Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
...

sábado, 7 de agosto de 2010

El pirata de por vida en: Y todo por una bolsa de oro

El ladrón estaba vestido de pirata arquetípico, es decir, como Jack Sparrow. Quizá creyendo que esa clase de personajes aventureros, libidinosos e hipertrofiados, alguna vez existieron. Claro que también portaba el poderoso cañón de una magnun del 38, con el que me apuntaba pidiéndome con suma amabilidad mi bolsa de monedas de oro que pendían de la hebilla de mis botas.
Sus secuaces, un velociraptor disfrazado con ropa de hip-hoptero trasnochado, y una monja transfigurada en prostituta virginal, hacían campana a los costados.
Dame el oro, repetía el pirata con su gangosa voz.
Ya te dije que no traje al loro, lo dejé en casa; respondí.
No, el loro no. El oro, dije dame el oro. Dijo otra vez el pirata.
Por eso, no traje al loro, seguía pinchándolo. Esperando a que, por fin, se atreviera a disparar con ese trozo de metal que cada vez apuntaba más abajo. A mis branquias, a mi pene, a mis rodillas, a mis pezones.
Mis pies bailaban ante tres pares de ojos atónitos que no sabían si robarme o acompañarme en el baile.
Sólo falta Alicia, dije, para estar todos juntos como la última vez.
En cuanto escuchó aquel nombre, el falso pirata comenzó a llorar.
Es el último maldito baile de disfraces al que asisto. Dijo. Todos alardean que conocen a mi pobre Alicia. Y yo que la quería tanto.
¿Qué fue de ella? Pregunté a un paso de la compunción.
Prefirió quedarse del otro lado del espejo, respondió el velociraptor mientras la monja acariciaba la calva escondida debajo del sombrero de mi asaltante.
Lo siento, dije antes de agacharme para desenganchar la bolsa de oro de mi bota del mejor de cuero sintético que el oro falso puede comprar.

9 comentarios:

NoeliaA dijo...

Muy bueno, así da gusto ser asaltado, jaja

Thor_Maltes dijo...

No soy amigo del humor absyrdo pero te ha quedado interesante

malbicho dijo...

yo pensaba que el pirata arquetípico tenía el look de los del eje central

=)

Joe dijo...

Se llama perspectiva forzada, ya que la idea era... bah, que te voy a explicar si sos guionista!, por lo tanto inferior, como Alan Moore, que no es Dios es un barbudo drogón.

Ah, el efuerzo por el dadaísmo te quedo de puta madre (es porque no lo entendí, y es genial eso, porque lo que no entiendo lo llamo dadaísta y quedamos empatados todos), últimamente me estuve acordando mucho de Bretón, porque será?

Sigo son tus ilustraciones algún día las verás.

jlg

Hombre de Neanderthal dijo...

Por un momento me hizo recordar a una canción de Metallica que en realidad es una vieja canción irlandesa donde se habla de muhco whiksy. Mi lugar preferido.

Da gusto darse una vuelta por acá.

El Mitófago dijo...

No me ha llegado mail alguno, no es la primera vez que algo así sucede.

Interesantes los últimos posts de "Una Revista.." y "Mi Biblioteca..".

pd: En esta fiesta de disfraces estamos todos, y ambos sabemos que las monedas eran de chocolate.

Hatshepsut dijo...

Me encanto, un poco extraño todo, pero ahi radica la genialidad me parece. Pobre pirata...lo atacó la melancolía en el momento menos esperado...

Posdata: Me tome un recreo de mis lecturas obligadas y pase por aqui...

Saludos!!!

serafin p g dijo...

le tendrías que haber puesto como condición, entregarle el oro, si también se llevaba el moro.

Anónimo dijo...

NoeliaA: La vida nos sigue sorprendiendo entonces.

Thor Maltes: A veces, en ciertos momentos, el absurdo es lo único que nos queda. ¿No te parece?

Mal bicho: Eso depende de la época en que tomes a la figura del pirata. En la actualidad el pirata se parece más a ciertos gobernantes latinoamericanos…

Joe: Gracias. Eso mismo buscaba, escritura automática. Y, lamentablemente, Breton es ineludible para algunas cosas.

Hombre de Neanderthal: La fantasía tiene lugar para todos, eso es lo bueno. Aunque asuste a algunos.

Mitófago: Si eran de chocolates ahora me explico las manchas en los bolsillos rotos.

Hatshepsut: Gracias por pasar. ¿No estamos todos expuestos a la melancolía?

Serafín: Ahora nunca lo sabremos, pobre gangoso…

Saludos a tod@s