Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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jueves, 29 de mayo de 2008

El error no fue mío

Sabía que no tendríamos que haber abandonado aquel quinquerreme, en esa isla perdida; deberíamos haberlo incendiado. Fácil resulta ahora imaginar que los perros romanos la encontrarían y podrían utilizarlo; de otro modo nunca lograrían realizar una obra de ingeniería similar, solo podrían copiarla.
Seremos eterno aliados, prometieron para arrastrarnos a la guerra contra los hélenos, nunca olvidaremos su ayuda, repitieron más de una vez. Y, en cuando lograron salir de la sucia ciénaga donde vivían, comenzaron a conquistarlo todo. Deberíamos haber previsto que no se contentarían con derrotar a los vecinos.
¿Cómo es posible que estos toscos hombres, poco imaginativos, que sólo sirven para luchar, siquiera se atrevan a atacarnos?
Y todo por un barco abandonado.
Los veo avanzar veloces hacia nuestras costas, orgullosos con sus estandartes flameando al viento, creyéndose capaces de superar a nuestra numerosa flota,  a nuestros marinos nacidos en el agua, de llegar hasta nuestras fortificaciones. Ellos, que recién aprenden a salir de la ciénaga en la que nacieron.
Nuestros gloriosos barcos abandonan el puerto para encontrarse con los ladrones de inventos, prestos a defender lo que nos pertenece y demostrar que, aún con las fuerzas diezmadas por los años de constantes enfrentamientos. No nos derrotarán, y seremos quienes al final triunfarán, que…
Pero… ¿Qué son esos gritos?
¿Acaso veo más barcos romanos, allí, en el horizonte? ¿Será esto posible?
¡Te maldigo romano por imponernos ésta guerra! ¡Te maldigo capitán, por abandonar aquél barco cuando lo mejor era destruirlo!
Las lágrimas nublan mi visión, el odio mi razonamiento. Sé que el error no fue mío pero, con mucho pesar, sólo llamas puedo discernir en el futuro de la gloriosa, inigualable y nunca superada Cartago…

3 comentarios:

Enredada dijo...

fabuloso y genial...
realmente tus escritos son impecables y bellos

Dragón de Azúcar dijo...

Gracias!

No puedo agregar más

Patto dijo...

Una vida pasada, tal vez?