Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

miércoles, 20 de abril de 2011

Cementerio de Hormigas

En mi casa el patio es de cemento, por completo, de punta a punta. Por lo que en verano el calor aumenta sin igual. Y hasta dudo si eso que piso cuando abandono el interior oscuro y algo fresco de la casa no sea la entrada de un volcán.
Pero eso no es lo que importa. La historia venía por otro lado. Un día de primavera, uno de esos días en los que el calor y la brisa tibia hacen posible respirar en ese patio cerrado; con una silla plegable, me senté junto a la sombra de una pared luego de haber barrido el suelo y levantado el polvillo.
Tenía intenciones de leer un viejo libro que apareció en mi portal hace unos años (una novela o algo así), que en todo ese tiempo siquiera me fue posible pasar de la quinta página.
Y volvió a suceder, que cuando el tercer párrafo de la sexta página estaba por la mitad, mis párpados se vencieron durmiéndome al instante. Nunca me acostumbré a la lectura. Es algo para lo que, decididamente, no estoy preparado.
Como introducción es un poco extensa, lo sé. Ya que lo que me interesa contar es que mi patio se ha convertido en un cementerio de hormigas. Lo descubrí al despertarme de esa siesta imprevista y ver el sector del suelo que rodeaba mi silla de plástico lleno de pequeños puntitos negros que la miopía me dificultaba identificar.
Tanta curiosidad me obligó a arrojarme de panza al suelo para inspeccionar aquellos puntos negros que, imaginaba algo ingenuamente, serían manchas. Pero que, luego de un análisis más detallado, descubrí que eran hormigas muertas. Varias docenas de ellas, colocadas a la misma distancia una de otra, acurrucadas, con el cuerpo doblado por la mitad, como si durmieran en posición fetal.
Sorprendido ante semejante descubrimiento, no supe qué pensar. Me quedé allí, tirado en el suelo mirando mientras descubría cómo, por una diminuta grieta en el cemento, salían tres hormigas, en procesión, llevando cada una el cuerpo de otra sobre sus lomos. Parecían mirarse entre sí, y movían las antenas poniéndose de acuerdo en dónde dejar su carga. Respetando la distancia y formando una extraña figura geométrica que sólo podía adivinarse mirando desde arriba.
¿Las hormigas creen en dios? Se me ocurrió pensar en ese momento…

11 comentarios:

José A. García dijo...

Te detesto blogger, pero también te amo.

Sabelo.

J.

Joe dijo...

No mientas, no te gusta nada lo que escribo porque soy un rompedor de formas y no respeto reglas.

Para mi es como lo que hicieron los hombres en Nazca, esas hormigas le hablaban a un dios dormido, o sea ni el ni el personaje de tu cuento da bola a lo que quisieron decirles.

jlg

Torcuato dijo...

Será extraño o incomprensible lo que hacen las hormigas, pero seguro ellas lo hacen por un motivo importante.
Un abrazo, J.

Cita dijo...

A mucha gente le pasa eso de dormirse leyendo... con lo que a mi me gusta, dios mio!
Respecto al peculiar cementerio... pon una vela de mi parte.
Besos
Cita

NoeliaA dijo...

Capaz que sí. A mí también me remitió a la líneas de Nazca, es una comparación tentadora.
Capaz lo creerían a imagen suya.

Saludos

Agus Galván dijo...

Buenisimo! ;) que andes bien, te sigo.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Amigo, un placer haber vuelto por tu espacio.

Saludos y un abrazo.

José A. García dijo...

Joe: Hace rato que los dioses deben de estar dormidos y/o muertos, porque no se ven señales de ellos. Son como los dioses ociosos que plantea Mircea Eliade en su análisis de las mitologías ‘’primitivas’’

Torcuato: Seguro, como tantas cosas que suceden en la naturaleza y que parecen ser obra del azar cuando, intuimos, no lo son.

Cita: Cada vez se lee menos, es innegable dicha realidad…

Noelia: No recuerdo qué filósofo, ni si era griego o romano, decía que si los hipopótamos o los caballos creyeran en dioses, los mismos tendrían forma de hipopótamo o de caballo, así como los dioses humanos son antropomorfos. Y yo creo que algo de razón tenía, por eso también fue posible que otro filósofo postulara que el hombre es la medida de todas las cosas… Y así nos va.

Agus Galván: Gracias, no leemos.

La Sonrisa de Hiperión: Gracias, todas las visitas y comentarios suman su granito de azúcar.

Gracias a tod@s.

Saludos,

J.

Manco Cretino dijo...

Perdón... no se la habrá creido, no???
Es una joda que las hormigas le hacen a las larvas humanas! Humor entre insectos, digamos.

Malena dijo...

Por un momento me sentí leyendo algo de Rulfo.
Me encantó.

José A. García dijo...

Manco: Un humor muy, muy, especial.

Malena: No te das una idea lo bien que me hizo tu comentario. y justo ahora estaba leyendo a Rulfo... ¿Será casualidad?

Gracias y Saludos

J.