Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

lunes, 1 de febrero de 2010

Bienvenida

El objeto apareció, simplemente, allí, en medio del parque (aunque un poco hacia el oste según varios observadores), mientras el pueblo dormía.
La noche anterior, cálida y sin brisa como cada noche primaveral, ruido alguno interrumpió el sueño. Luz extraña se vio en los cielos. Fue una noche, podría decirse, idéntica a las anteriores. Pero muy diferente a las posteriores.
El objeto (para evitar el indefinido término de ‘cosa’), recordaba vagamente a un trapezoide. Si es verdad lo que dicen, esa era su forma exacta. El impacto, si lo hubo, no dañó su estructura ni modificó su forma.
No parecía ser de industria humana, la habilidad técnica del hombre era incapaz de producir algo tan perfecto, tan ideal, tan sin mácula.
Pero su forma, su procedencia, la técnica utilizada para viajar, y miles de otras cuestiones, no importaban tanto como el hecho de que en una de sus caras había una puerta.
Y, como todos sabemos, una puerta, siempre puede abrirse.
Ese descubrimiento, para un poblado tan ínfimo, tan aislado y lejano del mundo del ruido, es suficiente para sacudirle la modorra. Suficiente para levantar el hálito de siesta permanente que todo lo cubre. Una minucia tal pone en perspectiva la vida.
Sin preocuparse por radiaciones, viajes intergalácticos, razas violentas y/o para nada amistosas, el pueblo se levantó. Organizó un gran banquete de bienvenida con toda la gala que podía imaginar para el instante mismo en que se abriera aquella minúscula puerta que lo representaba todo.
El medio día es el mejor momento para un recibimiento protocolar, eso también lo sabe cualquiera.
Razón por la cual se extendió, en torno al objeto, una gran alfombra multicolor; se levantó un podio desde donde el intente dirigió unas palabras alusivas; se levantó, también, un escenario para el coro del único colegio del pueblo y se preparó una fogata conmemorativa.
El coro cantó, el intendente habló, la fogata se consumió. La puerta, en cambio, no se abrió.
Protocolarmente se escogió una niñita del público para que acercara a golpear tres veces, y sólo tres veces, con sus nudillos desnudos, la puerta.
Respuesta alguna recibió la rubicunda embajadora.
A decir verdad, nada había sucedido. Únicamente transcurrieron las horas, lentas como todos los días, y sin maravillas.
El día terminó.
La noche pasó y el siguiente día también.
El podio se desarmó para utilizarlo en otro sitio.
El escenario regresó al depósito municipal.
La alfombra esperó, pacientemente, a que alguien la retirara.
El objeto continuó allí, en medio del parque (aunque un poco hacia el oste según varios observadores). Quien no sufrió cambio fue la rutina que el pueblo quiso ver morir en medio de los aplausos por la llegada del objeto.
Porque la puerta no se abrió, nunca.



Queda oficialmente inaugurado un nuevo Mes de la Ciencia Ficción en Proyecto Azúcar.

7 comentarios:

Patto dijo...

Eso les pasa por tener expectativas...


PD: Siii celebramos la inaguración del mes!!!

Fede dijo...

Buen relato. Me anoto para el mes de Ciencia Ficción!

Saludos.

Geraldine, dijo...

buenísimo....( aunque me hayas hecho familiar de gente que lucra con las ciencias ocultas)...
Me imaginaba el objeto, lo vas a continuar?

malthus dijo...

es como la Kaaba.. te diría que alguien como Hitler estaría recontra seguro que la puerta iba a abrirse, y si no lo hizo fue por culpa de todos los presentes, sin dudas.

Ceci dijo...

Por qué no escuchas la radio, proyecto azucar? es una buena compañia !
un gusto u.u

samanta dijo...

kiero una alfonbra asi *///*


sammy

Dragon de Azucar dijo...

Patto: Falsas espectativas, y por creer que lo que parece una puerta es, efectivamente, una.

Fede: Gracias.

Geraldine: ¿Continuarlo? No creo, quería contar ese momento de espectación sin fundamento. Pero habrá más relatos, eso si.

Malthus: Entonces, habría que matarlos a todos, sin dudas.

Ceci: No si te imponen la musica y las noticias que ellos quieren. ¿Cómo es posible que te pasen 3 veces el mismo tema en menos de 1 hora y nadie diga nada?

Samanta: Yo también. Me voy a Persia.

Saludos