Diario de un escritor que quería escribir pero nunca encontraba el tiempo...

Desde el 2008 molestando a todo el mundo pero principalmente a mí mismo.
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Actualiza sábados o domingo, porque si esperara a tener algo para decir quedaría abandonado...

sábado, 29 de marzo de 2008

En ésta extraña Tierra...


La hierba se doblaba, se quebraba y moría debajo del acero de mis botas tan rápido que apenas podía notarlo. Aquel bosque era el paraje más extraño de la desconocida tierra que los exploradores descubrieran dos generaciones atrás, y que aún mantenía todos sus secretos.
El silencio causaba desolación; el frío imponía lejanía entre mi cuerpo, enfundado en la armadura (que antes brillaba y, hoy, era poco más que una ruina bajo el óxido y la podredumbre), y la esquiva vegetación del invierno.
Presentía que algo sucedería. El aire que respiraba se había enrarecido, todavía más, si eso era posible. La falta de cualquier sonido (el trino de un ave, el ulular del viento, el canto de las hojas), tornaba más desesperante la situación.
Me encontraba solo, en medio de un bosque perdido en la inmensidad de una tierra desconocida, con mi espada como única defensa ante lo que pudiera aparecer de un momento a otro.
Un furtivo movimiento en el rabillo de mí ojo me obligó a mirar hacia el cielo y contemplar, por mí mismo, el prodigio en lugar de escucharlo varios días después en el campamento de boca de otro ignorante soldado.
¿Qué tan extraña es ésta Tierra? ¿Qué otras maravillas podía aún esconder? ¿Qué sorpresas verían ojos tan desprevenidos como los míos? Porque, ¿acaso no era nieve negra lo que veía caer lentamente a mi alrededor?


Más allá del bosque, entre las lejanas nubes del este; un volcán cansado de respirar cenizas se decidía, por fin, comenzar a vomitar la lava que ardía en su corazón.

1 comentario:

Gustavo Camacho dijo...

Otra vez yo y por aquí. Reconozco que no soy un buen referente y mucho menos un buen crítico sobre todo porque el genero mágico no es de mis preferencias. Por lo tanto a todo lo que me atreveré es a, largar por esta boca, lo siguiente:
Es muy notable tu evolución. Pones empeño. Me gusta que cada vez menos azúcar malogra el sabor de tus simbolismos.

Gustavo.