Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
...
Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

viernes, 10 de junio de 2011

Gritos

—¡El sol se está apagando! —gritaba el viejo en medio de la habitación vacía.
   Las otras camas de la sala de internación común, estaban desocupadas. Él era el único allí, un privilegio teniendo en cuenta el estado calamitoso del sistema hospitalario.
   Pero la razón para que estuviera solo era otra.
   —¡El sol se está apagando! —gritó con más fuerza, sintiendo como cada palabra le raspaba la garganta.
   No había nadie allí; la Junta Médica había decidido encerrarlo en esa sala a pesar de los costos que produciría. Querían evitar que el virus se propagara.
   —¡El sol se está apagando! —repitió el viejo.
   Aún no sabían cómo frenarlo, o que desataba ese mal que se extendía, lenta pero decididamente, por la población del país.
   —¡El sol se está apagando!
   Podían descartar la idea de una locura colectiva, porque era algo más, algo mucho peor.
   —¡El sol se está apagando!
   Un mal que tenía nombre y síntomas definidos desde la antigüedad. Un mal conocido, pero sin cura. Sin tratamiento, sin esperanza. Sin nada.
   —¡El sol se está apagando!
   El síndrome de Casandra se extendía mientras los incrédulos doctores creían que una simple catarata explicaba los gritos del viejo loco de la sala seis.
   —¡El sol se está apagando!
   Por suerte los doctores siempre saben a quién hacerle caso.
   Por suerte.

12 comentarios:

eMiLiA dijo...

¿Por suerte?

Así les fue a los que desoyeron a Casandra.

Abrazo.

mikkonoss dijo...

Casandra seguirá enredando el entendimiento de los hombres, que no le creerán. Pero el viejo tiene razón. El sol se está apagando, solo que le llevará unos cinco mil millones de años más, lograrlo del todo.

NoeliaA dijo...

Como siempre, quizás yo forzando los textos: "el sol se está apagando" es que no estamos quedando ciegos.
A mí me encanta la anécdota esa de Diógenes saliendo con una lámpara a pleno día.

Buen relato.

Un abrazo

La sonrisa de Hiperión dijo...

El sol siempre se apaga. pero revive. Es un fenix...

Saludos y buen sábado.

Geraldine, dijo...

Siempre digo que los médicos en un 50% saben y el otro 50 la pegan de pura suerte...beso enorme y no se pierda como yo...jajajaj....

Thor_Maltes dijo...

el humano siempre será un animal alarmista

Espérame en Siberia dijo...

Qué curioso que esos doctores creyeran en la suerte.


¡Muá!

Manco Cretino dijo...

No sè cual es su condiciòn (elecciòn) ante estas fechas, pero igualmente se le saluda, amigo: Feliz Dìa (siga produciendo).
(medio) Abrazo de Manco Cretino

Hombre de Neanderthal dijo...

En la sala seis de cualquier hospital pasan cosas muy raras. Me consta.

José A. García dijo...

Emilia: Para algunos la suerte es lo único que tienen. Y dicen que cuanto más conocimiento acumular, más en la suerte crees. No sé, yo no sé muchas cosas todavía.

Mikkonoss: Si seguimos a éste ritmo, el hombre no llegará a ver nada de eso.

Noelia: Saramago, totalmente.

La Sonrisa de Hiperión: Revive cada día. Los egipcios estarían de acuerdo con nosotros, si.

Geraldine: Los médicos más saben por lo que ignoran que por lo que aciertan.

Thor Maltes: El humano siempre será animal.

Espérame en Siberia: En algo tienen que creer…

Manco Cretino: Como diría el spot publicitario de los 80: Mi elección es clara.

Hombre de Neanderthal: No preguntaré cómo lo sabes…

Saludos y Gracias tod@s

J.

María dijo...

Gritos en el día gris que se oyen y se sienten.

Me gusta tu blog.

Saludos.

José A. García dijo...

Gracias, Maria, por la visita.

Saludos

J.