Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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jueves, 5 de noviembre de 2009

La Nariz de Cleopatra


Viajamos en el mismo vagón, del mismo tren, en el mismo trayecto, varias veces. Incontables. Separados por asientos vacíos y un pasillo que, como frontera infranqueable, nos miraba con desprecio.
Es verdad, no sé tú nombre. Nunca hice nada por averiguarlo. Pero, y sé que sonará a excusa barata, me era suficiente el observarte. Si, eso que puede parecer tan poco, para mi era todo. Era mi alimento espiritual entre viaje y viaje.
Mirándote mirar por la ventana, siempre sola, siempre ausente como en el poema de Neruda; con el sol lamiendo tus mejillas y desbordando en tu cabello.
También estaba tu nariz, respingada como la más bella escultura de Cleopatra, la misma que siempre nos enseñan y que quizá sea mi predilecta; tus pómulos y tus labios con una sonrisa semi-perdida en ellos. No lo sé.
Lo único que sé es que hoy era mi último día de trabajo antes de que me trasladaran a otra sucursal, a miles de kilómetros de aquí. Y quería, por fin, hablarte, sabiendo que fuera cual fuera tu respuesta no la disfrutaría. Aunque tampoco la sufriría.
Pero, el destino, el mundo, dios, el universo o mi estúpida timidez jugaron, otra vez, en mi contra.
Tengo tanta mala suerte que hoy, mi último día de trabajo en la ciudad, por alguna razón, no viajas en nuestro tren. Y es así que, sin tu perfil contemplando el mudo paisaje, todo se me hace tan vacío y desolado…

15 comentarios:

Dulce Daniela dijo...

como es que dicen...? it's better to regret something you did than something you didn't do!

INSTANTES dijo...

oh!!!! esas casualidades que no son agradables, quizás exista otra oportunidad cuando menos lo pienses.
saludos!

LUMPENPO dijo...

hay mujeres que no se tocan, rostros que no se acercan y ojos que son distantes; son el mito, ilusión que allana los caminos. Mortales que somos, desfallecemos si le hablamos, si su voz despliega alas hasta el mundo común que somos...

Saludos

Antonio dijo...

La suerte te la arrebató ese día de su asiento, para evitarte el conflicto de enfrentar el deseo y la timidez sostenida en el tiempo.
Un saludo

Duna dijo...

Traje caña, y me alegro porque pesqué un buen lugar para llevarme ideas.
¡¡Menos mal que no haces nada!!

Un placer llegar hasta aquí.
Buen fin de semana.
Besos

JuanT dijo...

Interesante...me gustaría pensar que es una nota que dejó en el tren, y ella la encontró...

Saludos!

serafin p g dijo...

al menos se queda con una duda, que no es poco

saludos!

paula dijo...

Por un momento estuve segura de que en el tren viajaba una amiga con rostro de Cleopatra...
qué lindo enamorse en tren

Pazchi dijo...

Citando a un gran personaje: "no existen las casualidades... sólo lo inevitable"


saludos, señor dragón

Pazchi

malthus dijo...

Sólo dos tuvieron a Cleopatra.. y no les fue nada bien a ninguno.

Quedás avisado chamigo.

mikkonoss dijo...

Todo sucede a su debido tiempo. Si en alguna parte, está escrito.

El Titán dijo...

y el futuro no sera como estaba previsto...

Anónimo dijo...

Dulce Daniela: Something like That.

Instantes: Puede ser, la historia no estará nunca cerrada.

Lumpenpo: Las musas son así. Todos/as las sufrimos un poco.

Antonio: Eso puede ser verdad, pero siempre es más fácil buscar la excusa del fracaso en lo exterior que en el interior.

Duna: Gracias. Las ideas no se matan dicen por ahí, pero bien pueden prestarse.

Juan T: Y el encuentro fue, al final, ralidad. Si. Un poco de optimismo viene bien de vez en cuando.

Serafin: Puede pasarse el día preguntándose qué podría haber logrado y qué no.

Paula: Es todo un viaje (cuac). Si, cuando eso sucede es la mejor forma de viajar.

Pazchi: De nada Pazchi.

Malthus: Lo voy a tener en cuenta, el tema es que la historia siempre se olvida de esas cosas.

Mikkonoss: Entonces, ¿hay que seguir esperando?

Titán: ¿Hay futuro para nosotros?

Saludos

Súa Agapé dijo...

La vida te da sorpresas... es inesperada.

Mayricienta dijo...

Ash! Que desesperante es querer algo, o alguien y no hacer nada por tenerlo.
Bueno, un poco más desesperante es, tener ese algo o alguien a tu lado y aún así extrañarlo.
Recuerdos!