo...

De pequeña me comían a bocados, jajajaja. Mua!!

El Titán dijo...

paso a informar que ha sido publicado en breves no tan breves...un abrazo...