Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
...

martes, 17 de agosto de 2010

Un autobús a la velocidad del infinito

Viajábamos por una cinta de Moebius. Aunque demoré bastante tiempo en notarlo; algo así como cinco vueltas completas del recorrido me tomó percatarme de la anomalía en la que habíamos pasado a existir.
El autobús lleno de pasajeros silenciosos y yo. Gente que podía ver por el espejo retrovisor, pero que ningún otro de mis sentidos percibía. Extraño, si; el que doscientas personas existan sin estar realmente allí no es algo para descubrir todos los días. Mucho menos si al mismo tiempo debemos concentrarnos en el camino.
La física del planeta estaba desquiciada, desde hacía siglos, desde la época en que los científicos y sus ratas de laboratorio intentaron solucionar los problemas que otros científicos antes que ellos, con sus propias ratas, habían creado.
Y la gente de a pie, o de autobús, sufre las consecuencias de tanto experimento.
Ésta es una de ellas: Viajar a la velocidad del infinito por un espacio infinito, cargado de personas desdibujadas, sin poder apartar la vista del camino por temor a que alguna nueva anomalía se abra frente a mi vehículo. Porque si algo le sucede a la unidad, debo responder con mi salario. Por eso no puedo despegar los ojos del camino.
Y aquí me encuentro, dando vueltas, girando y girando hasta el final del tiempo, hasta mi muerte o hasta la desintegración de todas las demás cosas que nos rodean en el ir y venir de la cinta Moebius que antes fuera autopista y que luego, quién sabe, podría convertirse luego en una playa al sur de Madagascar, en una pista de baile o en el capo de batalle de alguna guerra.
Si por lo menos alguno de los pasajeros se dignara a hablar para distraerme un poco, tan sólo un poco…

5 comentarios:

Patto dijo...

embole infinito

Joe dijo...

A veces me gustaría tener un autobus para mi solo, ah, cierto se llama automóvil, que cosa.

Si hay algo que me gusta de los relatos e incongruencias también de tus historias son los finales, a veces no me los espero y a veces están al principio y no te das cuenta.

jlg

El Mitófago dijo...

me gusta el 'fuck me' de la foto.. (y desde ya me gusta este relato, y el anterior también)

Manco Cretino dijo...

...
Creo que si estuviera en ese lugar, esas imágenes-personas desearían, refiriéndose a mí: "Si por lo menos ese pasajero se dignara a callar..." jajaja
Habla.. y habla.. y habla... Manco Cretino

Raymunde dijo...

Los de tu autobús no tienen el virus del lenguaje...