Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero, principalmente, a mí mismo.
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jueves, 13 de marzo de 2008

Marzo



Pasa el tiempo, es verdad, a veces demasiado rápido. Pero nada podemos hacer, el vector temporal corre en una única dirección, por eso los días se suceden uno tras otro y nunca en la dirección contraria.
De allí que los viajes a través del tiempo sean únicamente posibles sólo adelante, hacia el futuro, y la única forma de lograrlo es soñando. Nadie imaginó que de forma tan simple pudiera realizarse el más deseado de los viajes. Miente aquel quien diga que no ha pensado siquiera una sola vez en que algo semejante fuera posible. Miente sin más.
Sueñen, que mañana veremos lo que suceda. Aunque luego no podamos llevarnos ese conocimiento de regreso al punto de inicio.
No es una reflexión, ni cosa parecida, es algo que pronto resultará obvio.

4 comentarios:

pfunkie dijo...

ODIO lo rápido que pasa el tiempo ¬¬ se viven días de furia prácticamente todos los días (y lo digo tambien desde mi condicion vacacional, ehh! entiendo que hablo sin responsabilidades grosas hoy por hoy) y así se disfruta cada vez menos de TODO :(

panorama horrible.

Anónimo dijo...

Yo ultimamente pienso mucho en el futuro, desgraciadamente no es del todo bueno, pero al menos puedo pensar en como me voy a inmolar en consulado general de españa.

jlg

FRED EL HONESTO dijo...

Tal vez sí se pueda viajar hacia atrás. Cientos de políticos están empeñados en demostrar a diario el viaje al pasado. Las cruzadas, la inquisición, la exclavitud, la peste negra, las muy diversas conquistas y otras divertidas atracciones forman parte del entretenido parque de atracciones que nos tienen reservados estos retrógrados si les dejamos. Viajar atrás, viajar atrás... Yo me conformo con viajar atrás a través de la música, del cine, de la lectura... soy un retrógrado cultural, lo reconozco. Pero mis pecados son pequeños frente a los de otros que quieren viajar hacia atrás en todo, demostrando su miedo y que no hacen falta máquinas para retorcer el tiempo y curvarlo a nuestro antojo...

Dragón de Azúcar dijo...

Pfunkie, todos odiamos la rapidez del tiempo, es la ironia de la vida. Cuando nacemos tenemos todo el tiempo por delante, y mientras vivimos nunca lo disfrutamos, hasta que ya no nos queda nada.

jlg: no sé que te habrá hecho el consulado pero avisame cuando lo vas a hacer asi ese día no voy.

fred: los políticos lo pueden todo, pero nosotros no; tal vez modificando el pasado no se resuelvan las dificultades de hoy, sino sólo se empeoran. En cambio, el futuro, el viajar hacia un mañana desconocido, todavía guarda un dejo de aventura, ¿no te parece?

J.