Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

viernes, 15 de abril de 2011

El orador y sus mentiras

Como muchas veces le sucedía, no entendía lo que escuchaba. El orador estaba allí, de pie frente a la audiencia agitando sus papeles, haciendo un alegato feroz a favor de algo, o en su contra. No lo sabía. No lo entendía.
Y no porque hablaba, el orador, en otro idioma. No. Aunque eso sería una respuesta muy práctica al problema. La dificultad parecía encontrarse en otra parte, en algún lugar oculto del sistema.
Pero no lo sabía.
El orador fustigaba con sus gritos incoherentes y señalaba edificios vetustos de la ciudad ducal. Afirmaba sus palabras con golpes de sus palmas y zapatazos sobre el cajón de madera que lo venía sosteniendo, a duras penas, durante las últimas horas.
La gente, los espectadores de aquel hombre, asentía tímidamente. Como esas personas que reconocen lo que está mal en una situación ‘X’, saben lo que debe hacerse para solucionarlo y, sin embargo, no movían un solo dedo en procura de esa solución. Escuchaban como el rebaño que pasta en la pradera.
El pensamiento no se encontraba allí. Allí no había nada.
Las palabras continuaban acumulándose como los granos de arena en los médanos de las playas solitarias. Ocultando lo que yacía bajo ella. Ocultando la solución para exaltar el problema, para exponer el conflicto.
Allí estaba todo.
Allí no había nada.
Los adláteres del orador repartían folletos con extr
actos de sus palabras. Frases rimbombantes con ínfulas de convertirse en clásicos del pensamiento intelectualoide.
Eso no lo soportó, se alejó de allí, caminando muy despacio, acariciando la pequeña Orsini en el bolsillo del traje. A unos metros de allí, nada más, se levantaba el palacio…

Una orsini:

13 comentarios:

José A. García dijo...

Yo no quería que el texto quedara así pero la basura de blogger hace lo que quiere cuando quiere, ergo...

Saludos

J.

Sole dijo...

ja, ¿y como debería haber quedado, José?

José A. García dijo...

Tenía que haber quedado sin todos esos espacios en blanco entre los párrafos...

Saludos

J.

oenlao dijo...

orsini?

Sole dijo...

Si, también suele pasarme, pero prefiero blogger antes que wordpress. You gotta love it.
Abrazo

VeroniKa dijo...

ese orador parece el Alcalde de mi pueblo...

qué manera de desperdiciar palabras...

Malena dijo...

Res, non verba.



Supongo que Orsini es .... ¿un arma?

Cita dijo...

No te preocupes, José A. lo importante es el contenido, no el continente.
Y el contenido nos ha dejado satisfechos.
Besos
Cita

Joe dijo...

Y yo que me había puesto contento!, es la señal de que debo dejar esto y pasarme a las redes mas nuevas. Voy a dejar actualización definitiva, espero pronto!.

El cuento esta re bueno, al fin y al cabo de oradores y mentiras vivimos todos, abrazo!

PD: Las pizzas de Ale estuvieron geniales.

jlg

serafin p g dijo...

que bien esta esa sensación de poder pensar, pese a la prepotente persuasión.
saludos Jose!

José A. García dijo...

Oenlao: El mismo que viste y calza.

Sole: Todavía no sé, si la siguen complicando me pasaré a la competencia.

Veronika: Ese orador se parece a mucha gente conocida, o no, que ronda por el mundo queriendo convencer a los demás de que la cosan son como ellos dicen, si o si, a sangre y fuego.

Malena: Si, es un tipo de bomba.

Cita: Gracias. A veces las palabras suenan muy alto, pero no dicen nada.

Joe: El tema de las mentiras es que muchas veces no nos damos cuenta de ellas, o terminamos contándonos una a nosotros mismos con tanta vehemencia que creemos que es, en definitiva, una verdad. ¿Cómo evitamos eso?

Serafín: A veces no se puede, pero lograrlo es una sensación muy liberadora.

Gracias y saludos a tod@s.

J.

thorofasgard dijo...

Quizás, sea por los gritos y voces que se ahogan que no me dan buena espina los oradores, independientemente si sean religiosos o políticos

José A. García dijo...

Thor: Puede ser, a mí tampoco me caen muy bien que digamos...

Saludos

J.