Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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domingo, 31 de octubre de 2010

Cupón

Con timidez mal disimulada se acercó a la ventanilla. Una mujer, que más parecía un dragón sobresaliendo de su guarida que un representante del género femenino, esperaba vigilándolo todo desde su asiento.
Extendió el cupón sobre el mostrador y lo acercó a la mujer que leía unos documentos amarillentos y mal impresos.
—Buenos días —dijo en voz inaudible—, quisiera cambiar esto, por favor.
La mujer miró el trozo de papel a través de los gruesos vidrios de sus anteojos, miró a la persona que ocupaba el otro lado del mostrador y volvió a mirar el cupón.
—No nos quedan de esas cosas —dijo.
—¿Perdón? ¿Y qué debo hacer? —preguntó el minúsculo hombre.
—Esperar; volver otro día; tirarlo; venderlo. Haga lo que quiera, no me interesa.
—Pero, si vengo otro día, ¿habrá?
—¿Cómo puedo saberlo yo?
—Bueno… usted… trabaja aquí.
—¿Y eso me convierte en una sabelotodo? —dijo la mujer lanzando fuego con la mirada y veneno con la lengua.
—Pero… Pero… El cupón dice que será canjeado de inmediato, en cualquier centro de canje. Incluido éste. Por eso vine hasta aquí.
—Ya le dije que no nos quedan de lo que usted quiere. Mucha gente tiene cupones como el suyo. Además, ¿no se fijó en la letra pequeña?
—¿Qué letra pequeña?
—Ésta de aquí —dijo la mujer tocando una esquina del papel.
—Allí no hay nada escrito.
—En aquel mostrador tiene un microscopio —dijo el dragón de la ventanilla de atención al público, señalando el otro extremo del salón.
Hacia allí se dirigió, colocó el papel bajo el visor, y debió de aumentar 37 volúmenes para llegar a leer: ‘La validez de éste cupón está sujeta a la disponibilidad del producto en las oficinas de canje. No podemos ofrecer vidas nuevas a todos los solicitantes. Sepa disculpar las molestias ocasionadas’.

12 comentarios:

Luz dijo...

ay.

Joe dijo...

Me quedo con la idea de esas gente de mierda que atiende detrás de un mostrador, hasta ahora nunca me ha tocado hacer un tramite con alguien buena onda...

jlg

Geraldine dijo...

genial, pero no se si cambiaría mi vida por completo si tuviera la oportunidad, mas bien que la enmendaría un poco...unos buenos parches!!!!!....adiós....mmmm...me pregunto porque usted es tan enigmático....

Anónimo dijo...

Casi siempre nos tocan cupones inservibles.


Besos

NoeliaA dijo...

jaja Esa dragona no comía azúcar. Pero qué bueno existiera una oficina (aunque sea de funcionamiento caprichoso) que de vez en cuando cambiara las vidas por otra del stock disponible.
Muy bueno. Saludos

Pazchi dijo...

Mmmm... Siempre está la posibilidad de cambiar de vida, de nombre, hasta de rostro.

No creo que la mujer del mostrador tenga la culpa. Probablemente no dependa de ella la disponibilidad de cupones. Lo más probable es que ni siquiera le guste estar ahí (se nota que me siento identificada? jejeje)

Un gusto

Pazchi

Caro Pé dijo...

epa!!, pero yo también tengo un cupón!
No lo puedo cambiar?
Saludo!

Manco Cretino dijo...

Coooonnn razoooonnn...
Pero bue... muy lindo todo pero te digo que miles de personas correrían con cuponcitos (al menos unas tantas deberian) por "no tener una vida"... y me refiero a personitas de sangre, sudoy y lágrimas de los demás. Chan... chan!!!
Sacude y salpica al que no se agacha... Manco Cretino

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Esa historia se repite hasta el cansancio, hasta que de pronto, un día cualquiera un hombre distinto a la gran mayoría, se planta y le canta las cuarenta... conozco a un hombre así: mi marido (Clara)

Muchas Gracias Total

serafin p g dijo...

me gusto la metáfora del dragón, en su cueva, cuidando el tesoro, pero al final del relato se me desvaneció la idea ya que no se si una vida nueva es un tesoro o un castigo.

saludos !

Hombre de Neanderthal dijo...

Me acordé de Freud.

Raymunde dijo...

Esos cupones se consiguen consumiendo algún producto, ¿verdad? ¡Pues sigamos consumiendo, hasta que demos con el cupón válido!