Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
...
Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

lunes, 23 de mayo de 2011

Noche de Juerga

—¿Recuerda algo de anoche? Algo particular —preguntó el policía.
—La música estaba muy fuerte, demasiado. Casi que no escuchaba mis propios pensamientos —respondió la chica haciendo lo posible por cubrir las curvas de su cuerpo con la chaqueta del oficial.
Cuando despertó esa mañana se encontró desnuda, y con las piernas atadas a los postes de una cama, con todo su cuerpo cubierto de sangre.
Por supuesto, primero se asustó mucho, y comenzó a gritar. Un poco más tarde se percató de que la sangre no era suya.
—¿Algo más? —inquirió el policía tomando notas.
Recordó el desatarse, porque sus manos estaban sueltas, y el caminar por la casa llena de cuerpos desmembrados, pisando viseras y coágulos de sangre, hasta encontrar un baño.
Alguien gritaba desde el pasillo, del otro lado de la puerta, en su memoria resonaban las palabras: ‘’Séptimo piso, departamento cuatro’’.
—No sé de quién es éste departamento —dijo—, me invitaron a una fiesta y… y…
Volvió a verse frente al espejo, el maquillaje de colores que cubría su rostro, las extrañas figuras que decoraban su cuello, y parecían reptar sobre sus senos hacia el ombligo, en parte ocultos bajo la sangre, en parte mostrándose a quien quisiera verla.
—¿Por qué se encontraba en la ducha? —preguntó el policía —.¿Cuánto tiempo llevaba bajo el agua?
—No lo sé… me sentía sucia.
—¿Fue violada? ¿Recuerda si le ofrecieron de tomar alguna droga? ¿La amenazaron de algún modo?
Quería borras estas cosas de mi cuerpo, pensó.
—No lo sé…
—Haremos que la examine un médico forense de la departamental —dijo el policía que, ahora lo sabía, no tomaba notas, simulaba hacerlo mientras le miraba las piernas, la cadera, con ojos brillosos.
—Siento nauseas… —dijo la chica—. Mareos…
—Debe de ser el alcohol, hay botellas rotas por todas partes. Tiene resaca.
—Si —dijo la chica. Espero que sea eso, pensó volviendo a mirar los extraños dibujos sobre su vientre…

9 comentarios:

Cal Viva dijo...

Me imagino que sigue ¿verdad? ¡está muy bueno!

José A. García dijo...

Podes imaginar todo lo que quieras, lo que sigue, lo que pasó antes, lo que nunca va a pasar o lo alguna vez pudo haber pasado.

Eso ya queda por tu cuenta, yo cumplí mi parte planteando una posibilidad...

Saludos

J.

Joe dijo...

Igual vy a pasar a leer tus cuentos.

Hoy veo si empiezo la ilustración que me pediste, que vengo para atrás con todo.

jlg

Espérame en Siberia dijo...

A una de esas fiestas ni de loca voy.

Un besazo, encanto. Mucha luz para ti.

MARIAN dijo...

¡qué miedo da! ¿se puede llegar a perder tanto el control de uno mismo para verte en esa situación?
un saludo
Marian

eMiLiA dijo...

Hay noches que dejan más que una resaca.

Me quedo pensando qué giro darle a tu historia.

Abrazo!

Caro Pé dijo...

excelente!

Hombre de Neanderthal dijo...

La dejaron viva para dar testimonio de lo acontecido. 7-4=3

José A. García dijo...

Joe: No siempre hay que seguir las modas.

Espérame en Siberia: Hay gente dispuesta a todo, siempre…

Marian: Se puede, si, se puede. Nunca dudes de la capacidad del alcohol para hacer desaparecer el sentido común.

Emilia: Hay noches que entran por la puerta grande a la historia, es cierto.

Caro Pe: Gracias!

Hombre de Neanderthal: Alguien tenía que contar lo que pasó, es cierto. Habrá que ver de qué quiere acordarse.

Saludos a tod@s

J.